Personajes Singulares de la Historia XXIV: Nefertiti, la enigmática y poderosa reina/faraón.

Busto de la bella Nefetiti, hallado en el taller del escultor Tutmés, Museo Egipcio de Berlín.
Nos encontramos en pleno Imperio Nuevo, en el final de la Dinastía XVIII que está marcado por el faraón hereje Amenhotep IV (1364-47 a.C.), que luego se hace llamar Akhenatón o “el esplendor de Atón”. Desde que accede al trono de Egipto se dedica a rendir culto al dios Atón construyendo templos en su honor, como en el sagrado recinto de Karkak en Tebas. Con la idea de reducir el enorme poder que había alcanzado el clero del dios Amón, un clero que tenía la potestad de otorgar legitimidad a los faraones. Akhenatón se casó con la Gran Esposa Real, Nefertiti, “la bella ha llegado”, ambos eran los únicos representantes del dios Atón en la tierra. El nuevo faraón hereje convirtió a Atón (el disco solar) en el único dios, proscribiendo el culto a Amón, creando una nueva religión monoteísta basada en la sinceridad, la libertad y el amor a la naturaleza. Atón era un dios accesible, al que todo el pueblo podía llegar, mientras que Amón “el oculto” era un dios al que sólo podía acceder la casta sacerdotal. No obstante, la nueva religión pasa por Akhenatón, único profeta de Atón, y su familia, que eran los que podían revelar las enseñanzas y el mensaje de Atón. La Familia Real estaba bajo la protección de Atón, por lo que fue divinizada.

Escultura colosal de Akhenatón de su desaparecido templo en Karnak, Museo de Alejandría.
En el 1361 a.C. nace Meritatón, primera hija del matrimonio real, Nefertiti y Akhenatón tienen seis hijas (Meritatón, Maketatón y Ankhesepaatón, son las tres primeras y las más relevantes) pero ningún heredero varón. El origen de la bella Nefertiti no está muy claro, la teoría, actualmente, aceptada es que era egipcia, hija de un alto funcionario llamado Ay. No obstante, durante mucho tiempo se pensó en un origen foráneo por su nombre “la bella ha llegado”, para algunos era una princesa del vecino reino de Mitanni. Hacia el 1630 a.C. el faraón cambia su nombre por el de Akhenatón, para aseverar su unión mística con Atón. Además va a iniciar una gran revolución o Cisma de Amarna, trasladando la corte y capital de Tebas al Egipto medio, donde levantó su capital Akhetatónel horizonte de Atón” (en la actual Tell-el-Amarna) que no era otra cosa que el reino terrenal del dios Atón.

Restos de la ciudad de Akhetatón o Amarna.
Una nueva capital desde donde Akhenatón y su gran esposa Nefertiti, que también cambió su nombre por el de Neferneferuatón, dominaban un nuevo Egipto. Con una renovada religión en la que el faraón era el único representante de Atón en la tierra, por lo que ya no era necesaria la intermediación de la casta sacerdotal. El faraón y Nefertiti eran los intermediarios entre el único Dios y el pueblo, por lo que quedó desvirtuada la autoridad del clero de Amón. De esta forma, se crea una nueva religión, que, según el egiptólogo Cyril Aldred, se resume en que “existe un sólo Dios y el faraón es su profeta”. Una religión basada en un profunda abstracción de la deidad, lo que supone la eliminación de imágenes antropomorfas o zoomorfas de los dioses egipcios. Akhenatón acabó con la triada clásica de dioses egipcios la formada por Amón, Mut y Khonsu, para instaurar una nueva triada formada por Atón, el profeta Akhenatón y su esposa Nefertiti. 

Akhenatón y Nefetiti con sus hijas, iluminados por Atón.
Y la divinizada Familia Real es el nuevo gran motivo de las representaciones artísticas. Escenas en las que se representa la intimidad de la familia real, algo impensable hasta entonces. Eran representados con cráneos y extremidades alargados, cara y barbilla muy pronunciada, durante un tiempo se pensó que eran causa de la enfermedad de Marfan, que se caracteriza por esos rasgos. Pero estudios recientes, de Zahi Awass, a la momia de Akenatón, demuestran que no padecía tal enfermedad. Por lo que dichos rasgos se deben a su vinculación mística con Atón. Además las ceremonias religiosas pasaron de ser en templos cerrados, de acceso limitado, a realizarse en templos abiertos, en los que cualquiera podía conectar con la deidad. Fue una época compleja y marcada por la tensión político-religiosa, ya que el proyecto del faraón hereje fracasó de forma estrepitosa al no calar en el pueblo egipcio y por el gran poder de la casta sacerdotal de Amón.

Cabeza de cuarcita del taller de Tutmés, donde se pueden apreciar los rasgos exagerados del arte de Amarna.
Como nos muestran las escenas de dichas ceremonias religiosas el papel de Nefertiti es muy importante, incluso se la representa aplastando a los enemigos de Egipto, algo, totalmente, inédito y que siempre estaba reservado a los faraones. Un hecho que hace pensar que pudo ser la segunda mujer, después de Hatshepsut, en hacer carrera política como faraón, pero vayamos por partes. Del matrimonio real nacen seis hijas, pero ningún heredero varón, es el 1356 a.C. cuando nace el príncipe Tutankhantón, el futuro Tutankhamón. Según los últimos estudios, de Zahi Zawas, no fue hijo de Nefertiti, ni tampoco, como se pensaba, de la segunda esposa de Akhenatón, Kiya, que siempre estuvo a la sombra de Nefertiti. Parece ser que Tutankhantón sería hijo de otra esposa secundaría del faraón. 

Estatuillas policromadas de Nefertiti y Akhenatón.
Así llegamos al 1352 a.C. año en que desaparece el nombre de Nefertiti, en la última representación de Nefertiti se la ve llorando la muerte de su segunda hija, Maketatón, que pudo morir al dar a luz un hijo del propio faraón. Desde ese momento el nombre Nefertiti se desvanece de papiros, grabados y pinturas, algo que ha generado muchas teorías y controversia entre los investigadores. Además coincide también con la desaparición de la otra esposa conocida de Akhenatón, Kiya. Según la teoría tradicional, Nefertiti decide salir de la corte y recluirse en el Palacio de Amarma hasta su muerte natural, que no se sabe cuando acaeció. Sin embargo, se produce la aparición de un nuevo personaje, el enigmático Ankheperura Smenjkare, corregente del faraón. Se inaugura un periodo de corregencia o gobierno conjunto, y muchos investigadores señalan que Nefertiti tomó la identidad masculina de dicho corregente, para gobernar Egipto junto a su esposo. Es una teoría en la coinciden autores como J. R. Harris y N. Reeves, por la que Nefertiti pasaría a ser un faraón de rasgos masculinos, lo que demostraría la relevancia de Nefertiti en la revolución religiosa de Akhenatón. Además en el año 1351 a.C. el faraón se casa con su hija primogénita Meritatón, que se convierte en la nueva Gran Esposa Real. Si Nefertiti era faraón lo ideal era que la sustituyese como esposa su hija mayor, todo quedaba en familia.

Pequeños bloques de caliza o Talatas del desaparecido templo de Atón en Karnak. Museo de Luxor.
En el año 1347 a.C. tras 17 años de reinado muere Akhenatón, y le sucede el misterioso Smenjkare (para muchos Nefertiti) que toma en solitario las riendas del gobierno de Egipto. Por la arqueología sabemos que hay una carta, de las célebres y diplomáticas Cartas de Amarna, dirigida al rey Hitita Shuppiluliuma que rezaba de la siguiente manera: “Mi esposo falleció, no tengo hijo varón. Pero dice que tu tienes muchos hijos. Si quisieras darme a uno de tus hijos, se convertiría en mi esposo…”. El ofrecimiento de convertir a un rey extranjero en faraón de Egipto es algo inédito y muestra la desesperación de Nefertiti y el fracaso de la revolución de Amarna. Algunos piensan que la carta pudo ser escrita por Meritatón, pero, actualmente, se cree que fue escrita por Nefertiti en calidad de Gran Esposa Real y no como Smenjkare. Se trataría de un desesperado y último intento de mantener su gobierno y continuar con la revolución religiosa de Atón, no obstante, lo que es seguro es que la reforma religiosa fracasó. Ya que en 1346 a.C. accede al trono Tutankhatón, que se casó con la tercera hija de Nefertiti, Ankhesepaatón. Finalmente, se hace llamar Tutankamón y su breve reinado supone el regreso a la ortodoxia de Amón. Un hecho que consumaba el fracaso de la revolución religiosa de Akhenatón y Nefertiti, mientras su memoria y obras sufrieron una brutal persecución y destrucción. 

Una de las tablillas de las Cartas de Amarna.
Desconocemos totalmente el fecha y el lugar de la muerte de Nefertiti, ni tampoco donde fue enterrada, lo más sensato es que fuera enterrada en la gran tumba real de Tell-el-Amara (que fue saqueada), pero nunca ha sido encontrada su momia. En el 2003 la británica Joann Fletcher identificó a Nefertiti como una momia de la tumba KV35 conocida como la Dama Joven. Sin embargo, recientes estudios de ADN de Zahi Hawass han demostrado que dicha Dama Joven es hermana de Akhenatón, hija de Amenhotep III y la reina Tiy. Por lo tanto el misterio acerca de la fascinante y poderosa Nefertiti aún sigue vivo, mientras no sea hallada su momia o se conozcan las circunstancias reales de su muerte seguirá siendo fuente de todo tipo especulaciones y teorías.

Bibliografía:
J. Padró. Historia del Egipto faraónico. Alianza. Madrid, 2003. 
N. Reeves. Akhenatón. El falso profeta de Egipto. Oberon, madrid, 2004.

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