Maravillas del Mundo Antiguo III: Las Pirámides de Gizeh.


La sublime belleza de la meseta de Gizeh.

El Egipto del Imperio antiguo (2686 - 2160 a. C) conoce la construcción de la suprema maravilla de la Humanidad, las pirámides de la meseta de Gizeh. En una época de esplendor y desarrollo absoluto del gran imperio egipcio, sobre todo con las Dinastías III y IV. La IV dinastía es inaugurada por Esnofru, que es sucedido por su hijo Keops en el 2589 a. C. Fue Keops el que decidió emplazar su necrópolis en la meseta de Gizeh, donde haría levantar su gran pirámide, símbolo del poder del faraón y de su identificación con el Dios solar Re. Tras él accede al trono su hijo Kefrén y, posteriormente, su nieto Micerino en el año 2500 a. C, que seguirán el mismo plan establecido por Keops. Con lo que se crea en Gizeh una gran necrópolis de la antigua capital del imperio egipcio, Menfis, junto con otras necrópolis como Saqqara, donde Djoser construyó la primera pirámide de Egipto. La meseta de Gizeh formaba parte de la gran Necrópolis de Menfis, que se extendía a lo largo de 40 kilómetros.


Plano de la compleja estructura de la gran Necrópolis de Gizeh.

El reinado de Keops está marcado por una prodigiosa administración y la creciente relevancia del culto al dios solar, Re. Por ello Keops es divinizado en vida quedando identificado con Re, y se inicia la construcción de su gran pirámide en la aislada meseta de Gizeh. Un dios Keops que debía alejarse de los mortales, por eso escoge la meseta de Gizeh. Y además es elegida por su cercanía con las ciudades sagradas de Letópolis, capital del nomo o provincia del Alto Egipto, y Heliópolis, ciudad sagrada del Dios Re.


Vista de las maravillosas pirámides de Gizeh.

Las pirámides eran el elemento más representativo y visible de las tumbas faraónicas, que estaban compuestas por varios edificios diferentes conectados entre si. El tipo de tumba faraónica clásica, definido por Keops, está compuesto por: un templo bajo, una calzada de acceso, un templo alto y una pirámide. Estos elementos estaban dispuestos de este a oeste, símbolo del recorrido del sol, y a cada uno de ellos le correspondía una función cultual distinta. Al templo bajo se accedía desde el río y servía para recibir al séquito funerario del faraón. Mientras la calzada era una especie de largo corredor cubierto que comunicaba el templo bajo con el templo alto, que era donde se celebraba el culto por el alma del faraón. Y el elemento final del complejo funerario era la gran pirámide de bloques de piedra, cuya función era servir de contenedor del cuerpo del faraón. Era una especie de medio de transporte, para el alma del faraón en su viaje hacia el cielo. Los faraones al morir se convertían en estrellas y ascendían junto a otros reyes al firmamento. Las paredes lisas de las pirámides simbolizan los rayos de sol, sobre los cuales el faraón alcanzaba el firmamento. Las tres pirámides de Gizeh denotan el gran conocimiento matemático, arquitectónico y astronómico alcanzado por los antiguos egipcios. Lo que ha generado numerosas especulaciones y absurdas leyendas acerca de la construcción de estos tres grandes colosos.


La Esfinge, esculpida en caliza en época de Kefrén, guardián imperecedero de la Necrópolis de Gizeh.

La gran pirámide de Keops es la mayor construida en Egipto, mide 146,59 metros de altura y su base tiene 230 metros de lado. Realizada en piedra caliza extraída de Gizeh y de las canteras de Masara, y en granito de Asuán, a 900 km Nilo arriba. Su interior está estructurado en tres estructuras habitacionales independientes: la Cámara funeraria, excavada en la roca, la Cámara de la reina, y la Cámara del Rey, situada por encima de la mitad de la altura del pirámide, junto a un Gran Galería de 40 m de largo. Los egipcios la llamaron “el horizonte de Keops”. La pirámide de Kefrén tiene también una excepcional altura, 143 metros, con una base cuadrada de 215 metros de lado. No obstante, al estar construida sobre un pequeño altozano del terreno, parece incluso más alta que la Keops, siendo denominada “Kefren es grande”. Su estructura interna es radicalmente distinta, la Cámara del faraón está en la base de la pirámide, además de contar con dos entradas en la cara norte.


Estructura interna de la Gran Pirámide de Keops.

Por su parte, la pirámide de Micerino es de menor tamaño. Tiene unos 60 metros de altura y más de 100 de base y fue denominada como "Micerino es divino". Está reducción de tamaño no se debe a una pérdida de poder económico del Egipto de Micerino. Es que decide emplear más recursos en los templos que en la propia pirámide, cuya estructura interna es diferente al tener sólo una entrada conectada con un pasillo descendente, que conduce a la Cámara del faraón. En las tres pirámides destaca el templo alto que constaba siempre: de un vestíbulo de acceso y un patio columnado flanqueado por almacenes, un corredor transversal, una habitación con cinco nichos para estatuas y, en la parte trasera, el santuario del templo. Parece que las tres pirámides tuvieran los mismos elementos internos y externos, sólo que cada faraón decidió colocarlos de una manera diferente, dando más importancia a determinadas estancias. Su grandeza hace que en momentos de crisis fueran objetivo inmediato de los saqueadores, por sus grandes ajuares funerarios. De manera que, todas las pirámides del Imperio Antiguo fueron saqueadas en el Primer Periodo Intermedio de crisis absoluta del Estado. Y las momias de los faraones terminaron por desaparecer, los cuerpos de Keops, Kefrén y Micerino no se han conservado.


Pirámide de Keops.

Su colosalismo y grandeza las ha convertido en un fuente inagotable de misterios, centrados en la gran pirámide de Keops. Considerada el paradigma de la perfección arquitectónica del mundo Antiguo. Sus dimensiones y horizontalidad son perfectas y han generado toda clase de conjeturas e intentos de explicación oscuros o proféticos partiendo de presupuestos absolutamente falsos, como la insistente ayuda foránea o extraterrestre. La única explicación histórica plausible es la de una poderosa Monarquía teocrática centralizada, con un faraón en el que residen todos los poderes. El poder de dicha realeza descansa sobre una fuerte y avanzada administración burocrática, encabezada por el Visir, delegado de faraón, con grandes competencias en hacienda, obras públicas o justicia. Una excelsa administración que consigue racionalizar y enfocar los grandes recursos del imperio egipcio a la construcción de estos grandes santuarios reales.

Pirámide de Kefrén.

Lo que también parece seguro es que las tres pirámides, a pesar de ser construidas en momentos diferentes, están situadas de una forma ordenada y concreta, que está marcada por los condicionantes topográficos de la meseta de Giza. Con la idea de disponer los edificios funerarios de forma armónica y destacar la relación de la necrópolis de Gizeh con Heliópolis. De forma que, la prolongación de la esquina sureste de cada pirámide desemboca directamente el templo de Re, al otro lado del Nilo, en Heliópolis. Y una hipótesis, que cada vez coge más fuerza, es que la disposición de las tres pirámides son un remedo terrenal de las tres estrellas centrales de la constelación de Orión, identificada por los egipcios con el dios Osiris. Pero no deja de ser sólo una interesante teoría, que se basa en los extraordinarios conocimientos astronómicos que los egipcios tenían. Que se pueden apreciar también en que los conductos de ventilación de la Cámara del rey y de la reina están alineados con una estrella diferente. Un hecho que no parece casual y abre el camino para nuevas líneas de investigación basadas en la veneración de los egipcios por el firmamento. No hay que olvidar que las pirámides eran el vehículo real de ascenso al firmamento.


Vista aérea de la simétrica disposición de las pirámides de Gizeh. Google Earth.

En definitiva, la capacidad de fascinación de la dualista y asombrosa civilización egipcia hace que aún hoy, más de 4600 años después de su construcción, estos tres grandes gigantes arquitectónicos sean una fuente interminable de teorías y noticias.

Comentarios

  1. ¡¡Qué maravilla !! recueo que es lo que dije la primera vez que las vi, incluso llegué a estar en una de ella, con un calor sofocante y mucha claustrofobia. La experiencia fue inolvidable. Lástima de egipcios que poco a poco se están cargando su propio patrimonio pues tienen todo aquello como un tenderete de feria.
    Tu entrada de lo más instructiva e interesante amigo Pedro.

    Un abrazo.

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  2. Muchas Gracias de nuevo Pedro, la verdad es que el mundo árabe está en una situación muy complicada, que espero que no afecte de forma directa a su extraordinario patrimonio. Otro abrazo amigo

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  3. La verdad es que me ha gustado bastante, aunque discrepo sobre tu visión en la ayuda extraterrestre jeje, fuera de coñas has explicado bastante bien el porque de ese progreso, basado en una administración muy avanzada para dicha época. Abrazacos Pedrín, desde el mundo getafense.

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