viernes, 25 de febrero de 2011

Personajes Singulares de la Historia X: Alfonso X “el sabio”.


Alfonso X en su corte, miniatura medieval.

Para analizar la figura de Alfonso X partiremos del reinado de su padre Fernando III “el santo” (1217-1252), que reunifica definitivamente las coronas de Castilla y León, que habían permanecido divididas desde la época de Alfonso VII. Es además un reinado en el que se da un gran impulso a la Reconquista al ocupar gran parte de Andalucía, tomando Sevilla en 1248. Fernando III inicia la labor legislativa y organizativa del reino al centralizar la administración castellano-leonesa y elaborar el famoso Fuero Juzgo en 1241 como un cuerpo legislativo legal basado en las leyes visigodas de Recensivinto, que a su vez está inspirado en el derecho romano.

Retrato de Alfonso X.

Le sucede su hijo Alfonso X “el Sabio” (1252-1284) su reinado destaca por su extraordinaria aportación cultural y legisladora. Alfonso X combina hitos excepcionales en las letras, la jurisprudencia y las armas con algunas frustraciones políticas, como el fracaso de sus aspiraciones imperiales. Por un lado, completa el avance repoblador cristiano del Valle de Guadalquivir, terminado la repoblación de la Sevilla almohade e incorporando las zonas de Cadiz y Huelva, además del reino taifa de Murcia. Por otro lado, además de sus éxitos militares, Alfonso X es célebre por su labor en favor de la cultura. Una de sus primeras decisiones es que la lengua castellana se convierta en la lengua oficial de la Chancillería regia (administración central del reino) y de la famosa Escuela de traductores de Toledo, desarrollando una gran labor de corrección y consolidación del castellano como lengua nacional. No obstante, su capital aportación reside en el ámbito jurídico, con la recuperación del derecho romano en tres grandes obras: el Fuero Real, para regular la vida social de las villas y ciudades castellano-leonesas, el Espéculo, texto básico que regula la labor de los jueces, y las famosas Siete Partidas, una obra de excelsa erudición que pretendía dar cierta uniformidad jurídica al reino, y sus disposiciones regulaban los más variados aspectos de la vida castellana. Lo que las convierte en la obra jurídica más relevante de la Edad Media, además de acentuar la pugna entre la monarquía y nobles por el gobierno. Ya que el derecho romano que inspiraba las Partidas legitimaba la superioridad del poder del rey sobre las prerrogativas de nobiliarias.

Libro de ajedrez, juegos y tablas.

En paralelo, a Alfonso X se le atribuye la elaboración de dos grandes obras históricas, redactadas por primera vez en lengua castellana, dejando atrás el latín. Se trata de la Estoria de España, una obra clave en la historia de la literatura castellana la contener en prosa los famosos cantares de gesta del Cid, de Fernán González o de los Infantes de Lara, y la Grande e General Estoria, que intentó ser un compendio de la historia universal aunque quedó inacabada. Asimismo, destacada su aportación a la poesía, para la que eligió la lengua galaico-portuguesa, la lengua de los trovadores y juglares medievales, como base de sus Cantigas de Santa María, una obra maestra de la lírica y la música del medievo. No hay que olvidar, que otro de los grandes aciertos de Alfonso fue acoger en su corte a los más destacados sabios de su época, sin importar su credo o procedencia. Incluso llega a crear un observatorio en el castillo de San Servando al que acuden grandes científicos judíos, árabes y cristianos dando forma a sus Tablas Astronómicas o sus Libros del saber de astronomía, una compilación de astronomía inspirada en Ptolomeo. Hasta llegó a realizar aportaciones en el campo del ocio o otras ocupaciones más mundanas, destacando su Libro de ajedrez, dados y tablas, obra esencial para conocer el amplio muestrario de juegos de las cortes medievales. Esto es, pocos monarcas pueden equiparse a Alfonso X en sus aportaciones culturales y legislativas. Ya que, además de todo lo dicho, Alfonso X desarrolla y facilita el comercio interior con la concesión de ferias a numerosas villas y ciudades. Establece un sistema fiscal y aduanero común potenciando los ingresos de la Hacienda y funda el famoso Consejo de la Mesta.

Cántiga de Santa María nº 2.

Sin embargo, su reinado se fue oscureciendo ante los numerosos problemas que se le plantean. En primer lugar, la gran rebelión mudéjar en tierras andaluzas y murcianas del año 1264, que contó con el apoyo de la monarquía del reino Nazarí de Granada. La revuelta se pudo contener gracias a la ayuda militar de Aragón en la zona de Murcia, donde quedó una importante comunidad mudéjar. Y en la zona del Guadalquivir es sofocada por las campañas de Alfonso en la zona de Cadiz, destacando Jerez, que es recuperada en 1266. Alfonso X tras aplastar la rebelión toma una sorpresiva decisión: la expulsión de los mudéjares de algunas zonas andaluzas, como Jerez, algunos marchan a Granada y otros al norte de África. Una expulsión que supone la marcha de la mayoría de los agricultores de la zona, generándose una especie de despoblamiento del valle de Guadalquivir.


En segundo lugar, hay que mencionar su fallida intentona a la corona de emperador. Él era hijo de Beatriz de Suabia, de la familia imperial Staufen. Además en 1256 se produce llegada a Castilla de una embajada italiana que proponía a Alfonso como candidato al título imperial. Una propuesta aceptada por Alfonso, que pretendía construir un gran imperio mediterráneo. El título imperial se lo disputaban dos candidatos, Alfonso X y el inglés Ricardo de Cornualles. Y en 1257 ambos candidatos son elegidos emperadores, Alfonso es proclamado emperador en Frankfurt el 1 de abril de 1257, pero nunca llegó a ser coronado como tal por el papa Alejandro IV. A pesar de todo, Alfonso insistió y celebró Cortes en Toledo para obtener fondos con los que financiar su costosa empresa imperial. Sin embargo los sucesivos pontífices niegan a Alfonso su coronación imperial, incluso Clemente IV, aliado de la casa de Anjou y contrario a los Staufen, intenta que Alfonso X renuncie a sus pretensiones imperiales. La muerte de su rival Ricardo en 1272 no allanó el camino al rey castellano, ya que el nuevo papa, Gregorio X, truncó definitivamente la empresa imperial de Alfonso. Y en 1275, tras un encuentro con citado pontífice, Alfonso X renuncia al título imperial, dejando atrás dos décadas que suponen unos elevados costes para el reino castellano-leonés.

Las Siete Partidas.

En tercer lugar, el derecho romano de las Partidas suponía el fortalecimiento de la monarquía frente a la nobleza, por lo que se desata toda una conjura nobiliaria contra la forma de gobernar a Alfonso. Revuelta azuzada por los grandes tributos que Alfonso X solicitaba para sus campañas militares e imperiales y los abusos de poder de los merinos y los funcionarios de la administración real. Una nobleza que, según Garcia de Cortazar, “conseguirá en las Cortes de Almagro de 1273 la suspensión de las Partidas y con ellas del derecho romano que legitimaba el recorte por el rey de las prerrogativas nobilirias...”. Como parte del pacto para acabar con la conjura nobiliaria, un acuerdo que reduce el poder del monarca. Además fracasa en su intento de implantar el Fuero real al conjunto de las villas del reino, como una nueva ley municipal común, con la que lograr la homogeneización jurídica de sus reinos. Ya que diversas villas y municipios que contaban con fueros anteriores rechazan el Fuero real, en parte, como respuesta a la presión fiscal de Alfonso sobre sus súbditos y ciudades.

Libros del saber de Astronomía.

Y finalmente, los últimos años de su reinado están marcados por el problema sucesorio al morir su heredero, el infante Fernando, en 1275. Los hijos de Fernando, conocidos como los Infantes de Cerda, eran los herederos por derecho como primogénitos del sucesor. Pero Sancho, segundo hijo de Alfonso, también pretendía el trono. De manera que, el enfrentamiento estaba servido entre Alfonso X, junto a los Infantes de Cerda, y Sancho. Estalla una verdadera guerra civil en la que Sancho contaba con el apoyo de la nobleza, el clero y gran parte de los municipios. No obstante, Alfonso X resiste y declara traidor a Sancho, hasta que le llega su hora el 4 de abril de 1284. Y Sancho IV, el llamado por su padre infame y traidor, es proclamado rey de Castilla y León. El reinado de Sancho estará marcado por el apoyo de Francia y su enfrentamiento con los infantes de Cerda. Iniciándose la larga pugna por el poder, de más de dos siglos, entre nobleza y monarquía.

Sello de Alfonso X "el sabio".

En definitiva, pocos monarcas pueden hacer exhibición de tan grandes logros culturales y jurídicos como los protagonizados por Alfonso X. Renovador de las leyes, del derecho, de las letras, la poesía, la historia, las ciencias, las artes y del castellano. Con él la lengua castellana y el derecho medieval llegan a su madurez, lastima que el gran poder de la nobleza y su exceso de ambición política lastraran tan magna obra, que, no obstante, nos a dejado para la posteridad. Las personas mueren, pero su legado permanece...

jueves, 17 de febrero de 2011

Maravillas del Mundo Antiguo III: Las Pirámides de Gizeh.


La sublime belleza de la meseta de Gizeh.

El Egipto del Imperio antiguo (2686 - 2160 a. C) conoce la construcción de la suprema maravilla de la Humanidad, las pirámides de la meseta de Gizeh. En una época de esplendor y desarrollo absoluto del gran imperio egipcio, sobre todo con las Dinastías III y IV. La IV dinastía es inaugurada por Esnofru, que es sucedido por su hijo Keops en el 2589 a. C. Fue Keops el que decidió emplazar su necrópolis en la meseta de Gizeh, donde haría levantar su gran pirámide, símbolo del poder del faraón y de su identificación con el Dios solar Re. Tras él accede al trono su hijo Kefrén y, posteriormente, su nieto Micerino en el año 2500 a. C, que seguirán el mismo plan establecido por Keops. Con lo que se crea en Gizeh una gran necrópolis de la antigua capital del imperio egipcio, Menfis, junto con otras necrópolis como Saqqara, donde Djoser construyó la primera pirámide de Egipto. La meseta de Gizeh formaba parte de la gran Necrópolis de Menfis, que se extendía a lo largo de 40 kilómetros.


Plano de la compleja estructura de la gran Necrópolis de Gizeh.

El reinado de Keops está marcado por una prodigiosa administración y la creciente relevancia del culto al dios solar, Re. Por ello Keops es divinizado en vida quedando identificado con Re, y se inicia la construcción de su gran pirámide en la aislada meseta de Gizeh. Un dios Keops que debía alejarse de los mortales, por eso escoge la meseta de Gizeh. Y además es elegida por su cercanía con las ciudades sagradas de Letópolis, capital del nomo o provincia del Alto Egipto, y Heliópolis, ciudad sagrada del Dios Re.


Vista de las maravillosas pirámides de Gizeh.

Las pirámides eran el elemento más representativo y visible de las tumbas faraónicas, que estaban compuestas por varios edificios diferentes conectados entre si. El tipo de tumba faraónica clásica, definido por Keops, está compuesto por: un templo bajo, una calzada de acceso, un templo alto y una pirámide. Estos elementos estaban dispuestos de este a oeste, símbolo del recorrido del sol, y a cada uno de ellos le correspondía una función cultual distinta. Al templo bajo se accedía desde el río y servía para recibir al séquito funerario del faraón. Mientras la calzada era una especie de largo corredor cubierto que comunicaba el templo bajo con el templo alto, que era donde se celebraba el culto por el alma del faraón. Y el elemento final del complejo funerario era la gran pirámide de bloques de piedra, cuya función era servir de contenedor del cuerpo del faraón. Era una especie de medio de transporte, para el alma del faraón en su viaje hacia el cielo. Los faraones al morir se convertían en estrellas y ascendían junto a otros reyes al firmamento. Las paredes lisas de las pirámides simbolizan los rayos de sol, sobre los cuales el faraón alcanzaba el firmamento. Las tres pirámides de Gizeh denotan el gran conocimiento matemático, arquitectónico y astronómico alcanzado por los antiguos egipcios. Lo que ha generado numerosas especulaciones y absurdas leyendas acerca de la construcción de estos tres grandes colosos.


La Esfinge, esculpida en caliza en época de Kefrén, guardián imperecedero de la Necrópolis de Gizeh.

La gran pirámide de Keops es la mayor construida en Egipto, mide 146,59 metros de altura y su base tiene 230 metros de lado. Realizada en piedra caliza extraída de Gizeh y de las canteras de Masara, y en granito de Asuán, a 900 km Nilo arriba. Su interior está estructurado en tres estructuras habitacionales independientes: la Cámara funeraria, excavada en la roca, la Cámara de la reina, y la Cámara del Rey, situada por encima de la mitad de la altura del pirámide, junto a un Gran Galería de 40 m de largo. Los egipcios la llamaron “el horizonte de Keops”. La pirámide de Kefrén tiene también una excepcional altura, 143 metros, con una base cuadrada de 215 metros de lado. No obstante, al estar construida sobre un pequeño altozano del terreno, parece incluso más alta que la Keops, siendo denominada “Kefren es grande”. Su estructura interna es radicalmente distinta, la Cámara del faraón está en la base de la pirámide, además de contar con dos entradas en la cara norte.


Estructura interna de la Gran Pirámide de Keops.

Por su parte, la pirámide de Micerino es de menor tamaño. Tiene unos 60 metros de altura y más de 100 de base y fue denominada como "Micerino es divino". Está reducción de tamaño no se debe a una pérdida de poder económico del Egipto de Micerino. Es que decide emplear más recursos en los templos que en la propia pirámide, cuya estructura interna es diferente al tener sólo una entrada conectada con un pasillo descendente, que conduce a la Cámara del faraón. En las tres pirámides destaca el templo alto que constaba siempre: de un vestíbulo de acceso y un patio columnado flanqueado por almacenes, un corredor transversal, una habitación con cinco nichos para estatuas y, en la parte trasera, el santuario del templo. Parece que las tres pirámides tuvieran los mismos elementos internos y externos, sólo que cada faraón decidió colocarlos de una manera diferente, dando más importancia a determinadas estancias. Su grandeza hace que en momentos de crisis fueran objetivo inmediato de los saqueadores, por sus grandes ajuares funerarios. De manera que, todas las pirámides del Imperio Antiguo fueron saqueadas en el Primer Periodo Intermedio de crisis absoluta del Estado. Y las momias de los faraones terminaron por desaparecer, los cuerpos de Keops, Kefrén y Micerino no se han conservado.


Pirámide de Keops.

Su colosalismo y grandeza las ha convertido en un fuente inagotable de misterios, centrados en la gran pirámide de Keops. Considerada el paradigma de la perfección arquitectónica del mundo Antiguo. Sus dimensiones y horizontalidad son perfectas y han generado toda clase de conjeturas e intentos de explicación oscuros o proféticos partiendo de presupuestos absolutamente falsos, como la insistente ayuda foránea o extraterrestre. La única explicación histórica plausible es la de una poderosa Monarquía teocrática centralizada, con un faraón en el que residen todos los poderes. El poder de dicha realeza descansa sobre una fuerte y avanzada administración burocrática, encabezada por el Visir, delegado de faraón, con grandes competencias en hacienda, obras públicas o justicia. Una excelsa administración que consigue racionalizar y enfocar los grandes recursos del imperio egipcio a la construcción de estos grandes santuarios reales.

Pirámide de Kefrén.

Lo que también parece seguro es que las tres pirámides, a pesar de ser construidas en momentos diferentes, están situadas de una forma ordenada y concreta, que está marcada por los condicionantes topográficos de la meseta de Giza. Con la idea de disponer los edificios funerarios de forma armónica y destacar la relación de la necrópolis de Gizeh con Heliópolis. De forma que, la prolongación de la esquina sureste de cada pirámide desemboca directamente el templo de Re, al otro lado del Nilo, en Heliópolis. Y una hipótesis, que cada vez coge más fuerza, es que la disposición de las tres pirámides son un remedo terrenal de las tres estrellas centrales de la constelación de Orión, identificada por los egipcios con el dios Osiris. Pero no deja de ser sólo una interesante teoría, que se basa en los extraordinarios conocimientos astronómicos que los egipcios tenían. Que se pueden apreciar también en que los conductos de ventilación de la Cámara del rey y de la reina están alineados con una estrella diferente. Un hecho que no parece casual y abre el camino para nuevas líneas de investigación basadas en la veneración de los egipcios por el firmamento. No hay que olvidar que las pirámides eran el vehículo real de ascenso al firmamento.


Vista aérea de la simétrica disposición de las pirámides de Gizeh. Google Earth.

En definitiva, la capacidad de fascinación de la dualista y asombrosa civilización egipcia hace que aún hoy, más de 4600 años después de su construcción, estos tres grandes gigantes arquitectónicos sean una fuente interminable de teorías y noticias.

viernes, 11 de febrero de 2011

Pasajes de la Historia X: Esparta y sus míticos guerreros.

Leónidas en las Termópilas, Jean Louis David.

En la Grecia Clásica del siglo V a. C. de un lado estaba Atenas, que era una Polis culta, mercantil e industrial, y de otro lado estaba Esparta, una Polis volcada en la agricultura y la metalurgia. Con una belicosa sociedad basada en un régimen aristocrático militar, que se plasmaba en una férrea educación militar y la vinculación de los varones a una vida de carácter castrense. Una Polis que cimentó su poderío en la segunda mitad del siglo V a. C., tras las llamadas guerras del Peloponeso, gracias a sus guerreros espartanos, míticos y temibles combatientes de la Antigüedad, los Hoplitas. Un mito real basado en la famosa batalla de las Termópilas, del 480 a. C., donde, según cuenta Heródoto, el rey persa Jerjes mandó un espía al paso de las Termópilas, encontrando a los Espartanos haciendo ejercicios gimnásticos y peinando sus largas cabelleras. Jerjes rió sin saber que la escaramuza de las Termópilas le costaría unas pérdidas en su ejército de más de 20.000 hombres. El ejército más grande jamas reunido se topó con 300 hoplitas liderados por su rey Leónidas, “los más valerosos guerreros de Grecia” como los denomina Heródoto, que finalmente son sólo pueden ser derrotados por un traidor que muestra a los persas un camino que conducía a la retaguardia espartana. Y además el ejército espartano contribuye decisivamente en la derrota final persa en Platea, en el 479 a. C. Dos hechos que muestran la singularidad de los guerreros espartanos durante la época clásica, que inspiraban tanto temor en el el siglo V a. C. que Esparta se permitía el lujo de no estar defendida por murallas.

Los territorios de Atenas y Esparta en época clásica.

Ante la falta de documentos y fuentes escritas relacionadas con la Esparta de época clásica, la información de la disponemos nos llega a través de las fuentes clásicas, destacando la obra de Heródoto y Tucídines, los dos grandes historiadores de la Grecia clásica. Gracias a los datos de esos textos clásicos sabemos que Esparta fue fundada por los dorios en el siglo XII a. C. y que en época clásica contaba con un sistema social tripartito formado por: los Espartiatas o homoioi (iguales), era la clase social dominante formada por los ciudadanos espartanos, una minoría que gozaba de derechos políticos y controlaba la tierra. Los Periecos o habitantes de la periferia, de Laconia, un grupo libre que gozaba de derechos civiles aunque sin la condición de ciudadano. Y los Hilotas, esclavos o siervos del Estado, de la región sometida de Mesenia. Estaban ligados a la tierra y en una precaria situación económica. Para llegar a ser un igual o homoinoi se debía superar un largo y complejo proceso de adiestramiento, el famoso Agogé. Un aprendizaje que comenzaba a la tierna edad de siete años, para adoctrinar a los jóvenes en un tipo de vida castrense, basado en la obediencia, la disciplina y el combate militar. Una vez terminado el agogé los nuevos ciudadanos ingresaban en el ejército y se les concedía un lote de tierra que sería trabajado por sus correspondientes Hilotas.

Guerreros Hoplitas representados en una cerámica griega.

En cuanto a la organización política, que según las fuentes clásicas fue obra de Licurgo, mítico legislador espartano, se caracterizaba por una Monarquía doble o Diarquía. En la que los reyes, según Heródoto, tenían poderes vitalicios y colegiados, además de ser caudillos del ejército. La labor de la Monarquía era controlada por un colegio de cinco altos funcionarios o Éforos, con un gran poder de influencia. La organización política se completaba con un Consejo de ancianos o Gerusía formado por 30 miembros, que tenía bastantes competencias, no en vano era el tribunal supremo de justicia. Y una Asamblea popular o Apella, con ciertas facultades, como nombrar a los Éforos o liberar Hilotas, pero sin iniciativa legislativa. Todo envuelto en una despiadada política natalista, consistente en tener el mayor número de hijos sanos posible. Según las leyes del semi-mítico Licurgo, cuando nacía un varón debía ser presentado a los ancianos para su examen, si contaba con cualquier tipo de deformidad o debilidad era arrojado desde el famoso monte Taigeto. De esta brutal manera se aseguraba la pureza y perfección de sus guerreros, los Hoplitas. El ejército espartano se basaba en una formación compacta, la llamada falange. Para los Hoplitas lo importante era la coordinación en el ataque formando una columna, desplegarse en líneas para repeler un ataque o girar noventa grados para defender una de las alas de la formación. Esta forma de hacer la guerra necesitaba de un gran nivel de precisión y coordinación para que esos movimientos fueran eficaces. La cohesión de la falange era fundamental. si un Hoplita caía en la batalla, otro debía ocupar con celeridad su lugar pasando por encima de su cuerpo. La formación no debía romperse nunca, ni siquiera por la muerte del rey, uno de los dos reyes de Esparta lideraba siempre las campañas. Las batallas espartanas eran un demostración de empuje y coordinación hasta que rompían la formación de su enemigo. Su estrategia tuvo que tener éxito, ya que su falange era temida en toda Grecia.

Los escasos restos actuales de la gran Esparta.

No hay que olvidar que los Hoplitas iban magníficamente armados, un armamento costeado por el propio estado espartano, una absoluta excepción en su época. Su equipamiento militar estaba formado por: un casco de bronce, una coraza de cuero, las Grebas de bronce sobre las espinillas, una lanza de unos unos dos o tres metros, un excepcional escudo o hoplon de unos 90 centímetros de diámetro, hecho en madera y bronce, y una magnífica espada de hierro, que sólo se usaba en la lucha cuerpo a cuerpo cuando se les rompía la lanza. A su extraordinaria panoplia se unía su gran preparación física y mental, ya que su vida estaba centrada en la realización de ejercicios físicos, el manejo de las armas y la preparación psicológica y estratégica para la batalla. Su vida estaba entregada al servicio de Esparta, incluso era de cobardes regresar con vida de una batalla pérdida. Por eso las mujeres espartanas, que tenían mucho más peso social que otras mujeres de su época, ordenaban a sus hijos y maridos regresar de la batalla “...con su escudo o sobre él...”. Un Hoplita retirado en combate era un cobarde de por vida, incluso cuando Esparta perdía batallas, que las perdió y muchas, las familias deseaban que su guerrero hubiera muerto en combate, para que su honor no fuera manchado. A los Hoplitas se adoctrinaba desde pequeños a no temer a la muerte y se les inculcaba una fiereza en el combate fuera de los normal.

Equipamiento militar de los Hoplitas.

Esparta sólo tenía un punto débil, su flota era mucho menos relevante que la de sus Polis rivales, como Tebas o Atenas. A lo que hay que unir su absoluto fervor religioso por sus dioses, lo que mermaba el potencial operativo del ejército espartano. Sus dioses principales eran Zeus, sus hijos Castor y Pólux, y Apolo, estos debían ser honrados con sacrificios antes de salir en campaña militar, y antes de cada ataque, quedando todo paralizado hasta que el examen de las entrañas del animal les fuera favorable. Otro ejemplo de su extremismo religioso es que durante las fiestas dedicadas a Apolo Carneo era impío salir en campaña, ya que las fiestas no debían ser interrumpidas. Por ese motivo Leónidas necesito de un dispendio extraordinario para acudir a las Termópilas, y sólo se le dejo ir acompañado con una escolta de 300 hoplitas. que debían hacer frente al inmenso ejército persa. No obstante, el gran obstáculo de Esparta fue su endogamia, provocada por las constantes guerras, la falta de hombres y el férreo control del castrense sistema social y político de Esparta, que provocaba que los esposos estuvieran casi permanentemente separados de sus mujeres. Los Hoplitas estaban centrados en su entrenamiento o en sus campañas, no tenían tiempo para su familia. Y este hecho fue una importante rémora del potencial de Esparta, ya que los espartiatas eran cada vez más escasos y los periecos debían completar las falanges espartanas en el siglo IV a.C. Todas esas razones explican la derrota contra los Tebanos, del gran Epaminondas, en Leuctra en el año 371 a. C., que supone el fin de la hegemonía espartana sobre Grecia. Desde entonces sus problemas aumentan y se agudizan, y la época del Helenismo ve desaparecer definitivamente la grandeza de Esparta. Aún así, una mermada Esparta se mantiene hasta el siglo IV d.C. cuando es destruida definitivamente por los Visigodos. Alarico I, en el 395 de nuestra era, arrasa Esparta, lo que explica los escasos restos materiales que se conservan de la gran y belicosa Esparta.

viernes, 4 de febrero de 2011

MR. BIG - WhAt iF...



Tras una larga espera por fin tengo en mis manos el flamante nuevo disco de Mr. Big, una de mis bandas favoritas de hard rock. Y es que han sido 15 años los que han pasado desde que editaran Hey Man, último disco con la formación original. Y otros 10 años desde su Actual Size, en la etapa de Ritchie Kotzen como sustituto de Paul Gilbert. La verdad es que la espera ha merecido la pena, ya que Mr. Big han facturado su mejor disco desde su inmejorable clásico Learn Into It. Algo podíamos intuir por la excelente gira de reunión que realizaron en 2009, que tuve la suerte de disfrutar y de comentar ampliamente. Cualquier tipo de diferencias entre los miembros del grupo quedaron limadas en esa exitosa gira y era sencillo adivinar que el consecuente disco de estudio estaba por llegar. Por suerte para nuestros oídos ha sido así y podemos disfrutar del nuevo material de unas de las bandas más personales, con su sonido lleno de virtuosismo y belleza instrumental. No en vano estamos ante un super grupo en toda regla formado por: Billy Sheehan y Paul Gilbert, dos de los mejores y más virtuosos músicos del rock, que con su desenfrenada forma de castigar el mástil de sus instrumentos nos siguen aún sorprendiendo. A los que se unen un Eric Martin, que parece pasar por una eterna juventud, manteniendo su voz intensa y cálida, y el genio de la batería Pat Torpey, que con su endiablada técnica completa un cuarteto instrumental de auténtico lujo.


En este What If... están presentes todos los elementos de su música: sus sublimes melodías, sus armonías accesibles, su sonido de hard rock con influencias del rock de los 70, del blues. Sus magníficas baladas y medios tiempos combinados con veloces cortes rockeros llenos de potencia y moderado virtuosismo. Eso si Mr. Big han modernizado su sonido, el álbum suena mucho más crudo y potente, han aumentado la dureza de su hard rock. De manera que, sus composiciones están llenas de energía y melodía en un equilibrio perfecto. A este renovado sonido a contribuido el reputado productor Kevin Shirley, que ha trabajado para Iron Maiden o Aerosmith, con una producción absolutamente nítida y cristalina, dando total claridad al sonido de cada instrumento de estos cuatro genios.

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El disco se abre con Undertown, un corte de esos electrizantes y veloces llenos de potencia y melodía perfectamente equilibrados. Un estribillo excepcional combinado con un riff y un solo grandioso del virtuoso Paul.

Continúa con American Beauty, un tema con un inicio muy Van Halen, muy enérgico con un sonido genial del bajo de Billy. Se trata de la potencia del hard rock mezclada con un toque muy blues, que destila virtuosismo.

Stranger In my Life, es uno de sus grandes medios tiempos/balada, en los que la voz cálida de Eric lo llena todo, buena prueba de que la sencillez y efectismo no están reñidos con la calidad.

Con Nobody Left To Blame el grupo da una vuelta de tuerca a su sonido, con un toque zeppeliano en la voz de Eric, y un estribillo no habitual en Mr. Big más moderno y pesado, de nuevo genial solo de Paul, un corte totalmente adictivo.

La siguiente es Still Aint’t Enough For Me, de nuevo velocidad y electricidad propia de Mr. Big, un tema muy heavy y directo lleno de los juegos virtuosos de Gilbert y las cabalgadas imposibles de Sheehan con su bajo.

Once Upon a Time, es otro corte potente en el que Eric demuestra que puede cantar con gran intensidad y energía, basado en un penetrante riff de guitarra y una melodía muy moderna y genial. Un tema absolutamente original, de mis preferidos del disco.

Continuamos con As Far As I Can See, un tema muy pegadizo basado en un estribillo genial marca de la casa y una línea vocal delicada. La naturalidad del hard rock llevada a su máxima expresión, toda una delicia sonora en la que Pat Torpey demuestra que su contundente estilo es esencial para Mr. Big.

El disco prosigue con All The Way Up, un corte 100% Mr. Big, una de esas preciosas baladas que hacen época, por ser puro sentimiento y emoción. Y por contar con un estribillo excepcional y accesible, en el que podemos escuchar el feelling y el buen rollo que trasmite la voz de Eric.

I Won´t Get In My Way es puro hard rock con un extraordinario riff de guitarra, que abre un corte todo intensidad e energía. Una vez más unos coros y un estribillo sublimes, todo el grupo está a un gran nivel, vaya duelo bajo-guitarra, otro corte imprescindible.

Luego nos encontramos con Around The World, otro corte duro, de absoluta velocidad y potencia, donde los juegos instrumentales de Paul y Billy nos hacen disfrutar. Otro efectivo estribillo y la voz de Eric que suena excepcional, llena de energía. Maravillosa demostración instrumental en la parte central del tema, con un duelo brutal a lo Addicted To That Rush, un nuevo clásico de Mr. Big.

Llegamos al final con I Get The Feeling, con un felling muy retro, el riff inicial es muy clásico. Es un corte muy melódico basado en la guitarra de Paul (grandioso solo) y la intensa voz de Eric. Otro de los grandes temas del disco en su línea de hard rock intenso con un toque setentero.

El bonus track es Unforgiven, y no es el típico tema extra. Es un corte muy potente, marcado por ese moderado virtuosismo de Mr. Big. Con un supremo solo en la parte central acompañado por una base instrumental sensacional. Adiós a los bonus track absurdos, muy bueno.

Además la edición especial del disco, contiene un DVD bastante interesante, en el que nos regalan dos videoclips de “Undertown” y “All The Way Up” y un curioso documental del como se hizo este discazo. En el que podemos ver a estos cuatro genios en su proceso de gestación. Todo completado por una presentación de lujo y una divertida portada, algo esencial en estos tiempos para atraer a los escasos compradores de discos. Estamos de enhorabuena Mr. Big han vuelto, y espero que sea para quedarse. Han hecho honor a su pasado con un disco lleno de calidad, cercano a sus grandes clásicos. Deseando estoy de volver a disfrutarlos en directo.

Nota: 9

jueves, 3 de febrero de 2011

Personajes Singulares de la Historia IX: Julio César, dictador supremo de Roma.


Para analizar la figura de Julio César debemos retrotraernos al año 60 a. C., a la época del llamado primer triunvirato formado por César, Pompeyo y Craso, un periodo de transición del régimen republicano a una autocracia militar. Cuando Craso muere en la guerra contra los partos el enfrentamiento entre César, que estaba ocupando las Galias, y Pompeyo estaba servido. La Guerra Civil se cernía sobre la República romana, con un senado cada vez más debilitado y no partidario de César, por ser sobrino de Mario, antiguo defensor de intereses populares y mercantiles frente a los intereses aristocráticos representados por Sila. De manera que, el Senado liderado por Cicerón cierra filas entorno a Pompeyo, con la idea de que el poder senatorial recuperara la dirección de Roma. De esta forma, en febrero del 52 a. C., el senado nombra a Pompeyo cónsul único en medio de un ambiente político muy agitado, para impedir el ascenso político de Julio César. Pero Pompeyo era un militar que pronto se impone al senado creando una autocracia militar, mientras que la plebe ponía sus esperanzas en César, una figura popular frente a los privilegios de la aristocracia.

Vercingétorix arroja sus armas a los pies de Julio César por Lionel Noel Royer.

Una vez terminada la conquista de la Galia en año 51 a. C. el senado ordena a César regresar a Roma con sus tropas, para colocarse bajo el poder del nuevo cónsul Pompeyo. Lógicamente, César no acata la orden senatorial, se subleva contra la República e inicia su marcha sobre Roma en diciembre del 50 a. C. cruzando el famoso arroyo Rubicón. Límite natural entre la Galia e Italia y que César no podía pasar sin permiso del Senado. Julio César dispuesto a acabar con la República se lanza al desafío pronunciando su famosa frase “la suerte está echada/alea jacta est”. Pronto dicha marcha sobre sobre Roma se convierte en un paseo triunfal, la plebe oprimida por el Senado aristocrático de Roma creía en las populares reformas sociales de César, de forma que las ciudades le recibían al libertador César con los brazos abiertos entre vítores, alabanzas y flores. Además la habilidad política de César le lleva a declarar una amplía amnistía por lo que su nómina de partidarios aumenta exponencialmente. Roma estaba en manos de Julio César, Pompeyo y el orden senatorial huyen a Oriente para organizar su ejército, mientras César prefiere asentarse y asegurar su retaguardia antes de enfrentar al ejército aristocrático. En el año 49 se hace nombrar cónsul y derrota a los pompeyanos en Ilerda (Lérida) y Massalia (Marsella). Momento en el que marcha hacia Oriente cruzando el Adriático, para enfrentarse cara a cara con Pompeyo. Al que derrota en la famosa batalla de Farsalia (Grecia) en junio del 48 a. C.. No obstante, la guerra civil continúa y no es hasta el año 45 a. C. en la batalla de Munda cuando son derrotados los últimos partidarios de Pompeyo.

Imperio Romano en la época de Julio César.

Tras Farsalia y su victoriosa entrada en Roma, César se hace con el poder absoluto abriendo un camino que debía terminar con la restauración de la Monarquía. En abril del 49 a. C. es nombrado dictador con plenos poderes y empezó a tomar medidas, para favorecer a la plebe romana, entre las que destacan: perdonar las deudas de las clases populares o asegurar el suministro de cereal para Roma. Unas medidas con las que se gana el favor definitivo de la plebe, en un momento de crisis en el que es nombrado Cónsul por cinco años. El consulado era la magistratura suprema de la república, los cónsules eran los encargados de la dirección del Estado y el Ejército, sin apenas limitaciones, con totales poderes judiciales y legislativos. Y después de conseguir la paz en el imperio, tras la batalla de Tapso en el año 46 a.C. sus poderes aumentan, siendo nombrado cónsul y dictador por diez años, además de ser declarado Pontífice máximo o suprema autoridad religiosa. En Roma la Dictadura no tenía para la plebe las connotaciones negativas actuales, era magistratura extraordinaria, que en casos de peligro para la República el Senado solía designar un dictador por un periodo máximo de seis meses.La plebe solía ver a esta figura como una liberación frente a los constantes abusos del patriciado. Además César se hace con la potestad de establecer la paz y la guerra, que residía en el Senado. Con plenos poderes y con su habilidad como político César obtuvo el apoyo de la plebe, en parte, gracias a sus grandes victorias en África, Egipto u Oriente. Además de los repartos periódicos de trigo y los juegos, como las primeras naumaquias o el circo, es el creador del famoso “Pan y Circo” que caracteriza la época del Imperio.

Denario de Julio César, año 44 a.C.

A lo que se unen sus reformas de impuestos, que ahora eran recaudados por los gobernadores en las provincias, unos gobernadores a los que vigilaba con lupa para impedir su enriquecimiento. O la eliminación del encarcelamiento por deudas, así como la abolición de los intereses de las mismas. César realiza una amplia reforma agraria, repartiendo tierras estatales entre los miles de desposeídos y las familias. Pero no todo fue de color de rosa, ya que César purgó la administración de los pompeyanos y les quitó sus bienes mediante confiscaciones. César controlaba el ejército y el pueblo, para alcanzar el poder absoluto le restaba acabar con el debilitado senado. Para ello aumento considerablemente el número de miembros del senado, dejándolo en unos novecientos, la mayoría hombres leales, con lo que acabó con la aristocracia senatorial. Un Senado leal y despojado de la mayoría de sus facultades como: el control de los comicios, el gobierno de las provincias o la gestión del erario público. Unas prerrogativas que pasan directamente a manos de César como Dictador Supremo. Sus plenos poderes le llevan a acuñar monedas de oro e iniciar un sistema basado en el oro y la plata, o la famosa reforma del calendario, introduciendo un sistema solar por el que aún nos seguimos rigiendo, en gran medida, hoy en día.

La muerte de César, por Jean-Leon Geromé.

Julio César realizó en poco tiempo un gran número de reformas, y tras la batalla de Munda recibe nuevos honores siendo designado como Imperator, lo que le acercaba aún más a su objetivo de recuperar la Monarquía. ya que ese titulo quedaba asociado a su nombre y podía trasmitirlo de forma hereditaria a sus sucesores. Su figura empezaba a ser divinizada, César representaba el regreso de la monarquía, un funesto régimen abolido por los republicanos en el año 509 a.C. El senado se resistía a nombrarle rey, en cambio en el 44 a.C. le otorga el titulo de dictador perpetuo. Según Plutarco "... le declararon dictador por toda su vida, lo que era una no encubierta tiranía...". La política reformista de César encaminada al retorno de la Monarquía es violentamente interrumpida por su asesinato en marzo de ese mismo año. Una conjura de senadores y aristócratas disconformes con su política acaba con su muerte a manos del famoso Bruto. El Senado pensó que la República podía ser salvada, pero era un régimen muerto, las reformas de César habían sido profundas y habían transformado sustancialmente la sociedad romana. Y tras otro fallido Triunvirato, Octavio, sobrino de César, supo ser continuador del legado de su tío. A su muerte en el 14 d. C, Octavio, ya Augusto, fue divinizado poniendo las bases de un gobierno Monárquico incompatible con la República. Desde entonces la Historia de Roma es la del Imperio y la de las formas de transmisión y de acceso al poder.