Personajes singulares de la Historia XIX: Ramses III, el salvador de Egipto.

Ramsés III oferente, templo Jonsu, Karnak.
La Dinastía XX nace en el 1186 a. C con SETNAJT que acaba con la inestabilidad provocada por el fin de la Dinastía XIX con Seti II. El enigmático Setnajt, además de fundar una nueva dinastía que gobernaría el Egipto dualista durante más de un siglo, logra recuperar la estabilidad iniciando la última gran etapa del Egipto faraónico. Al morir en el año 1184 a.C. deja el trono a su hijo Usermaatre-Meriamón, esto es, RAMSÉS III, el último gran faraón de Egipto. Ramsés era un hombre de gran determinación y eficacia, al igual que su padre. Su tenacidad y buena labor le llevan a tener unos primeros años de reinado tranquilos, en los que consigue recuperar la economía de Egipto. 

Columnata del peristilo de Medinet Habu.
Además de acabar con distintas rebeliones populares con lo que logra la ansiada estabilidad interna del reino. Incluso llevó a cabo numerosas reformas económicas y comerciales, pero su reforma más importante fue al social, al reestructurar la sociedad egipcia en nuevas clases, y lograr una gran prosperidad. Un bienestar por el que tuvo que pagar un alto precio al tremendamente poderoso clero de Egipto, sobre todo al clero de Amón, una casta sacerdotal con un gran poder del que dependía la estabilidad del trono de Ramsés. De esta manera, entrega grandes extensiones de tierra al clero para satisfacerlo y conseguir su fidelidad, algo que era capital para mantener la estabilidad interna. Ramsés III logra estabilizar y recuperar el gran Egipto, pero va a tener que hacer frente a grandes amenazas exteriores que ponían en grave peligro la seguridad de su reino.

Ramsés III quemando incienso como ofrenda a los dioses.
La primera de esas invasiones se produce en el año 1179 a.C. es la llegada por el oeste de belicosas tribus libias que consiguen asentarse en el Delta del Nilo, no obstante, Ramsés III consigue detenerlas y derrotarlas. En un gran campaña que se salda con numerosos cautivos de guerra libios, que fueron empleados en la construcción de sus muchos templos. Sin embargo, la gran amenaza exterior estaba por llegar, eran los misteriosos Pueblos del Mar. Un extraño grupo de pueblos indoeuropeos que estaban asolando el Mediterráneo, destruyendo imperios y estados muy poderosos como: Micenas, los Hititas o Siria, y que ahora amenazaban el reino de Ramsés III. 

Mapa de las invasiones y destrucciones de los Pueblos del Mar.
Los célebres Pueblos del Mar eran una coalición heterogénea de pueblos combinada con piratas de la época, y los conocemos, en parte, gracias a los relieves propagandísticos de Ramsés III, entre ellos se encontraban: los peleset (filisteos), los tjeker (de Anatolia), los denyen (o aqueos) y shekelesh (de Sicilia), entre muchos otros. Y es curioso que invadían los reinos pero no se asentaban ni colonizaban, sólo asolaban ciudades y gran imperios. Y tras destruir la zona de Siria y Palestina avanzaban inexorablemente hacia el reino del Nilo.

Los enemigos de Ramsés III: nubios, sirios, libios, hititas, palestinos y beduinos.
Los pueblos del mar llegaron a Egipto en el 1176 a.C. en dos oleadas: primero por tierra y luego por mar. Por tierra llegan por el Delta oriental del Nilo y Ramsés III estaba preparado para frenarlos, según muestran los muros del gran templo de Medinet Habu, Ramsés III los detienen en el Delta matando a más de diez mil invasores. La batalla terrestre está peor documentada que la naval, pero según los relieves egipcios la infantería y los carros de Ramsés III derrotan a los Pueblos del Mar, que aparecen representados con niños y esposas, lo que nos dice que era pueblos en constante devenir y nomadismo.

Fachada del templo de Medinet Habu.
Al ser derrotados por tierra los Pueblos del Mar regresan luego por el mar, con naves muy bien preparadas para la gran batalla naval, que está muy bien documentada gracias a los relieves del gran templo de Ramsés III en Medinet Habu, que nos informa sobre la primera batalla naval de la Historia, que pudieron ser varias batallas que en los relieves se condensaron en una única gran batalla. Ramsés III nos cuenta como organizó sus tropas “ordené que se preparase la boca del río como una poderosa muralla de barcos de guerra (...) y fueron ocupados por completo (...) con valerosos guerreros armados. Las tropas consistían en todos los hombres de Egipto armados con picas, eran como leones rugiendo en lo alto de las montañas...”. Son los llamados Shardana, mercenarios que eran la élite del ejercito del faraón, los que lucharon en el mar contra los invasores.

Vista área de Medinet Habu.
Hay que decir que los egipcios no estaban muy dotados para la navegación, por lo que la batalla fue mas compleja y cruenta para las tropas de Ramsés III de lo que se nos cuenta en Medinet Habu. Que se valen de un hábil ardid para derrotar a los pueblos del mar, ya que los dejan pasar en un principio para luego atacarles por la retaguardia, lo que les dio un factor sorpresa y un ventaja capital. Es una emboscada en toda regla, los barcos foráneos quedaron atrapados entre la armada naval egipcia y el ejercito del faraón y arqueros que estaban situados en la costa.

Representación de la relieve de Medinet Habu que ilustra la batalla naval.
Todo ello está representado con todo lujo de detalles en las paredes del templo de Medinet Habu en una composición dividida en dos partes: por un lado el caos del los Pueblos del Mar lleno de confusión e ira, y por otro lado el orden y racionalidad del ejército egipcio y del faraón. Un Ramsés III que, lógicamente, es gran protagonista de la escena, representado con un gran tamaño y aplastando a sus enemigos. Todo acompañado de inscripciones que rezan así: “Su majestad irrumpe como un torbellino contra ellos. combatiendo en el campo de batalla como un corcel...”. Y Ramsés III nos explica también esa emboscada que les da la victoria “...aquellos que vinieron por mar (...) Fueron arrastrados a tierra, cercados, arrojados, tendidos y muertos en la playa...”. Ramsés III utilizó los muros de su templo para un acto de propaganda política, y para equipararse con su gran referente que era Ramsés II, que hizo lo mismo tras la célebre batalla de Qadesh (ver la entrada Pasajes de la Historia IV

Relieve de Ramsés III en Medinet Habu.
Una vez solucionada la amenaza exterior de los Pueblos Mar, Ramsés III tiene que enfrentarse a otra nueva invasión de los libios en el 1173 a.C., que consigue repeler con éxito de nuevo. Pero todas esas grandes campañas y batallas contra sus enemigos exteriores generan problemas internos, fundamentalmente provocados por la mala administración y la corrupción, que llevan a una crisis económica y social. Una crisis interna que se ve reflejada en una huelga en el 1155 a.C., la primera huelga documentada de la Historia, de los obreros de las tumbas reales en Deir el-Medina. Los trabajadores se pusieron el huelga tras casi veinte días sin recibir su remuneración de trabajo, que no era otra que alimentos y comida. Por lo que se negaron a trabajar alegando “... tenemos hambre (...) Hemos venido aquí empujados por el hambre y la sed... Escriban esto la faraón... ¡que nos de nuestro sustento!...”. Hubieron sucesivas huelgas y negociaciones con los sacerdotes, es posible que el descontento popular y de los obreros les llevara a saquearan y robar. 

Columnas del templo funerario de Ramsés III.
Una crisis interna que en 1154 a.C. deriva en intrigas y una conspiración real contra la persona Ramsés III, que ya era un anciano de sesenta años. La intriga fue encabezada por la segunda esposa del faraón, Tiy (la primera esposa fue la extranjera Isis-Merenaset), y le apoyaban muchos altos funcionarios y militares, en un complot cuyo fin era derrocar a Ramsés III e impedir que su hijo, el futuro Ramsés IV, accedería al trono. Sin embargo, la conspiración fue descubierta y sus promotores capturados. 

Ramsés III representado en las paredes de Medinet Habu.
Y un año después, en 1153 a.C. Ramsés III muere, tras 31 años de gobierno. Las causas de sus muerte no están muy claras, pero según los estudios de su momia no fue una muerte violenta, pudo morir de ancianidad o por algún tipo de veneno relacionado con la intriga real, no se sabe con exactitud. Lo que si sabemos es que Ramsés III, invencible y divino, es el salvador y el ultimo gran faraón de Egipto, después de él, sus descendientes, desde su hijo Ramsés IV, llevan al Egipto faraónico a su total decadencia. 

Bibliografía: 
N. K. Sandars. Los Pueblos del Mar. Obero, Madrid, 2005. 
J. Padró. Historia del Egipto faraónico. Alianza. Madrid, 2003. 
E. Castel. Ramsés III, el último gran faraón. Historia de National Geographic. nº 28, 2006.

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