Maravillas del Mundo Antiguo XIV: Micenas, la gran fortaleza de la Edad del Bronce.

Puerta de los Leones.
Hacia el año 1500 a.C. Micenas se convierte en un centro de riqueza y desarrollo, uno de los enclaves/fortalezas micénicos que se erigen como grandes centros de poder. Una civilización micénica que en ese momento conquista la isla de Creta, acabando con la civilización palacial minoica. Los micénicos del continente dominan el Egeo hasta el año 1150 a.C. aproximadamente, sustituyendo a los cretenses en su talasocracia (o domino de los mares) comercial y marítima que imponían sobre la zona e islas del Egeo. Para Homero eran los denominados Aqueos, y gracias a la Ilíada conocemos la historia del micénico Agamenón, que lideró la coalición de más de mil naves que marcharon contra Troya. Al regresar de la guerra fue víctima de una conspiración maquinada por su propia esposa, Clitemmestra, y su amante el noble Egisto, que acabó con su vida. Gran representante de un linaje de reyes belicosos que dominaron el Mediterráneo desde sus fortalezas ciclópeas hacia el 1500 a.C. Es el legendario linaje de los llamados Atridas, entre los que destacaba el mencionado Agamenón y su hijo Aqueo. Parece claro que estamos ante monarquías de los llamados Basileus/Wanax (Reyes) que tenían un carácter muy belicoso, y que dominaban una estructura social y económica similar a la cretense, también se establece alrededor de palacios e, incluso, con mayor importancia comercial. Los reyes micénicos ya adoraban a los mismos dioses que luego conoceremos como clásicos griegos. Además de contar con escritura, el llamado Lineal B, que se documenta en los palacios de Creta y corresponde a una forma arcaica de griego. 

Mapa del Mundo Micénico con sus ciudadelas más relevantes.
El primero que creyó localizar Micenas fue el famoso viajero griego Pausanias en el siglo II a. C., pero tuvieron que pasar muchos siglos, en concreto en el año 1876, hasta el célebre arqueólogo Heinrich Schliemman, siguiendo la estela de Pausanias, descubriera y excavara las ruinas de la gran fortaleza de Micenas. Schliemman estaba convencido que había descubierto la mítica Micenas de Agamenón, pero lo que había localizado eran las ruinas de la civilización más importante de la Edad del Bronce, que desde sus grandes fortificaciones, como Micenas, dominaba todo el mediterráneo oriental. Ciudadelas de potentes murallas, ya que lo más destacable de su urbanismo son esas murallas ciclópeas (construidas, según el mito por Cíclopes, gigantes de un solo ojo que nacieron del rayo de Zeus) con piedras de grandes dimensiones. Schliemman excava la muralla de Micenas, también saca a luz la célebre La Puerta de los Leones y sus destacables tumbas, con sus aguares en forma de tesoro de armas de bronce, joyas, cerámicas y las celebres mascaras mortuorias de oro, que pertenecían a los reyes de Micenas, y que Schliemman identificó con los Atridas. El mundo funerario micénico es muy rico y destacado, con sus tumbas del tipo Tholos (circulares, con impresionantes bóvedas de aproximación de hiladas concéntricas de sillares) como el conocido Tesoro de Atreo, o la Tumba de Clitemmestra, ambas en Micenas.

Entrada al Tesero o Tumba de Atreo.
El gran descubrimiento de Schliemman demostró que, efectivamente, en el 1500 a.C. la civilización Micénica liderada por una especie de reyes guerreros logró un gran desarrollo poblacional y económico. Lo que generó una expansión por todo el Egeo desde sus centros o ciudadelas, la más famosa es Micenas, en la intersección entre el Egeo y el golfo de Corinto, pero también lograron gran desarrollo: Pilos, Tirinto, Argos, Tebas o una primitiva Atenas. Fortalezas comandadas por un Wanax o rey militar, que ejercían el poder sobre un gran territorio, por su gran poderío militar y comercial.

Plano de la Ciudadela de Micenas
Dichas fortalezas, y sus ciclópeas defensas, nos cuentan que había hostilidades entre ellas por el control del poder. De esa forma los belicosos micénicos se hicieron con la isla de Creta, que hasta el 1500 a.C. estaba en poder de la civilización de los palacios cretenses o minoicos, que era una sociedad pacifica de palacios sin amurallar, al contrario que los micénicos. Lo que sabemos seguro es que muchos de los objetos encontrados (cerámicas) en las tumbas micénicas eran minoicos, que los tesoros y elementos de oro no son fruto de un intercambio comercial cordial entre centros de poder, sino que son fruto de botines de guerra. Hay que mencionar que Micenas pudo verse favorecida por el famoso maremoto provocado por la explosión del volcán de la isla de Tera, que destruyó el mundo minoico y su gran flota.
Restos del Palacio y Megaron de Micenas.
La fortaleza de Micenas, la mítica capital de Agamenón, se alzaba sobre una colina de unos 300 metros dominando todo el territorio y las rutas circundantes. Rodeada por sus impresionantes y ciclópeas murallas estaba presidida por un gran Palacio en su parte más alta. Un fastuoso palacio desde el que los reyes guerreros de Micenas gobernaban y planeaban conquistas e incursiones comerciales. En el 1500 a.C. las murallas rodeaban solamente el Palacio, en el 1250 a.C. se amplían a toda la colina de la ciudadela. En esas murallas encontramos la famosa Puerta de los Leones, que se encontraba entre dos brazos de la muralla, el dintel de la puerta está coronado con un magnífico relieve de dos leones rampantes de tres metros de alto separados por una columna. 

Detalle de los Leones Rampantes del dintel.
En la parte baja de la ciudadela se encontró el llamado Círculo A, donde se hallaron seis tumbas rectangulares con enterramientos reales, del 1500 a.C. aproximadamente, donde Schliemman encontró la famosa mascara de Agamenón. Esa parte baja de la fortaleza (donde también se encuentra diversas casas, templos y santuarios) se comunicaba con la parte alta, donde estaba el Palacio, por un gran rampa flanqueada por muros. Para acceder al palacio había que atravesar un grandioso Propileos, y después un excelso patio. En núcleo central del Palacio se basaba en un gran Megarón, en cuyo centro ardía un gran hogar rodeado por cuatro columnas y con una abertura en el techo para la salida de humo. Ese tipo Megarón se traslada a toda la arquitectura domestica de la Grecia primitiva. Además la ciudadela contaba con una gran Cisterna, para asegurar el suministro en caso de asedio.

Vista del Círculo A de Tumbas.
Desde ese tipo de ciudadelas Micenas desarrolló el dominio de los mares y una gran actividad comercial con toda la zona mediterránea, controlando la ruta del bronce desde oriente a occidente. Ya que estamos hablando de la mayor potencia naval de la Edad del Bronce, sus barcos eran los rápidos y funcionales, y con sus navíos mercantes de casco redondeado controlaban las principales rutas comerciales. Establecieron colonias de las que extraían materias primas para sus manufacturas, como por ejemplo en varias islas de Egeo, en Egipto y en Siria, en Sicilia o en Cerdeña, muy relevante por sus minas de cobre. También contactaron con la Península Ibérica (zona de Almería) e incluso con la zona septentrional de Europa, para la obtención del estaño, básico para fabricar bronce. No obstante, los comerciantes y guerreros micénicos no sólo se dedicaron a las relaciones comerciales sino también a los contactos políticos, desplazando embajadas o flota de guerra a centros tan importantes de oriente, como el célebre puerto de Ugarit (Siria). Ya que contaban con excelentes navíos de guerra de hasta setenta remeros, con los que impusieron su talasocracia sobre el Mediterráneo. 

Vista de la parte trasera de la Puerta de los Leones, con sus ciclópeos sillares. 
Una gran civilización, que como otras muchas, va a tener un final repentino e inesperado, ya que hacia el 1150 a.C. Micenas y las otras poderosas ciudadelas micénicas van a ser abandonadas y quedan reducidas a escombros. Este sorpresivo final de la cultura micénica siempre se ha relacionado con la llegada e invasión de los Dorios (otra de las tribus griegas primitivas, procedentes del nordeste) en ese mismo siglo XII a.C. Sin embargo, sobre su repentino final se han hecho muchas interpretaciones: que pudieron ser destruidos por los célebres “pueblos del mar”, que atacaron Egipto y destruyeron muchas civilizaciones, o, incluso, por un cataclismo natural. Quizás nunca sabremos la razón exacta del derrumbe de Micenas, lo que está totalmente documentado por la arqueología es fue una de las mas grandes civilizaciones de la Antigüedad, una cultura guerrera y comercial que construyó las fortalezas y murallas más impresionantes de la Edad del Bronce.

Máscara de Agamenón.
Bibliografía: 
J. Chadwick. El mundo micénico. Alianza Editorial, Madrid, 2000.
R. F. Etienne. La Antigua Grecia. Historia de la Arqueología helenística. Barcelona, 1998. 
J. M. Roldán. Historia de la Grecia Antigua. Ed Universidad, Salamanca, 1998.
Fotografías: Wikipedia.

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