viernes, 23 de septiembre de 2011

Maravillas del mundo antiguo V. La pirámide de Saqqara.

Vista general de la gran pirámide escalonada de Djoser.

Hace más de cuatro mil años Djoser, faraón de la III Dinastía, construye en Saqqara, cerca de Menfis, primera capital del Egipto Antiguo, su primera y gran pirámide escalonada. La necrópolis de Saqqara se extendía en el lado occidental del Nilo, y gracias a Imhotep, el gran arquitecto de Djoser, esa gran necrópolis real pasa de las antiguas mastabas funerarias a las pirámides como morada eterna del faraón. La pirámide es descubierta por el arqueólogo Cecil M. Firth en 1924, y para su estudio contará con la ayuda de un joven arquitecto francés, Jean-Philippe Lauer, cuya vida quedará consagrada a Saqqara, ya que siguió trabajando en ella hasta su muerte en el año 2001 con 99 años. Gracias a él y a su magnífica reconstrucción conocemos la gran pirámide de Imhotep, con su extraordinaria intuición convirtió las ruinas de este gran recinto en uno de los más bellos monumentos de Egipto. El reinado de Djoser (2686-2648 a.C.) supone un cambio de concepción religiosa, ya que Re se convierte en la divinidad principal, un cambio cultual cuya plasmación arquitectónica fue la construcción de la primera pirámide del Egipto Antiguo. Además el culto al faraón aumenta de forma exponencial, y el responsable último de estos cambios fue el gran arquitecto Imhotep, que además ostentaba el título de sumo sacerdote de Re y canciller real. Ese cambio religioso y divinización del faraón se plasma en el gran proyecto diseñado para el recinto funerario de Djoser, cuyo elemento más representativo será la pirámide escalonada. Un gran complejo funerario que sustituye a las tumbas de los faraones de las dos primeras dinastías, las dinastías Tinitas, que eran Mastabas o edificios rectangulares de adobe de unos 7 metros de altura con distintas estancias para las ofrendas. Estamos hablando de estructuras funerarias modestas realizadas con madera, argamasa y adobe, por lo tanto, eran edificios que no estaban hechos para perdurar. E Imhotep lo que busca con su proyecto es crear una morada eterna de descanso del faraón, con la piedra tallada como elemento fundamental para aseverar su carácter de edificio para la eternidad. No en vano, estamos hablando del primer monumento de la humanidad construido íntegramente con piedra, dentro de un gran complejo funerario que abarcaba unas 15 hectáreas.

Estructura de la Mastaba inicial.

La pirámide escalonada ideada por Imhotep, que roza los sesenta metros de altura, parte de un proyecto inicial consistente en una mastaba cuadrangular realizada con piedra caliza pulida, contaba una longitud de sesenta y tres metros y ocho metros de altura, y estaba perfectamente rematada. Pero poco después esta perfecta mastaba es revestida con bloques gruesos de caliza blanca, de hasta cuatro metros de grosor. La idea de Imhotep era proteger la belleza de la inicial mastaba perfecta, ya que para los Egipcios la belleza verdadera residía en el recuerdo de la misma. Tras una inicial ampliación, de esa mastaba rectangular, en dirección este, el proyecto sufre dos grandes ampliaciones más, que le convertirán en la famosa pirámide escalonada. Con la primera ampliación se añaden cuatro escalones elevando su altura hasta los cuarenta y dos metros. Y con la segunda y última ampliación la pirámide toma su forma definitiva al dotarla de  seis escalones y prologar su base hacia el oeste y el norte. La estructura se presentaba como una gran pirámide escalonada de unos 60 metros de altura y una base de 109x121 metros, totalmente revestida por magníficos bloques de caliza blanca. La pirámide de Saqqara fue la primera construcción colosal y estable de piedra de la humanidad, obra del ingenio de Imhotep, que desarrollo un procedimiento basado en pequeños bloques de piedra que se iban añadiendo en capas sucesivas y que se asentaban por su propio peso.

Imhotep 

      Esquema de las ampliaciones de la pirámide.                       

El proyecto de pirámide de seis peldaños de Imhotep tiene una clara explicación religiosa, ya que el faraón convertido en un Dios, Osiris, ascendería directamente hacia su padre, el sol o Re, ayudado por esta monumental escalera piramidal. Luego, con la Dinastía IV, el concepto de escalera es sustituido por el de rampa de ascenso, lo que conduce a la perfección de las grandes pirámides de Giza. La pirámide es sólo la parte más visual de un conjunto funerario enorme y muy complejo que no era otra cosa que una imitación de la residencia real de Menfis. Una morada eterna en la que descansaría lo que los egipcios llamaban el "Ka", esencia vital o espíritu del faraón difunto. El vasto conjunto estaba estructurado alrededor de un gran patio en cuya parte sur se situaba la llamada tumba sur y su capilla decoradas con relieves de Djoser, a su izquierda estaban los almacenes. A la derecha del patio estaba situado el propileos de acceso al recinto, gran pasillo flanqueado por una doble hilera de grandes pilastras adosadas con la única puerta de acceso. Y distintos templos y pabellones relacionados con la celebración del llamado Hed Sed, ceremonia de coronación de del faraón como rey del Bajo y el Alto Egipto, y que suponía la regeneración de la energía vital del faraón. 



   Estatua del gran Djoser.                             Plano de Saqqara.

En la parte norte de ese patio se levanta la famosa pirámide escalonada que domina todo el recinto y donde descansa el faraón para toda la eternidad. La cámara funeraria consistía en una gran caja de granito tapada por una gigantesca tapa del mismo material. Dicha cámara estaba comunicada con un pozo de treinta metros de profundidad excavado en la roca, que tras depositar el sarcófago con la momia de Djoser, quedo totalmente sellado. En torno a la cámara funeraria se sitúan toda una serie de galerías terminadas en estructuras habitacionales totalmente forradas de placas de cerámica vidriada de color verde, eran una especie de aposentos reales en los que Djoser pasaría la eternidad. Además se encontraron otras cinco galerías, en este caso, cubiertas de madera, que dieron descanso eterno a los hijos y esposas de Djoser, por lo que el faraón no estaba sólo en su travesía en el más allá. Prueba de ello son los bellos sarcófagos de alabastro encontrados por Lauer, que albergan las momias de la familia de Djoser. Un Lauer que siguió excavando, guiado por su intuición, y descubrió once pequeñas galerías, de apenas treinta centímetros, que interpretó como almacenes. ya que encontró en ellas más de 30.000 vasos de piedra y alabastro en los que aparecían inscritos los nombres de los faraones de la I y II Dinastía. Lauer argumentaba que Djoser quiso proteger, en su inviolable tumba, los bienes de sus ancestros, para otros Djoser pudo expoliar los ajuares de las tumbas de sus antecesores, quizás la verdad nunca la sabremos exactamente. Como ocurre al norte recinto, tras la pirámide, al ser una zona que está aún por excavar, sus misterios y secretos están aún bajo las arenas de Saqqara. 

Vista del gran recinto funerario presidido por la pirámide escalonada. 

La grandeza del complejo funerario de Saqqara otorgó a su creador, Imhotep, gran fama y su sabiduría perduró durante milenios en el subconsciente colectivo. Fue el primer arquitecto conoció de la Historia y su fama se debe a la construcción del gran complejo de Djoser, la prueba de su autoría sólo reside en una inscripción al pie de una estatua real en la que podemos leer sus títulos: “... Imhotep, canciller real del Bajo Egipto, primero tras el rey, administrador del palacio, gran sacerdote de Heliopolis, maestro de constructores, escultores y fabricantes de vasos de piedra...”. Lógicamente tenemos que tomar como verdadera esta fuente inscrita en piedra, ya que de lo contrario pondríamos en duda su posterior gloría. Ya que fue venerado en el Imperio Medio y en el Nuevo como gran patrón de escribas, su gloría le hizo ascender a la categoría de Dios, al ser considerado hijo de Ptah, dios creador de la mitología egipcia, en tiempos del Egipto tardío. No un rey, sino un arquitecto de linaje desconocido era divinizado como dios de la medicina, la escritura y la sabiduría. Y su gloria fue eterna, los griegos lo identificaron con Asklépios, su dios de la medicina, que luego sería el Esculapio romano. Su tumba fue buscada desde 1935 por Walter Bryan Emery, pero aún hoy se mantiene oculta, como tantos otros secretos y misterios que se esconden bajo las arenas de Egipto.

Bibliografía Adicional:
M. Lehner. Todo sobre las pirámides. Destino, Barcelona. 2003.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Pasajes de la Historia XIII: El mítico reino de Tartessos.


Lucha de Heracles con Gerión, vaso  del siglo VI a.C., museo del Louvre.

Los autores clásicos griegos nos hablan de la presencia de un reino idealizado en el mediodía peninsular ibérico hacia el siglo X a. C., denominado Tartessos y caracterizado por una gran riqueza mineral, agrícola y ganadera. Para los griegos significaba un emporio comercial o tierra de provisión, donde se obtenían grandes beneficios. Según los hallazgos y la investigación arqueológica estamos ante una sociedad jerarquizada y aristocrática con constantes vínculos con los pueblos orientales colonizadores de la península, como fenicios y griegos. Esa gloria y riqueza legendaria que las fuentes clásicas unen a Tartessos, junto con su pronta y enigmática desaparición a mediados del s. VI a. C. han elevado a Tartessos a la categoría de mito. El gran Heródoto de Halicarnaso, padre de la Historia, menciona en el siglo V a. C. la famosa historia de Coleo de Samos, capitán griego que se dirigía hacia Egipto y fue desviado por una tormenta, llegando finalmente a Tartessos donde consiguió grandes riquezas y conoció al rey Argantonio, singular por su extraordinaria longevidad, unos 130 años. "... un navío samio, que tenía por patrono a Colaios y que se dirigía hacia Egipto, fue arrojado fuera de su ruta a la isla de Platea; las samios confiaron todo el asunto a Corobios y le hicieron un depósito de víveres para un año. Ellos mismos, que, al partir de la isla, habían marchado con un enorme deseo de llegar a Egipto, navegaron fuera de su ruta, arrastrados por el viento del Este; y, sin dejar de soplar el viento, alcanzaron las columnas de Hércules y, conducidos por un dios, llegaron a Tartessos. Este lugar de comercio estaba sin explotar en esta época, de forma que, a su vuelta, estos samios realizaron con su cargamento el mayor beneficio que haya conseguido hasta ahora ningún griego...". Otros grandes como Estrabón o Plinio el Viejo se hacen eco de la grandeza de Tartessos y de la capital del reino del prodigioso Argantonio. Según el Antiguo Testamento, existía un reino histórico llamado Tarsis, muy lejano y rico en metales donde comerciaban naves del rey Hiram I de Tiro, y donde el gran rey Salomón compraba los metales y piedras preciosas para embellecer su mítico templo. “... El rey (Salomon) tenía en el mar naves de Tarsis con las de Hiram, y cada tres años llegaban las naves de Tarsis, trayendo oro, plata, marfil, mos y pavones...” (Reyes 10, 22).


Mapa del mundo conocido según Estrabón.

La inicial Monarquía tártesica es mítica y la conocemos gracias a las fuentes clásicas, dicha monarquía fue iniciada por el famoso Gerión, mítico rey tartésico de triple torso al que Heracles dio muerte tras robarle su ganado en el transcurso sus famosos Doce trabajos, concretamente fue su décimo trabajo. De la Monarquía histórica tártesica sólo conocemos el nombre de un rey, Argantonio, cuyo nombre tiene una clara ascendencia indoeuropea (argen = plata), cuyo reinado se sitúa de forma aproximada entre el 630 y el 550 a.C. Fue un rey que, según Heródoto, inicia un importante comercio con los griegos y fenicios, un soberano glorioso que dio a los griegos de Focea plata suficiente para que protegieran con una gran muralla su ciudad, amenazada por los persas. Según la arqueología, Argantonio sería uno de los muchos jefes locales que existían dentro de la fragmentada y aristocrática estructura política de Tartessos. Las excavaciones arqueológicas parecen aumentar más si cabe su mito, con el hallazgo del famoso tesoro de El Carambolo (Sevilla), de casi tres kilos de oro. Distintos trabajos arqueológicos realizados en el suroeste andaluz, el centro de Tartessos, y el sur de Extremadura, nos ofrecen una visión del mundo tartésico muy diferente al mito, formado por estructuras aldeanas desde finales de la Edad de Bronce, muy relacionadas con oriente a través de un comercio de larga distancia. Es la llamada cultura Orientalizante que se extendió por todo el Mediterráneo, desde Anatolia hasta el Algarve portugués, entre los siglos VIII al VI a.C. Una cultura que trasforma esas aldeas del Bronce, surgiendo elites que desarrollan formas de exaltación del poder mediante la exhibición de su riqueza, esos famosos tesoros. En la época de esplendor de Tartessos su arquitectura, artesanía o sus formas de enterramientos emulaban el mundo oriental, gracias también a la constante llegada de fenicios que llevan al Guadalquivir sus símbolos de poder, los productos de lujo de su comercio, además de sus costumbres y dioses.


Tesoro de El Carambolo.

Lo que parece claro que Tartessos debía tener un centro o capital a la que afluían todas las riquezas del valle del Guadalquivir, sin embargo la ubicación de Tartessos capital ha generado un gran controversia entre los investigadores, ya que no se ha encontrado rastro alguno de su existencia. A. Schulten basándose en las fuentes clásicas pensó que estaba situada en el Cerro del Trigo (Coto de Doña Ana), pero sólo era un poblado de época republicana romana. A pesar de los problemas para el conocimiento de Tartessos, como la escasez de restos o la no ubicación de su capital, parece claro que no surge por generación espontánea. Sería producto de los intereses griegos y fenicios empeñados en la existencia de un poder fuerte y centralizado que controlara la explotación de los minerales, metales y el comercio en la zona. De manera que, Tartessos surge en el siglo X a.C. como resultado de una amalgama de culturas y pueblos diferentes sobre una base cultural propia. Desde el siglo IX a.C. los fenicios establecen redes comerciales consolidadas en Tartessos. La llegada de esos primeros colonizadores y su papel de intermediario dará una gran pujanza al mundo tartésico.


Área de influencia de Tartessos.

La base de esa relevancia fue el comercio a larga distancia realizado desde sus puertos y centros de intercambio o emporios. Eran enclaves donde mercaderes y artesanos además de mercadear y negociar, construían almacenes, viviendas y edificios de culto autorizados por el poder local tartésico. Un hecho que explica el hallazgo en Cadiz y Huelva de ánforas de aceite y vino, perfumes y otros productos fenicios y griegos. Y éstos a cambio obtenían metales, cobre, estaño y plata del mundo tartésico, un comercio cuyo centro se sitúa en Gadir (Cadiz). Además los poblados tartésicos del río Guadalquivir pasan a formar parte de esas grandes redes comerciales. La importancia de este comercio hizo que surgieran las primeras anotaciones de números, la escritura hispánica más antigua, y la introducción de la metalurgia del hierro. Un hecho que provocará la transformación de las aldeas tartésicas en centros urbanos amurallados, como Tejada la Vieja (Huelva). Hay que señalar, que el Gualdalquivir, llamado por los antiguos Tartessos, en esta época desembocaba en el mar a poco kilómetros de la actual Sevilla, formando un gran espacio o estuario que sería el centro del comercio y la redistribución de mercancías del mundo tartésico. Los fenicios llaman a ese emporio comercial “Hispal”, al que afluían por vía fluvial todas las riquezas del valle del Guadalquivir.

Estela con caracteres de la supuesta escritura tartésica.

El paradigma de ese desarrollo comercial y económico es El Carambolo, que sería uno esos santuarios de culto dedicado a la diosa semita Astarté que se reedificó en el siglo VII a.C., fase de esplendor de Tartesos. La arqueología ha revelado la construcción de un templo levantado por los fenicios sobre el cerro de El Carambolo, que tendría total dominio visual sobre ese emporio del estuario del Guadalquivir, un complejo que adquirió rasgos monumentales en el siglo VII a.C. Era un gran edificio de adobe estructurado en torno a un patio, con una gran sala central con graderío. Para los fenicios los santuarios eran lugares de reunión y sedes de grupos de comerciantes, además de centros religiosos y garantes de los intercambios comerciales. Un comercio fenicio que se extiende al interior del valle, llegando a otros poblados tartésicos como Carmona o Setefilla, cuyas necrópolis nos indican una gran jerarquización social. Ya que la acumulación de poder en manos de unos pocos transforma el sistema tradicional basado en relaciones de parentesco. En dichas necrópolis tartésicas aparecen tumbas comunes o túmulos con sepulturas modestas de incineración colectiva, junto a otras sepulturas lujosas en enormes túmulos. Eran tumbas individuales o dobles, en las que se combina el rito de la cremación y la inhumación, que albergarían los restos de esa minoría acumuladora de riqueza. Algo que podemos apreciar en sus extraordinarios ajuares, comparables con los de las aristocracias griegas o etruscas. Las élites tartésicas fueron enterradas con verdaderos tesoros con elementos de oro, plata, marfil, flores de loto, alabastro... Un hecho que nos indica los grandes beneficios que esta aristocracia obtuvo del desarrollo comercial y las grandes diferencias sociales de la etapa orientalizante o de esplendor de Tartessos. Un modelo que se extiende al sur de la actual Extremadura como demuestran el gran santuario de Cancho Roano en el valle de la Serena (Badajoz), con muchas concomitancias con El Carambolo, como son esos altares en forma de piel de toro, de clara influencia fenicia. 


Reconstrucción ideal del santuario de Cancho Roano.

Tartessos tuvo una gran relevancia en la Antigüedad con una fuerte economía y riqueza ganadera, agrícola y minera, junto con un gran desarrollo de la metalurgia del hierro y el estaño, y del comercio interior y exterior. Unas riquezas que se ponen de manifiesto en los tesoros de El Carambolo o Aliseda (Cáceres), todo muy ligado a la llegada de inmigrantes fenicios que impulsan el comercio, traen consigo la explotación a gran escala del oro, la plata y el cobre, además de desarrollar la metalurgia y la orfebrería, al introducir las técnicas del granulado o la filigrana. En Tartessos se produce desarrollo de una prístina escritura, para Estrabón era el pueblo más culto entre los iberos. En algunas de sus famosas estelas de guerrero se han conservado inscripciones de una lengua de origen indoeuropeo, una lengua que pudieron heredar los Turdetanos, sucesores de los tartésicos. Por otra parte, la religión está marcada por el sincretismo religioso al abundar las divinidades orientales: tanto fenicias, la mencionada Astarté, como egipcias, como Ptah, dios creador de la mitología egipcia, prueba de la relevancia de la inmigración oriental. Y la mítica monarquía tartésica, que los clásicos griegos asemejan con sus reyes o Basileus, no existe, por el momento, como tal, ya que Tartessos sería reino aristocrático muy disgregado políticamente. 


Diadema del tesoro de Aliseda (Cáceres)

El ocaso de Tartessos llega con el final del modelo económico de la etapa orientalizante, a mediados del siglo VI a.C. Hacia el 530-520 a. C. el reino entre en una franca decadencia, los santuarios que articulaban el comercio se abandonan de forma precipitada, como El Carambolo, desaparecen esas lujosas sepulturas aristocráticas, la minería se hunde. Unos hechos que llevan a Tartessos a su desvanecimiento repentino, elevando más si cabe su mito. Ya que los investigadores han dado numerosas hipótesis sobre su precipitado ocaso, desde una catástrofe natural, pasando por las tensiones sociales, los conflictos con los fenicios, hasta la pérdida de los mercados lo que conduciría a la decadencia económica, desde mi punto de vista la hipótesis más plausible. Esto es, la gran relevancia de Tartessos residía en su papel de intermediario en las transacciones comerciales del Mediterráneo, al perder ese papel destacado su pujanza económica se desvanecería de inmediato. En definitiva, el mítico Tartessos cuya realidad está aún sólo parcialmente desvelada, tuvo una relevancia capital en la Antigüedad, en el momento en que griegos y fenicios se disputan el mediterráneo. Esa importancia comercial y económica hace que el gran Heródoto asemeje a Tartessos con una tierra de provisión para los griegos, generando un mito que ha llegado muy vivo hasta nuestros días, y esperemos que algún día quede totalmente desvelado.


Bibliografía adicional:
Almagro M., Arteaga, O., Blech., M., Ruiz mata, D. y Schubert, H.: Protohistoria de la Península Ibérica. Ariel. Barcelona, 2001
Almagro-Gorbea, M.: Ideología y poder en Tartessos y el mundo ibérico. Madrid.1996.
Blázquez, J.M. Tartessos y los orígenes de la colonización fenicia en Occidente. Salamanca, 1975.
Schulten, A. Tartessos. Madrid, 1945.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Black Country Communion - 2 (2011)


Black Country Communion es un supergrupo formado por Glenn Hughes, Joe Bonamassa, Jason Bonham, hijo del fallecido John Bonham, mítico batería de Led Zeppelin, y Derek Sherinian como teclista (ex-Dream Theater o Alice Cooper). Todos músicos increíbles, con un bagaje musical y profesional espectacular, que se unen gracias a la intermediación de Kevin Shirley, productor de Bonamassa y otros grandes como Iron Maiden, Aerosmith, Mr. Big, Rush o Journey. De Glenn, que se puede decir a estas alturas, pues que es una de las mejores voces del rock mundial, se hizo grande en aquella mítica formación de Deep Purple, el MK III. Coverdale y él consiguen recuperar la mejor versión de los Purple aportando a su heavy rock un poco de soul y blues. fracturando tres discos extraordinarios: Burn, Strombringer, Come Taste the Band. Tras su salida de Purple comienza su prolífica carrera en solitario en 1977, y desde entonces miles de discos, proyectos y colaboraciones, que siempre estaban marcados por su excepcional voz negra y profunda, y por su particular forma de entender el hard rock basada en la fusión de estilos. Por su parte, Joe Bonamassa, la otra piedra angular de Black Country, es uno de los grandes guitarristas de blues y rock de la actualidad, gracias a sus melodías y su potente estilo, que además cuenta con un gran potencial vocal. En definitiva, un auténtico espectáculo de grupo, que ya nos hizo disfrutar con su homónimo disco de debut, lleno de grandes canciones marcadas por el soul de la voz de Glenn y el sonido heavy-blues-rock de Joe. Ahora se superan con su segundo disco, titulado sencillamente 2, desplegando toda su clase y todas las posibilidades de su ecléctico y sublime sonido. Estamos ante un disco de puro hard rock & blues, un viaje al pasado, a los 70, pero con toda la energía potencia de la actualidad. Un disco en el que a la tremenda voz de Glenn, y a la magistral guitarra de Joe, ahora se añaden, de manera mucho más notable que en su primer disco, un trabajo impecable de Bonham a la percusión, y mayor presencia de los impresionantes teclados de Derek. De manera que, este segundo disco supera al anterior, al ofrecernos un grupo más compacto y compenetrado, y se acerca a la categoría de disco clásico y esencial en cualquier discografía de un amante del rock, algo muy inusual en estos momentos.



El disco arranca de forma espectacular con un potente trallazo de hard rock llamado The Outsider, la palabra que mejor define al tema es trepidante. Cuenta con un ritmo de guitarras y bajo endiablado combinado con la voz rota y profunda de Glenn. En la parte central encontramos una maravilla de sucesión de solos de guitarra de Joe y unos teclados increíbles, a lo John Lord, de Derek. Una inmejorable forma de abrir un disco. Continua con Man in the Middle, un tema basado en un potente y crudo riff de guitarra y bajo, de nuevo el ritmo es espectacular, un ritmo que te hace agitar la cabeza y el cuello sin parar. El estribillo es magistral con la elegante y potente voz de Glenn, es increíble como ha ido madurando su voz con los años llegando a cotas y notas impensables para cualquier cantante actual, es un verdadero genio. The Battle For Hadrian’s Wall cuenta con un delicioso comienzo de guitarras acusticas, es un magnífico medio tiempo/balada lleno de cambios de ritmo sublimes, en los que apreciamos el potente trabajo de la batería de Bonham. No hay dejar de mencionar la influencia muy destacable de Led Zeppelin, pero el rollo Zeppelin no quita mérito a esta verdadera maravilla coral y acústica. La siguiente, Save Me, es otra maravilla sonora, comienza suave con los teclados y la profundidad de la voz de Glenn. La melodía es una delicia, desde el inicio te sientes envuelto por ella. Quizás sea el resumen perfecto de la música de Black Country: belleza, melodía, potencia, toda aderezado con un aire retro a los 70. El estribillo es de libro, y hay que destacar de nuevo los curiosos teclados de Derek con cierto aire oriental que le dan un toque muy original al tema, y unos punteos de Joe sensacionales marcados por la suavidad. De lo mejor del disco. Para continuar con Smokestack Woman, con la que regresamos a la energía y a los ritmos locos y trepidantes. Muy en la línea de aquel proyecto llamado HTP, de Gleen y Turner, es puro hard-rock blues de la mano del soul y la potencia de la voz. Con unas guitarras, de nuevo, muy potentes, y un gran trabajo de batería y teclados, no hay más que escuchar la maravilla instrumental de la parte central de la canción, en la Joe demuestra que es uno de los mejores guitarristas del momento, no sólo del blues sino del rock en general. La primera parte del disco la cierra de forma sublime otra joya llamada Faithless. Es blues-rock lleno de sentimiento y melancolía, con unas melodías sensacionales, llenas del alma y el feeling de la voz de Gleen. El tema es alucinante con unos teclados muy inspirados que abundan en el sentimiento y el alma de la canción, y las guitarras centrales son geniales llenas de originalidad, lo mejor para escuchar y no parar de disfrutar.

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Proseguimos con otro tema lleno de encanto y sentimiento, Ordinary Son, es pura melodía y clase. Su inicio es relajado y melancólico pero todo se rompe con constantes cambios de ritmo, y los continuados cambios vocales de Glenn. El estribillo es cautivador, el tema tiene un crescendo sensacional, que aporta gran originalidad a un tema cuya inspiración es la música de los 70, atentos a los teclados, de nuevo, muy hammond. Otro de los grandes temas del disco. Luego I Can See Your Spirit, recupera toda la energía de la otra vertiente de la música de Black Country, por un lado soul y blues, y por otro puro rock duro. Ahora toca ración de rock intenso y potente, y la voz de Gleen se vuelve rota y cruda, es sensacional escuchar como llega a todos los registros y tonos a sus sesenta años. Mientras Little Secret está en la otra línea de blues y sentimiento, estamos ante un sensacional tema de blues compuesto por Glenn y guiado por la guitarra del maestro Joe. El inicio es melancólico, pero esto es Black Country, y los cambios de ritmos son una constante, unidos a un estribillo excepcional. Un tema lleno de matices marcado por la melancólica voz de Glenn, que se torna por momentos rota y potente, y la sublime guitarra blues de Joe. Pasamos a los dos últimos temas de este sensacional disco: por un lado Crossfire, para mi otro temazo de rock duro, con un ritmo de bajo marca de la casa, que podía estar en los discos en solitario de Hughes. Otro tema para mover la cabeza sin parar, lleno de buenas melodías y cambios, gracias a otro gran trabajo de guitarras, batería y teclados. Si este proyecto no se tuerce, que es posible, puede dar mucho que hablar. Y por otro lado, cerrando el disco, el sensacional Cold. Toda una preciosa balada, que hace de inmejorable broche de oro de este sensacional disco. Black Country se despide con la eterna voz de Gleen inundándolo todo, es todo sentimiento y belleza, en serio, no quieres que el disco termine nunca, pero por desgracia todo lo bueno termina alguna vez.

En definitiva, estoy ante una obra maestra, un disco que de haber sido publicado en 1975 sería un clásico eterno. Pero estamos en el año 2011 y es un placer escuchar discos tan honestos y maravillosos como este, que cuenta además con una producción y presentación de autentico lujo. Reitero, una vez más, que es tan sólo mi opinión personal, quizás cegado por mi subjetividad, pero 2 es una verdadera joya, todo un clásico del nuevo siglo, para disfrutar con detenimiento y que recomiendo a todos los fans del rock clásico.

Nota: 9,5