Pasajes de la Historia XXXII: 1816, el año del invierno perpetuo y de la creación de Frankenstein por Mary Shelley.

Maravilloso grabado de la edición definitiva de Frankenstein de Mary Shelley en 1831. 

Uno de los años más curiosos de la Historia de Europa fue 1816, el conocido como “año sin verano”, en el que todo el año fue invierno, una auténtica pesadilla para mi, que fue fructífera para la literatura. El 10 de abril de 1816 se produce la erupción del volcán Sumbawa en Indonesia, un gran explosión de lava y polvo de azufre que afectó a todo el planeta. Las toneladas de polvo de azufre alteraron el clima del mundo y Europa, generando una especie de glaciación con un descenso permanente y brusco de la temperatura. La vida en Europa se vio alterada, malas cosechas, hambres, y un frío extremo y perpetuo, para el que no estaba preparada la población europea de inicios del XIX. 

Imagen de la Villa Diodati, lugar de gestación de dos grandes criaturas: Frankenstein y el Vampiro.

Nos encontramos en Suiza, donde se hacían sentir, y de que manera, los efectos de esa moderna glaciación. Y nuestra historia se va a desarrollar en una lujosa casa cercana al lago Leman, en la ciudad de Coligny, en la llamada Villa Diodati, refugio permanente del escritor Lord Byron y un grupo de Románticos ingleses, invitados por el famoso poeta inglés. Los invitados eran: John Polidori, médico y secretario personal de Byron, Percy B. Shelley, y su amante Mary Godwin, luego Mary Shelley, y su hermanastra de Claire Clairmont

Mary Shelley en 1840, retrato de Richard Rothwell (Royal Academy, Londres)

Mary Shelley creció en un ambiente culto y elevado, sus padres eran el pensador William Goodwin y Mary Wollstonecraft, una feminista pionera, que, desgraciadamente, murió a los pocos días de nacer Mary. Por lo que fue educada por la segunda esposa de William, más conservadora pero igualmente culta. En 1814 Mary Shelley eran aún Mary Goodwin, una hija de un filosofo con muchas inquietudes literarias y pensadoras, y asistían desde la infancia a las tertulias filosóficas en casa de su padre, a las que acudían las mentes más avanzadas del XIX. En una de esas reuniones conoció Percy Shelley, casado y padre de dos hijos. La llama del amor surge en ambos, Mary fue la que se declaró, algo totalmente inusual en esa época, pero su padre se niega a la relación, De modo que, los enamorados huyen a Francia, con ayuda de Claire, hija de la madrastra de Mary, a posteriori amante de Lord Byron. De esa manera, acaban recalando en Suiza, y acudiendo a la casa de Byron, cuando lanzó su peculiar desafío en ese año sin verano. 

Lord Byron según Thomas Phillips (1813)

Un grupo de románticos, ante el gélido invierno que el rodeaba, idearon un juego que va a cambiar, sin pretenderlo, la historia de la Literatura. Un juego ideado por Byron en el que influyó mucho su fascinación por los avances científicos y tecnológicos del siglo XIX y su gusto por los cuentos góticos de terror. De modo que, la edad de hielo exterior hace que pasen largas temporadas en la Villa Diodati leyendo historias de terror para amenizar las veladas. Y de paso debatían y comentaban sobre los avances de la Revolución Industrial y sus aplicaciones a la técnica y la sociedad, que en ese momento aún conservaban un gran halo de misterio y magia. En palabras de la propia Mary Shelley “La lluvia incesante nos confinaba en la casa. Unos volúmenes de historias de fantasmas cayeron en nuestras manos (…) Están tan frescos en mi mente como sí los hubiera leído ayer”. 

Grabado de los experimentos eléctricos con ranas de Galvani.

Además del goticismo de esas historias, hablaban con avidez de la ciencia y tecnología moderna, en especial de los experimentos de Luigi Galvani, que con descargas eléctricas hacía mover las extremidades de ranas muertas. Además Erasmus Darwin había especulado con la posibilidad de devolver la vida la seres y materia muerta mediante la electricidad. Y muchos médicos experimentaban, en la clandestinidad, aplicando estímulos eléctricos para estimular cadáveres humanos. Es evidente que Mary se inspiró en la pila creada por Alessandro Volta en el año 1800 y en los experimentos que el italiano Luigi Galvani hace desde 1780. En los que provocaba convulsiones musculares a ranas mediante descargas eléctricas. La galvanización se popularizó en Europa y el sobrino de Galvani, Giovanni Aldini, en 1803 hizo un célebre experimento público con el cadáver de un criminal. Ante una gran audiencia el cadáver del ejecutado, tras ser sometido a descargar con varillas conectadas a la pila de cinc, sufrió convulsiones y contracciones que en palabras de los asistentes sus “mandíbulas empezaron a temblar y un ojo se abrió”. 

John William Polidori, el médico de Lord Byron y creador del vampiro gótico, retratado por  F. G. Gainsford (1818)

Todo eso hace que el desafío de Byron diera dos grandes obras cimeras del genero gótico de terror: El Vampiro, de John Polidori, la pionera historia de un vampiro que chupa la sangre a las mujeres, claro antecedente inspirador del Drácula de Bram Stoker, y el Frankenstein de Mary Shelley. Que forjó en un momento en que ella era neófita en las letras literarias. El no estar versada en la literatura se unía a sus personalidad sensible y cierta inestabilidad emocional que le conducía a momentos muy depresivos. Ella se ayudaba con el antidepresivo de la época, el láudano, opiáceo de moda en el XIX, que se utilizaba como remedio para dormir, del cual se abusaba. Ella misma decía que tenia sueños cargados de terror y goticismo, premonitorios del relato que iba escribir. Llega a describir uno de esos sueños con estas palabras “… vi a un pálido estudiante de artes impías, de rodillas junto al objeto que había armado. Vi el horrible fantasma de un hombre extendido y que luego, tras la obra de algún motor poderoso, éste cobraba vida, y se ponía en pie con un movimiento tenso y poco natural”. Ese sueño era el germen de su Frankenstein, ese estudiante pálido era el Doctor Victor Frankenstein

Dibujo de la Villa Diodati, el refugio romántico de Lord Byron.

En una de esas noches de lluvia y frió extremo en Suiza, Mary traslado su gótica pesadilla a un relato corto de un doctor que creaba una criatura con sus manos y le intentaba dar vida. Luego, ya en Inglaterra, ese relato lo convierte en su primera y maravillosa novela, que publicó en 1818 con el titulo Frankenstein o el moderno Prometeo, sin poner su nombre. Mary se inspiró, como dice en el propio titulo, en el mito griego de Prometeo, hijo de los Titanes, que según el mito creó a los hombres a partir de la arcilla con sus manos. En la publicación, fue ayudada por su ya marido Percy, se habían casado tras el suicidio de su primera esposa. Mary dice que su esposo “la incitó a obtener reputación en el ámbito literario". 

Percy B. Shelley, retrato de Alfred Clint (1819)

Finalmente, en 1831 reelaboró, ya con su nombre, su moderno Prometeo creando la versión que ha llegado hasta la actualidad. En la novela queda claro la profunda relación de Mary con la vida y la muerte, tiene que ver como mueren por infecciones dos de sus hijos. Y Percy muere en 1822 en un naufragio, la muerte se convierte en su gótica obsesión. Obviamente, también refleja sus inquietudes científicas y de como la ciencia juega a ser Dios, creando un ser de materia muerta, y como el ser humano tiene la capacidad maniquea crear vida y luego destruirla. Mary se consagra a la literatura y al cuidado de su hijo Percy Florence, y se negó a contraer matrimonio, hasta su muerte por un tumor cerebral el 1 de febrero de 1851. Es tremendo que al morir, sus más cercanos, organizando sus pertenencias, descubrieron el corazón de su mentor y amado Percy, guardado en seda junto al poema Adonis del propio Percy Shelley. Lo guardaba para tener cerca el corazón de su amado, una muestra de su gótica personalidad. 

Portada original del Frankenstein o el moderno Prometeo

Frankenstein es un gran reflexión sobre la muerte y la aberración humana, con sus debilidades y miedos. Así ideó la historia de un doctor suizo, Victor Frankestein, que tras asistir a las lecciones de anatomía de un profesor en la Universidad de Ingolstadt (Baviera), decide experimentar y ser pionero en los profundos misterios de la creación. Se obsesiona con la anatomía y las fuentes de creación de vida, y se convence de que pude dar vida a un cuerpo inherente. Un ser monstruoso construido a partir de partes de otros cadáveres, esa criatura tiene una gran altura, 2,40 metros de altura. Tras muchos experimentos en su buhardilla, decide aplicar al cuerpo de su criatura, descargas eléctricas para infundirle vida. 


Boris Karloff, el mejor Frankenstein del cine. 

Tras una noche tormentosa, como las que había en el invierno perpetuo europeo de 1816, Victor ve como su Criatura abre un ojo, como en el experimento de Aldini, y empieza a respirar. El insensato Victor se da cuenta de la aberración que había creado, presa de remordimientos se marcha horrorizado. Y al volver la criatura ha desaparecido, desarrollándose toda una intriga gótica, cimera de la literatura universal. La Criatura sufre la soledad, el odio de la hombres, no controla su fuerza, mata sin querer a un niño, y acaba desafiando a su creador. Dejando una clara moraleja, los peligros de que el ser humano juegue a ser Dios y de que las creaciones pueden volverse contra sus creadores. Muchos científicos han seguido jugando a ser divinos, se ve que no han leído Frankenstein, una obra imprescindible que todos deben leer, desde el adolescente hasta el científico, un icono del que los seres humanos debían aprender. Y esta es la historia de como Frankenstein y el vampiro moderno fueron creados en un villa suiza en un verano de un año sin verano.

Fuentes Bibliográficas: 
Mary Shelley, Frankestein. Cátedra, Madrid, 1998. 
R. Holmes. La edad de los pródigos. Terror y Belleza en la ciencia del Romanticismo. Turner, Madrid, 2012. 
M. P. Queralt. Frankenstein, 1816: el año en que nació un monstruo. Historia de National Geographic, nº 156, 2016.

Comentarios

  1. Un artículo apasionante y muy aleccionador.

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    1. Muchas Gracias Angie, habrá más artículos sigue pasando por Mundo de Babel.

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    2. Gracias a ti por contestarme. Leeré lo que publiques. El tema de tu próximo artículo me interesa especialmente... ;-)

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  2. Una entrada muy interesante, de principio a fin.

    Destacar que admiro mucho a Mary, pues ademas de ser una escritora que perdura en la historia por razones obvias, como lo son sus dotes para la escritura, fue un claro ejemplo de la lucha feminista en su época. No todas las mujeres en el siglo XXI se hacen valer de esa manera, desde declararse a un hombre hasta publicar una obra. Añadir también que en este último caso el marido también fue contribuyente, por lo que también es digno de admirar.
    Por otro lado, es triste que la autoría tuviese que atravesar por tales calamidades, la muerte es algo que marca mucho al ser humano y si se trata de familia no quiero imaginarme la situación en la que se tuvo que encontrar Mary tras perder a parientes tan allegados.
    En cuanto al segundo nombre del título es algo que no me había cuestionado nunca y que sin duda me gratifica conocer.

    En definitiva, una entrada muy interesante. Espero que sigan esta línea las próximas para así poder leerlas enteras.

    De momento tendré que conformarme con terminar el libro en cuestión, que cometí un error de lectura (empecé el libro por la segunda parte y cuando me hablabas del experimento en clase me quedé un poco "rayada" ajjajaja) Decidí que sería mejor empezarlo en otro momento y algún día, espero que no muy tarde, lo haré.

    Siento la extensión del comentario.

    Un saludo,
    Sara.

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    1. Gracias Sara, la verdad es que la historia de Mary es apasionante y muy triste a la par... Y, por supuesto, que habrá próximas entradas en está linea menos "densa" y podrás leerlas del tirón. Jajajaja y termina Frankenstein merece mucho la pena, espero más comentarios extensos tuyos por mi Mundo de Babel. Un abrazo y gracias por lo del diseño, alguien dijo "que la crítica te hace mejorar" y yo añado siempre se puede mejorar y en eso estamos cada día.
      Saludos.

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  3. Hola, Pedro: Hacia mucho que no pasaba por aquí. Últimamente no dispongo de tiempo para esto de los blogs, ni siquiera para el mio que tengo abandonado. Veo que lo has renovado y ha quedado muy bien, aunque yo he encontrado a faltar la estupenda imagen de la torre de Babel, pero en lo importante que es tu conocimiento de la historia y la forma de presentarnosla, sigue siendo un magnífico blog.
    Me ha encantado esta entrada. Quien hubiera podido estar en esas singulares reuniones!
    Y aunque con retraso, aprovecho también para felicitarte por tu cumpleaños.
    Un cariñoso saludo!

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    1. Gracias Selegna, ambos estamos sin tiempo yo también le puedo dedicar menos tiempo del que se merece a mi blog terapeuta. jajajaja La imagen de la torre de Babel había que cambiarla, a veces cambiar es mejorar... En esas reuniones me hubiera gustado estar, pero en ese eterno invierno de ninguna manera jajaja. Gracias de nuevo Selegna. Otro saludo.

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