Joyas del Gótico II: La Sainte Chapelle, París, hacia 1248.

Impresionante vista del ábside vidriado de la Sainte Chapelle.
En el año 1226 Luís IX es proclamado rey de Francia, hijo de Luís VIII “el león” y la infanta Blanca de Castilla, hija de Alfonso VIII, que fue regente en sus primeros años. La influencia de su madre es muy relevante, al educar a Luís en el misticismo cristiano y la devoción absoluta. De modo que, Luís IX combinó sus tareas de rey con un radical ascetismo anacoreta, se autoflagelaba, compartía su mesa con leprosos o lavaba los pies a pobres en Jueves Santo. Por todo ello, también fue conocido como San Luís de Francia, perteneció a la orden de los franciscanos, toda su vida y gobierno estuvieron guiados por la devoción, además de su participación en las Cruzadas para recuperar Tierra Santa. Como rey devoto y asceta era conocido por su afán de coleccionar las grandes reliquias del cristianismo. 

Luís IX "el santo". por El Greco a fines del XVI.
De manera que, Balduino II, último emperador latino de Bizancio, por necesidad de pecunia le ofrece la compra de la supuesta corona de espinas de Cristo, una de las grandes reliquias cristianas, y Luís no dudo en comprarla. La corona con la que crucificaron a Cristo llegó a Troyes en 1239 y, posteriormente, al Palacio Real de París. El devoto rey inicia su colección de reliquias del cristianismo, que completó hacia 1241 con la adquisición de otras nueve reliquias de la Pasión de Cristo, la mayoría del tesoro de Bizancio, esto es, Constantinopla. Destacando un fragmento de la Vera Cruz, la esponja empapada de vinagre que pusieron a Cristo en la boca en su crucifixión, parte de la supuesta sangre de Cristo, una pieza del Santo Sepulcro, y la célebre lanza de hierro con la que el soldado romano Longinos atravesó el costado de Cristo dándole muerte en la Cruz. Una colección de tal calado y culto para Luís IX que decidió levantar una capilla, junto al Palacio Real en la Isla de la Cité, para custodiar sus valiosas reliquias.

Miniatura de Las muy ricas horas del Duque de Berry, el libro de plegarías más importante del XV, ilustra el Palacio Real con la Sainte Chapelle a inicios del siglo XV.
Hacia el año 1242 se inicia la construcción de la Sainte Chapelle y en tan sólo seis años fue terminada, como la mayoría de las obras góticas se desconoce su arquitecto, aunque siempre se ha señalado como posible autor de tan magno proyecto a Pierre de Montreiul, que también fue el ideólogo que la ampliación de Notre Dame, orientado muy de cerca por Luís IX. La Sainte Chapelle es la cima absoluta y paradigma del gótico radiante francés, caracterizado por la sublimación de la altura de la bóvedas y de la luz, con reducción máxima del muro, que pierde definitivamente su función de sustento, y se llena de gloriosos vanos vidriados de colores.

Vista suprema del relicario de cristal y luz policroma.  
Es el cenit de la luz divina del gótico siendo ideada como un enorme relicario traslucido de cristal. Se pensó y logró crear una capilla a modo de colorida obra de orfebrería en piedra, un grandioso relicario cuyo fin era contener las reliquias de la pasión. Sobre todo, esa corona de espinas de Cristo, mofa de los romanos en su crucifixión, era una pieza muy especial para los cristianos al simbolizar el reinado de Cristo sobre los cielos y la tierra, unión de poder divino y terrenal, que la Sainte Chapelle vinculaba a la monarquía de los Capetos. Una bóveda celeste y llena de luz multicolor para otorgar carácter sacro a la corona francesa. Luis IX quería supeditar el poder eclesiástico a la corona, el clero de la Sainte Chapelle era autónomo del obispo de París. En abril de 1248 se terminó y consagró el nuevo templo, y el obispo de París no acude al acto. 

Fachada principal, único elemento integro del siglo XIII, rematada por la aguja de 75 metros de altura.
La lumínica y multicolor bóveda celeste fue creada gracias a la sublimación técnica y constructiva del gótico, gran empeño ascensional y perdida del carácter sustentante del muro, por el sistema extraído de la naturaleza de arbotantes y contrafuertes. Un cenit técnico que permitía llenar la Sainte Chapelle de vanos con vidrieras hasta cotas desconocidas hasta el momento. Las vidrieras tamizaban una sublime luz llena de múltiples colores, símbolo absoluto de Dios en el gótico, generando un edificio que parece levitar en ingravidez, liviano y lleno de una atmósfera de ascetismo espiritual. El refugio perfecto para el piadoso Luís IX, que entiende su capilla santa como lugar elevado y divino donde realizar sus constantes oraciones y actos de flagelación. Pasaba horas y horas en su capilla e incluso decía sentirse incomodo al escuchar misa en otro templo. Un capilla de una técnica constructiva audaz concebida como superposición de dos pisos o iglesias, siguiendo el esquema habitual de las capillas medievales, pero llevando al límite las posibilidades del gótico. 

Vista de la capilla inferior con las flores de lis, símbolo de la corona francesa, y las columnas con castillos dorados, símbolo de Castilla.
La capilla inferior es la base o podium de la construcción por ello tiene mucha menos altura, vanos y luz, al sostener el peso de la gloriosa y sublime iglesia superior, cuyos sus muros casi desaparecen y se llenan de vidrieras. La capilla inferior es de unos 6,6 metros de altura y cuenta sublimes bóvedas ojivales con columnas azules y flores de lis, símbolo de la corona francesa, también columnas rojas con castillos dorados que simbolizan a la Castilla de su madre Blanca. Ambas miden 33 metros de largo por 10,7 de largo, pero la iglesia superior alcanza los 20,5 metros de altura. El edificio completo mide 36 metros de largo, 17 de anchura, y más de 42 metros de alto, sin contar la soberbia aguja que llegaba hasta los 75 metros de altura, la actual es del siglo XIX y es de madera, luego analizaremos la razón de esos cambios. 

Capilla superior y su etérea e ingravida bóveda celestial 
La capilla superior era la que albergaba las reliquias y estaba reservada al rey y la familia, se accedía a ella por una escalera de caracol desde la capilla inferior. La superior es una alarde cuasi sobrenatural del gótico, las verticales bóvedas de crucería trasladan los empujes hacia los pilares laterales exteriores, el muro se libera y es un horror vacui de ventanales vidriados. El reducido a la mínima expresión muro y la bóveda parecen flotar, un relicario de vidrio celeste y eterno en el que la luz lo inunda todo. Una luz celestial que llega por miles de ventanales con vidrieras: los de la nave miden más de 15 metros, y los vanos del ábside más de 13 metros. 15 gloriosas vidrieras que son el paradigma de la luz mística en consonancia con las palabras de Cristo “yo soy la luz del mundo”. Y Sainte Chapelle es el imperio de la luz divina del gótico, con la que querían lograr la abstracción y generar una sensación en el fiel de abandonar el mundo material y llegar al mundo espiritual, elevado y místico. 

Otra vista de las vidrieras de la capilla superior, cenit de la luz del Gótico.
Orientada hacia el este, como todas las iglesias de la época mirando hacia donde nace el sol, la luz solar entra por las vidrieras generando efectos policromos y lumínicos sobrenaturales que debían sobrecoger al fiel del siglo XIII. Entre ventanales, en los finísimos pilares, las figuras de los doce apóstoles, las cuales han sufrido muchos destrozos y transformaciones, aunque se sabe que portarían los símbolos de cada apóstol. Nada menos que 750 metros de vidrieras, cenit de luz y color, cada una de las enormes vidrieras contaba con más de 100 escenas (unas 1113 escenas en total) que ilustraban la Biblia. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento y la Pasión de Jesús, desde la historia del rey David hasta las últimas horas de Cristo. Además de menciones recurrentes a la corona francesa que quedaba vinculada al linaje de Cristo, incluso se representa a Luís IX con la célebre corona de espinas.

Rosetón del Apocalipsis en la fachada principal.
La fabricación de las vidrieras góticas era un trabajo de precisión y complejidad máxima, primero se hacía un boceto que se traslada a un cartón a tamaño natural. Luego se colocaban sobre el cartón las láminas de vidrio y eran cortadas con hierro al rojo vivo siguiendo las lineas del boceto. Tras eso se aplicaba el color, los perfiles y caras eran trazados con un pincel. Finalmente, se volvían a hornear esos fragmentos ya policromados de vidrio, y se unían como un complejo puzzle con laminas de plomo soldadas, verdaderos tapices o mosaicos de vidrio traslúcido. El conjunto de vidrieras se completa con un descomunal rosetón en la fachada principal, única parte que se conserva intacta como en el siglo XIII. Un gran vano circular de 9 metros de diámetro que contiene 87 escenas que narran e ilustran el Apocalipsis. En una tribuna, sobre un altar elevado, en el centro del abside de este relicario de cristal, se conservaban las reliquias de la Pasión de Luís IX. 

Centro del ábside donde se colocaron las célebres reliquias de la Pasión.
Otra vista del sobrenatural y magno relicario de cristal.
Luís IX "el santo" muere en 1270, en el transcurso de la novena cruzada siendo víctima de la disentería que sufría todo su ejercito en Túnez. Y su divina y mística Sainte Chapelle quedó como su gran y admirado legado durante siglos. No obstante, la celestial capilla sufrió los estragos del tiempo, quedó muy dañada en un incendio en 1630, y fue totalmente expoliada y desmantelada durante la Revolución Francesa, siendo destruidas sus reliquias. El edificio estaba tocado de muerte y requirió una gran restauración en el siglo XIX, cuyo resultado fue magnífico, y es que la Sainte Chapelle que podemos disfrutar hoy en día guarda la esencia de luz divina y verticalidad gótica con la que fue construida. Quitando la fachada principal, todo es del siglo XIX, pero eso no resta ni un ápice de su sublimado y luminoso goticismo, que debe ser contemplado al menos una vez en la vida. 

Bibliografía: 
G. Duby. 
- La Europa de las catedrales, 1140-1280. Skira, Barcelona. 1966.
- La época de las catedrales, arte y sociedad. Cátedra, madrid, 1996. 
I. Monteria. La Sainte Chapelle. Historia de National Geographic nº 138, 2015. 

Web:

Imágenes: 
Wikipedia y National Geographic.

Comentarios

  1. Hola, Pedro: Una maravilla La Saint Chapelle, y otra este post, con tan detallada información. Lo voy a imprimir por si tengo la suerte de ir alguna vez, cosa que me encantaría, por esta obra y por tantas otras que tiene París. Gracias! Un afectuoso saludo.

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    1. Infinitas Gracias Selegna, por comentar y pasarte por mi Mundo de Babel, he estado un tiempo algo parado, pero regresaré con fuerzas renovadas y más entradas. Que me digas que la vas a imprimir y utilizar en tus viaje a París me sirve de acicate para seguir. Gracias a ti, y otro saludo

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