Personajes Singulares de la Historia XXV: Adriano, el emperador viajero.

Busto de Adriano.
Publio Elio Adriano fue el segundo de los emperadores hispanos, después de Trajano, y el tercero de los llamados cinco emperadores buenos, así llamó Maquiavelo a Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pio y Marco Aurelio. Según el clásico historiador Edward Gibbon el principado de esos cinco emperadores de la Dinastía Antonina fue “la época más feliz de la historia de la humanidad”. Hoy nos acercamos a la figura de Adriano, que era hijo del primo de Trajano, y desde su infancia fue el protegido del primer emperador hispano. Nace en Itálica (Sevilla) y queda huérfano a los 10 años, siendo Trajano el que se hace cargo de Adriano y se lo lleva a Roma. Como protegido del cónsul Trajano, Adriano recibe un gran formación y preparación para su carrera política, además de desempeñar distintas magistraturas y cargos militares en las que fue forjándose como político y líder. Llegó a acompañar a Trajano en sus campañas militares por la Dacia, Germania y en Partia, la última campaña de un Trajano ya anciano, aunque logra otra gran victoria. No obstante, a su regreso a Siria es herido en un ataque y queda inutilizado para liderar sus legiones. De esta manera, mientras un herido Trajano regresa a Roma para celebrar su victoria, Adriano se pone al mando del ejército en Siria. Lo que ocurre es que Trajano muere de camino a Roma y el 11 de agosto del 117 Adriano es proclamado emperador por sus legiones de Siria.

Busto de Trajano.
Sin embargo, el Senado duda de la legitimidad de Adriano y de su capacidad, ya que Roma necesitaba un mando fuerte y firme, las campañas de Trajano en Asia habían permitido el estallido de levantamientos y revueltas en el imperio. Para el Senado la muerte de Trajano no estaba muy clarificada, había ocurrido lejos de Roma, y además se sospechaba que Plotina, esposa de Trajano, cambió su testamento a ultima hora para favorecer la carrera de Adriano. Que años antes, aconsejado por Plotina, se había desposado con Vibia Sabina, sobrina nieta de Trajano, en un matrimonio conveniente que no tuvo descendencia. Lo cierto es que gran parte del Senado no aceptaba a un emperador que había sido nombrado por sus legiones, y muchos apoyaban cónsul Lucio Neratio Prisco, los senadores entendían que habían quedado al margen de la sucesión. 

Adriano ataviado con vestido griego, ejemplo de su gusto por la cultura griega.
No obstante, el principado de Adriano comenzó y lo hizo con un emperador que se empeñó en estabilizar la frontera con Oriente. Firmando la paz con los partos, renunciando a territorios conquistados por Trajano, algo que tampoco fue bien visto por el Senado, que se negaba a firmar la paz con los enemigos de Roma. Por todo esto, en Roma se planea un conspiración contra su persona para derribar su gobierno, liderada por cuatro senadores. Adriano es avisado de la conjura por su hombre de confianza, Atiano, y los cuatro senadores son detenidos y ejecutados. Un hecho que puso aún más en jaque su poder, por lo que Adriano decide dejar sus asuntos en Oriente y regresar a Roma, para gobernar y asentar su poder. Una vez consolidado el imperio y estabilizado sus fronteras. 

Mapa del Imperio en el año 125.
Adriano llegó a Roma en julio del 118 y desde su llegada trata de ganarse el favor del Senado y del pueblo. En primer lugar, se toma muy en serio su papel de Cónsul haciendo participe al Senado de sus medidas y decisiones, y con su educación y carácter afable amplió el número de senadores fieles. Sobre todo tras el célebre episodio de quemar los archivos del erario publico de los últimos 15 años perdonando la deuda de muchos senadores, un hecho inédito en Roma. Por otra parte, ofrece a la plebe seis días seguidos de juegos de gladiadores, junto con numerosas ceremonias dirigidas a contentar al populacho. Incluso se cuenta que Adriano acudía a las termas como un ciudadano más y que su carácter sagaz y bromista le hicieron ganarse el favor del pueblo. Los historiadores romanos hablan de un hombre inteligente y despierto, pero del mismo modo tenía un personalidad contradictoria, combinaba actos afables y alegres con otros severos y crueles. Estaba obsesionado con conocer la vida de sus ciudadanos, contaba con una gran red de espías.


Panteón de Agripa.
Adriano acomete, como todos los emperadores, numerosas obras públicas y construcción de templos para embellecer Roma. Unas obras en las que demostraba su respecto por el pasado y las tradiciones, como construir templos en honor a Trajano y Plotina o reformar el Foro de Augusto. Adriano era un gran admirador de August, como demostró en la construcción de su gran Mausoleo, que levantó a semejanza total al de Augusto. De esta forma, se nombraba heredero espiritual del iniciador del Imperio, le gustaba llamarse Adriano Augusto. También acomete la finalización del célebre Panteón de Agripa, tras ser arrasado por un incendio, en el año 125, con sus imponentes dimensiones y estelar cúpula, la mayor de la Historia (ver Maravillas del Mundo Antiguo XV), según un proyecto del famoso arquitecto Apolodoro de Damasco

Restos del Templo de Venus y Roma en el Foro de Roma.
Un Apolodoro que iba a tener ciertas discrepancias con Adriano, en relación a un diseño del emperador para construir un grandioso templo de Venus y Roma. Al ver el plan de Adriano, Apolodoro criticó su estructura y, sobre todo, las gigantescas dimensiones de las estatuas de las diosas diciendo “si quisieran levantarse de sus tronos se darían de cabeza con el techo de la cella..”. Apolodoro es condenado al exilio, y Adriano no hizo caso a sus críticas y construyó su inmenso templo dedicado a Roma y Venus, como muestran las ruinas del mismo en el foro romano. Un colosal templo, el más monumental construido en Roma, totalmente inspirado en la arquitectura de la Grecia clásica, con doble cela y enormes columnas, que fue inaugurado como símbolo del poder de Adriano en el 121.

Muro de Adriano en la Britania.
En ese año 121 Adriano comienza a viajar por todo su imperio, de manera que entendemos por que se le conoce como el emperador viajero. Pasó la mitad de su reinado viajando por los dominios imperiales, recorrió la Galia, Germania y Britania, donde ordenó construir el célebre muro de Adriano (un limes fortificado de 117 kilómetros) para contener los ataques de los belicosos pueblos pictos y escostos. También visitó Hispania, Egipto, Partia, Anatolia, Arabia y Turquia (el reino de Bitinia donde conoció a Antinoo, su favorito y "supuesto" amante). Los emperadores sólo viajan o marchaban de Roma por motivos militares, Adriano es el primero que adquiere la práctica habitual de conocer sus dominios, algo muy lógico, por otra parte. Lo que provocó una prolongada ausencia de Adriano, que no hizo más que acrecentar su fama de disoluto y caprichoso. Además se le reprochaba la excesiva generosidad que tenía con los Griegos. 

Templo de Zeus Olímpico en Atenas.
En el año 124 se trasladó a Grecia, recorriendo el Peloponeso llegó a Atenas, querían conocer la cuna de cultura Griega. Adriano fue un enamorado del mundo griego (llegó a helenizar su nombre en Hadrianus) era muy consciente de que su Imperio romano tenia su gran base en la Grecia clásica. Y centró su amor en Atenas, donde realizó obras publicas (un gran acueducto), terminó el glorioso templo de Zeus Olímpico, y creó una nueva cuidad con su nombre e impulsó la vida cultural, social y económica del mundo griego. En Roma fundó un Ateneo para potenciar la vinculación entre la civilización griega y romana, y llenó Roma de consejeros y senadores griegos. En Atenas se le veneraba como Adriano/Zeus Olímpico, por su infinita generosidad. Sin embargo, Adriano se mostró cruel a la hora de reprimir la revuelta de judíos en Jerusalén, provocada por la decisión de prohibir ciertas prácticas muy arraigadas en los hebreos, otro de los motivos por los que se le acusa de personalidad cambiante.

Busto de Antinoo divinizado como Osiris.
Como hemos dicho en uno de esos viajes conoce a su favorito e inseparable Antinoo, un joven bitinio de célebre belleza. Lo cierto es que Antinoo muere ahogado en el Nilo en el año 130 y Adriano lamenta y llora profundamente su pérdida. Se le llegó a criticar que llorase la muerte de su favorito y no tanto la muerte de su hermana Domicia Paulina. Es evidente que Adriano sentía devoción por Antinoo al que honró divinizándolo con estatuas, templos y creando unos juegos en su nombre. Pero es que además aprovechó la necesidad estratégica de crear una nueva cuidad en el Nilo, para unir Náucratis y Alejandria, y la llamó Antinoópolis, que llegó a ser una urbe de gran riqueza comercial y cultural. 

Magnífica vista del estanque canopo de la Villa Adriana.
Adriano, tras diez años de viajes, regresa a Roma en el año 134, pero ya enfermo decide alejarse de la bulliciosa y ajetreada vida de la capital. Se traslada a una villa diseñada ex novo para su persona en Tibur (Tívoli), a 23 kilómetros de Roma. La llamada Villa Adriana, un lujoso palacio agreste diseñado para recordar los lugares que había visitado en sus viajes. Una lujosa villa en la que cada una de sus partes intentaba honrar o imitar los dominios del Imperio visitados por Adriano. Como por ejemplo el extraordinario estanque Canopo, que recreaba el canal artificial que unía las ciudades de Canopus y Alejandría. Estamos hablando de una cuidad en miniatura, un complejo de un kilometro cuadrado que contaba con más de 30 edificios entre palacios, termas, bibliotecas, un teatro, templos, plazas, fuentes y magníficas estancias para cortesanos, pretorianos y esclavos domésticos. Todo con un gran derroche decorativo formado por: estatuaria clásica, marmoles, mosaicos… 

Teatro al estilo griego de la Villa Adriana en Tívoli.
Pero no diseñó la Villa para retirarse hasta su muerte, sino que trasladó la corte de Roma a Tívoli, para seguir gobernando desde allí, en una zona donde muchos senadores tenían sus villas. Empero, los desencuentros con el Senado se agudizaría en los últimos años de Adriano, con la condena a muerte de Julio Serviano, su cuñado, que antes de ser ejecutado exclamó “… que Adriano desee morir y sea incapaz de hacerlo”. Y esas palabras no tardaron en cumplirse por que la gota que sufría cada día era más insoportable. llegando a suplicar a sus esclavos que acabaran con su vida. Finalmente, Adriano superado por su gota decide adoptar como sucesor a Antonino Pio y retirarse a Bayas hasta su muerte en el año 138. 

Castillo de Sant'Angelo, que se construyó sobre la base del Mausoleo de Adriano.
El gran emperador viajero moría y el Senado ávido de venganza, por la muerte de varios de sus miembros, intentó borrar de la historia su obra decretando la célebre damnatio memoriae. Pero su sucesor Antonino no descansó hasta que se le enterró en su mausoleo de Roma y se le dignificó como el gran y pertinaz emperador que fue en vida. Quedando para la historia como uno de los mejores y más sagaces emperadores, que se empeñó y logró aunar las tradiciones culturales griegas y romanas. En definitiva, su principado fueron 21 años de buen gobierno, administración y paz, en el que imperio alcanzó la mayor extensión y unión de su historia. 

Bibliografía: 
J. M. Roldán. Historia de Roma. Ed Universidad. Salamanca.1995. 
J. M. Blázquez. Adriano. Ariel, Barcelona, 2008.

Comentarios

  1. Pedro, gran historia la de Adriano. He visitado la Villa de este emperador y en su época tuvo que ser una maravilla...Muchas gracias por compartirla.

    bss

    Sol

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    1. Gracias Solete, ya sabía estuviste en Tivoli en la Villa Adriana, que envidia jejejeje.. Me alegra que haya gustado mi acercamiento a la vida de Adriano.. Muchos besos y gracias.

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