Maravillas del Mundo Antiguo XX: La Columna de Trajano, año 113.

La Columna Trajana sobre las ruinas del Foro de Trajano, rematada por la estatua de San Pedro colocada en el Renacimiento, y a la derecha el imponente y clasicista monumento en honor a Victor Manuel II, rey unificador de Italia.
Enero del año 98 el emperador Nerva, sucesor de Domiciano e iniciador de los llamados cinco buenos emperadores, muere de forma inesperada y le sucede TRAJANO, hijo adoptivo de Nerva y el primer emperador no itálico. Trajano era hispano, de Itálica, una ciudad muy cercana a Hispalis (Sevilla). En ese momento Trajano se encontraba en el Danubio defendiendo con éxito las fronteras del Imperio, de forma que viajó a Roma con celeridad para ser nombrado emperador. Y desde el inicio de su reinado se muestra cabal en su gobierno y respetuoso con el Senado. Tras una larga carrera militar plagada de victorias le tocaba ser emperador, y una de sus más relevantes decisiones es acabar con los bárbaros enemigos del imperio, y en ese momento la amenaza eran los Dacios. Pueblo bárbaro del norte del Danubio (actual Rumania), que desafió con éxito al Imperio en el año 87, cuando su rey Decébalo derrotó a una legión de Domiciano, lo que le obligó a pactar con los bárbaros, toda una humillación para Roma. Para impedir que Decébalo y su reino bárbaro se hicieran poderosos, Trajano decide marchar y ocupar la Dacia en el año 101, con la idea de crear una nueva provincia romana al norte del Danubio. La campaña fue un éxito y en el año 102 los Dacios son derrotados en Adamclisi, y su rey no tiene más remedio que firmar un tratado de paz con Trajano.

Estatua triunfal de Trajano
No obstante, Decébalo rompe con rapidez el acuerdo, al no estar conforme con sus condiciones, y en el año 105 ataca territorio romano, de modo que se inicia la segunda ofensiva contra los Dacios. Una campaña que se asentó en la gran estrategia de Trajano, de colocar torres de vigilancia a lo largo del Danubio. Y, sobre todo, de la construcción de un puente sobre el Danubio para facilitar el paso de las legiones. Una maravilla de la ingeniería de más de un kilómetro de longitud, que se construyó entre los años 104-106 bajo la dirección del gran arquitecto de la época, Apolodoro de Damasco. Un puente que facilitó la victoria romana en el año 106, tras duros combates, los romanos vencen y saquean Sarmizegetusa, la capital de los Dacios. Trajano había logrado su objetivo inicial, que era convertir el reino de los Dacios en una provincia romana, hecho que se consumó en el año 107. El imperio tenía una nueva provincia, pero además la exitosa campaña de Trajano supone un inmenso botín, el llamado tesoro de Decébalo, formado por grandes cantidades de oro y plata de las minas Dacias. Que sirvió para consolidar el reinado de Trajano y sanear las arcas del Imperio, muy afectadas por los desmanes de Domiciano. 

Mapa de la Dacia Romana en el siglo II.
En ese año 107 Trajano regresó triunfal a Roma recibiendo las loas de su sobrino Adriano y del Senado. y se organizó un glorioso ceremonial acorde con el éxito del emperador. Incluso se repartieron monedas entre la plebe con la leyenda “Dacia Capta”, mientras Trajano, ataviado con la una suntuosa toga púrpura, avanzaba en un espectacular carro. Se hicieron sacrificios de miles de animales y se decretaban en honor de Trajano unos eternos juegos en el Coliseo, tres meses de juegos en los que murieron miles de gladiadores. Incluso seis días de naumaquias, las impresionantes recreaciones de batallas navales en lagos artificiales de los romanos. Tras la magna celebración Trajano utilizó el gran botín y riquezas de los Lacios para crear un programa de obras públicas que modernizaran Roma. Entre ellas destacan la reforma del puerto de Ostia, de la Vía Apia, y de las cloacas y red de alcantarillado. Construyó unas grandes termas en su nombre, y sobre el solar de la ostentosa y destruída Domus Aurea de Nerón levantó el llamado “Palacio del Pueblo”. 

El Foro de Trajano y su inusitada escala comparado con los foros de César, Augusto y Nerva, con la gigante basílica Ulpia en transversal y el mercado también construido por Trajano y Apolodoro.
No obstante, la obra pública más ambiciosa era la creación de un gran Foro, el llamado Foro de Trajano. Diseñado por su arquitecto de cabecera, Apolodoro de Damasco, era fastuoso y de una escala nunca vista en la Antigüedad. Una enorme plaza porticada y con exedras en los laterales, dos bibliotecas y una inmensa Basílica o edificio para los asuntos públicos, la Basílica Ulpia, que estaba dispuesta de forma transversal. Un foro inédito en la Historia de Roma y del mundo en cuyo centro Trajano levantó su famosa Columna Trajana, inaugurada en mayo del año 113, como símbolo de una nueva era paz bajo el reinado de Trajano. Una columna de más de 30 metros de altura, formada por 19 bloques de mármol de Carrara de 40 toneladas cada uno, decorada con sublimes bajorrelieves que conmemoraban y vanagloriar las gestas de Trajano contra los Dacios. 

Grabado del siglo XVII de G.B. Piranesi, que describe las escenas de la parte superior de la Columna.
Se relatan las batallas y campañas del emperador en la Dacia a lo largo de una cinta que se enrolla en forma de hélice o espiral, como si fuera un guión cinematográfico (un rollo de unos 200 metros en extensión) cuyas secuencias se disponen un sentido temporal y muy realista. 155 escenas en bajorrelieve de un detallismo soberbio alejado del idealismo, con un gran sentido narrativo e histórico, y un tratamiento plástico de un inusitado matiz impresionista y gran dramatismo. Un relato en espiral que el visitante podía completar desde su base hasta su cúspide, gracias a unas escaleras de caracol con 185 peldaños que llegaban hasta la parte superior o mirador coronado con una estatua de Trajano (desaparecida y sustituida por una de San Pedro en 1588 durante el Renacimiento). Dichas escenas cuentan con 2.662 figuras que muestran todas las vertientes y episodios de las campañas Dacias (ente los años 101 y 106) sobre una sólida base con una inscripción en soberbia escritura cuadrata romana que rezaba “El senado y el pueblo romano al emperador César Nerva Trajano Augusto Germánico Dácico (…) Imperator por sexta vez, cónsul por sexta vez, padre de la patria …". 

Otro grabado de Piranesi en el que podemos apreciar la magna base con la cuadrata inscripción.
Los sublimes bajorrelieves estaban totalmente policromados, un colorido que daría mucho más realismo y detallismo a las escenas de arengas de Trajano, movimientos de tropas, batallas, asedios… en los que Trajano se muestra omnipresente, al parecer unas 59 veces a lo largo de su narración. La pérdida de color no ha restado calidad a unas escenas fantásticas cargadas de dramatismo, desde la inicial travesía por el Danubio y consejo de guerra de la primera campaña en la Dacia, pasando por el campamento, donde Trajano supervisa su construcción, por la marcha y los primeros prisioneros Dacios. Hasta la rendición de Decébalo y sus huestes, que aparecen suplicantes entregando sus armas a Trajano.

Magnífica recreación de National Geographic de los colores originales de los relieves de la Columna.
Se representa con igual detallismo la segunda campaña Dacia, desde la llegada a la costa Dalmata por la rebelión de los Dacios, pasando por escenas de batallas ganadas con Trajano, que es representado como vencedor dirigiendo los sacrificios a los dioses. Hasta la escena de la caída de la capital Dacia, Sarmizegetusa, siendo representados, con todo realismo, a sus habitantes deportados con sus enseres y animales. Y también, la muerte de Decébalo, ya en la cúspide de esta narración helicoidal, aparecen soldados romanos que llevan a Trajano, que está en el campamento, la cabeza del rey del Dacio, que se había suicidado antes de ser derrotado por Roma. Según el historiador romano Dion Casio, en una obra de un siglo posterior a Trajano, “ocupada su capital y todo su territorio, en peligro de caer cautivo, Decébalo se quitó la vida; su cabeza fue llevada a Roma. De este modo la Dacia quedó bajo dominio romano”. Todo una alarde de realismo y dramatismo que, obviamente, no es exacta al 100%, es una historia inspirada en Trajano, que hay que analizarla con toda la cautela histórica de lo que es una magnífica obra de propaganda. 

Replica en yeso de una de las escenas de la Columna, Trajano, a la izquierda, es un omnipresente héroe que contempla como le entregan las cabezas de sus enemigos Dacios. 
La columna narra el relato de la gesta de un héroe, el emperador Trajano, para algunos como el historiador del arte Filippo Coranelli es una obra fabulosa de grandes artistas, para convertir en eterna la memoria de Trajano, hecha por y para el gran emperador. Sin embargo, para Jon Coulston, experto de la Universidad de Saint Andrews, sus relieves son obra de canteros sin proyecto previo y nos salieron de la mente de un maestro. Coulston también llega a decir que “la gente está empeñada en verla como el “telediario” de la época (…) y caen en sobreinterpretaciones, como siempre. Los relieves de la columna son genéricos, la obra de obreros ordinarios. No podemos creer ni una palabra de lo que vemos en ella”. Respetando sus palabras creo que Jon también está reinterpretando bajo una visión muy sesgada la columna trajana. Comparto con él que se han interpretado ideas de la columna que no son ciertas, y que como con cualquier narración de propaganda de la Historia hay que tomar sus escenas con cautela. Pero no comparto para nada su trivialización de los maravillosos relieves de los que podemos sacar veraces conclusiones históricas: 

Otra escena en la que apreciamos a las legiones romanas cargando con el célebre tesoro de Decébalo.
Como la vastísima dimensión del Imperio Romano en época de Trajano, momento de cenit de su extensión, al aparecer representados dentro de las legiones de Trajano soldados africanos, iberos, hispanos, germanos, todos podían ser y eran romanos. Y, por supuesto, ilustra de forma veraz y dramática las violentas batallas de las campañas de Trajano en la Dacia, las feroces legiones romanas contra los barbudos guerreros dacios. La columna no es ni más ni menos que la conmemoración de la gloria eterna de Trajano y la demostración ante el pueblo romano del poder del Imperio sobre los bárbaros (igual que Abu Simbel para Ramses II) basada en unas campañas bélicas reales que, evidentemente, al ser esculpidas pues se toman una serie de licencias. Es la contraposición entre la civilización romana y la supuesta barbarie de unos Dacios (exagerada por las fuentes romanas), ya que carecían de escritura pero manejaban con asombrosa habilidad la metalurgia y al orfebrería. 

Vista actual de la imponente Columna Trajana.
En definitiva, tras 1900 años la Columna Trajana sigue siendo símbolo del glorioso poder de una Roma, que estaba en su gran momento del siglo II d.c. y del primer emperador hispano que lleva al imperio a la mayor extensión y prosperidad de su Historia. Toda una maravilla universal creada para hacer eterna la memoria de Trajano, que tras morir en sus campañas contra los Partos en Asia Menor en el año 117, es llevado por última vez a Roma. Sus cenizas fueron depositadas en la base de su columna, en el centro de su foro, gran epílogo de su vida y su reinado. 

Fuentes y Bibliografía: 
G. Bravo y J. Mangas. Roma. Vicens Vives, Barcelona 1998. 
J. Alvar y J.M. Blázquez. Trajano. Actas, Madrid, 2003. 
J.P. Sánchez. Trajano conquista la Dacia. Historia de National Geographic nº 122, 2014. 
A. Curry. Descifrando la Columna Trajana. National Geographic, abril 2015. 

Enlaces web recomendados:
(Recreación interactiva e impresionante de la espiral de escenas de la columna por National Geographic)
(Artículo original de Andrew Curry y fotografías de Kennet Garret) 

Fotografías: Wikipedia y National Geographic.

Comentarios

  1. Como aficionado a la historia de Roma sólo puedo decir que uno de los post que más me han gustado. Un abrazaco.

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    1. Gracias César, a mi también ha sido de las entradas que más me ha gustado escribir y documentar, de Roma siempre habrá posts en Mundo de Babel es una de mis pasiones. Gracia por comentar amigo.

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