Grandes Hallazgos Arqueológicos XII. La niña de Dikika.

Reconstrucción del rostro de la niña de Dikika, National Geographic. 
El extraordinario hallazgo se produce en diciembre del año 2000 cuando el equipo de Zeresenay Alemseged, director del Proyecto de investigación en Dikika, exploraba una árida ladera de esta región. Justo al otro lado del río Awash, en la zona del Rift Valley de Etiopía, a pocos kilómetros del lugar donde se descubrió el fósil más mediático de todos los tiempos, Lucy. Una hembra de australopithecus afarensis de 3,2 millones de años hallada en 1974. El nuevo fósil descubierto corresponde a una niña afarensis de 3,3 millones de años, cuyo esqueleto se revela como el fósil más completo de una cría de australopithecus. 

Célebre esqueleto de Lucy.
La diferencia fundamental entre la niña de Dikika y Lucy, es que la niña, que murió siendo una lactante, tiene la cara y el cráneo completos, y puede arrojar mucha luz sobre como evolucionaban las crías de los afarensis, y sobre los orígenes de nuestra evolución. La niña más antigua del mundo fue hallada en esa depresión del Afar, una zona desértica marcada por el calor, las luchas tribales, el peligro de leones y hienas. Un sitio complejo para la búsqueda de fósiles de homínidos, pero que es quizás la cuna de nuestra evolución. En los trabajos de prospección de una de sus áridas colinas un colaborador de Zeresenay, Tilahun Gebreselassie, sacó a la luz el cráneo de una niña, muy simiesca pero que por su frente lisa y caninos rápidamente identificaron con un homínido. Un cráneo completo y en un gran estado de conservación, unido a muchos huesos de la parte superior del cuerpo y de sus extremidades. 

Vista Satélite de la depresión del Afar en Roft Valley de Etiopía.
Zeresanay desconoce la causa de la muerte de la niña aféresis, no obstante debío ser arrastrada por el río Awash y sepultada bajo sedimentos, un hecho que sirvió para protegerla durante millones de años. Su esqueleto nos informa sobre los australopithecus, que combinaban rasgos simiescos con otros más dulcificados y humanos. Se sabe por sus hombros que aún trepaba a los árboles, pero el ángulo del fémur, desde la rodilla a la cadera, ilustra que ya era bípedo, que se desplazaba eficazmente sobre sus dos piernas. Por lo tanto, los afarensis eran bípedos en la estepa africana pero trepaban a los arboles en caso de necesidad. Muy probablemente nuestra niña de Dikika iría en brazos de su madre como nuestros bebes actuales. La niña de Dikika ofrece elementos hasta ahora inéditos en fósiles de australopithecus, a saber: tiene todas sus costillas colocadas como en vida pegadas a una simiesca columna vertebral, el juego completo de dientes de leche y dientes aún sin salir. Y lo que es más relevante conserva su hueso hioides, básico en la evolución del habla humana, y que puede dar mucha información sobre el aparato fonador de nuestros más lejanos antepasados.

Cráneo de la niña de Dikika.
La niña de Dikika es muy diferente a nosotros en la parte superior de su cuerpo: una cara muy simiesca con frente huidiza, nariz exigua y chata, cara alargada (aire a un chimpancé), platifecalia y arcos supraorbitales muy marcados, unido a unos hombros y brazos aún adaptados a la trepa de árboles. Pero, curiosamente, es muy similar a nosotros en la parte inferior de su cuerpo: en su rodilla, que tiene la rotula completa, en el hueso largo o fémur que se une a la cadera como un homínido más moderno, es decir, estaría bien adaptado a caminar erguido y bípedo.

Vista del río Awash.
Un detalle muy importante es que cuando nuestras extremidades inferiores se adaptan al bipedismo nuestros pies evolucionan y pierden la capacidad prensil de asir objetos. Lo que supone que  las crías debían ser transportadas en brazos de sus madres, limitando la capacidad de supervivencia de las hembras de australopithecus y las hacía más dependientes del grupo y los machos. Un hecho que para muchos investigadores fortalece, con el paso de las generaciones y el andar del tiempo, los vínculos sociales, incluso puede ser nuestro germen de la generalización de la monogamia. Para Dean Falk, experto en desarrollo cerebral, esa indefensión de crías y hembras sería un estimulo que podría haber desarrollado la evolución del habla, la comunicación y el lenguaje. Es evidente que sería una gran ventaja evolutiva a la hora de proteger y tranquilizar a las crías en un grupo de homínidos. 

Reconstrucción de un Australopithecus afarensis.
Tras estudiar el desarrollo de su dentición se llegó a la conclusión de que la niña de Dikika tenía tres años de edad, al no haber emergido aún sus molares permanentes. Su cerebro tiene un volumen de 330 centímetros cúbicos muy similar al de un chimpancé de la misma edad. No obstante, otros fósiles de afarensis adultos nos dicen que tienen un volumen cerebral superior a un chimpancé adulto, aproximadamente 600 centímetros cúbicos. Esto tiene una gran relevancia en el evolución humana, ya que nuestro cerebro tiene un periodo de crecimiento mucho mayor que el cualquier otro mamífero. Esto es, otros mamíferos al terminar la lactancia ya son independientes, sin embargo nuestra dependencia de los progenitores es mucho más dilatada. 

Mapa de los hallazgos de australopithecus en África, cuna del proceso de hominización
Los australopithecus afarensis son vegetarianos, pero ese crecimiento cerebral va a tener otra consecuencia muy importante a largo plazo, el cambio de la dieta. Un millón de años después de Dikika o Lucy, el Homo Habilis tenía un cerebro capaz de fabricar útiles para abastecerse de carne y tuétano de los huesos, cuyas proteínas son capitales en nuestra evolución. Abastecer nuestra materia gris supone un gasto de 1/5 parte de las calorías que consumimos. A medida que nuestro cerebro crece nuestra dieta tiene que ser más rica en nutrientes y proteínas. En consecuencia, al mejorar nuestra dieta nuestro cerebro se desarrolla y crece aun más, una retroalimentación que nos lleva a nuevas innovaciones y cerebros cada vez más desarrollados. Esa es clave la evolución humana, y el cerebro de la niña de Dikika estaría en el inicio de ese excepcional proceso de hominización. El extraordinario hallazgo de la niña más antigua del mundo nos retrotrae al momento fundacional de nuestra evolución, en el que el bipedismo y el crecimiento cerebral van a ir conformando homínidos cada vez más inteligentes y evolucionados.

Bibliografía: 
Zeresenay Alemseged y otros. A juvenile early hominin skeleton from Dikika, Ethiopia. Nature 443, 296-301, 2006. 
C. P. Sloan. La niña más antigua del mundo. National Geographic. Vol 19, nº 5. 2006.

Fotografias: Wikipedia y National Geographic España

Comentarios

  1. Muy completo tío, bastante chulo el post. Sigue formándonos Peter!!! Un abrazaco. Julio

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    1. Gracias amigo, claro que seguiré con Mundo de Babel.... otro abrazo. Muchas muchas gracias por tu comentario, otro abrazo y me alegro que te haya gustado.

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  2. La niña de Dikika era realmente "preciosa". Gran artículo, amigo.

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    1. Jajaja pues si Ricardo me alegro que te haya gustado la simiesca niña de Dikika mu "ponita" la pobre sip...Gracias por comentar Ricardo...te lo agradezco mucho amigo.

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  3. La evolución de los hominidos a lo largo de millones de años explicada de una manera clara y didáctica. Buen trabajo

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    1. David muchas gracias por pasarte por mundo de babel y comentar, uno de mis objetivos es ser didáctico y claro... de manera que agradezco enormemente tu comentario. Un saludo y, de nuevo, gracias.

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