Maravillas del Mundo Antiguo XI: Las Termas Gigantes de Caracalla.

Vista actual de Caldarium y sus colosales bóvedas.
A principios del siglo III d. C. la dinastía de los Severos proyecta crear las mayores termas públicas del imperio romano, unas termas que estaban abiertas a todos los ciudadanos. Un conjunto en consonancia con el ideal romano, expresado por Juvenal, de unir un cuerpo sano con una mente sana, dando satisfacción al cuerpo y al espíritu. Concretamente, fue uno de los Severos, el gran Caracalla, el patrocinador de este gran centro de ocio para el pueblo romano. Las termas iban mucho más allá de un simple lugar para el baño, contaban con la palaestra para realizar distintos ejercicios gimnásticos, además de bibliotecas en las que ejercitar la conversación o tiendas (tabernae) donde se podían adquirir los más exóticos productos del imperio. La invención romana que permite el desarrollo de este tipo de edificios es el llamado Hipocausto o cámara subterránea que distribuía el calor. Así surgen las magníficas termas de Nerón, Tito o Trajano y, por supuesto, las que nos ocupan, las gigantes de Caracalla. Son ya impulsadas por el padre de Caracalla, Septimio Severo, y son erigidas entre el 211 y 217 d.C. durante el reinado de Marco Aurelio Antonio o Caracalla, por ello son llamadas Termas Antoninas. Se erigen en la famosa Vía Apia y cuentan con una superficie de 220 por 114 metros, con el mismo sistema de todas las termas romanas, la diferencia residía en el colosalismo de sus gloriosas bóvedas y su lujosa decoración.

Las termas imaginadas por L. Alma-Tadema en 1899.
A las colosales termas se accedía a través de ocho grandes puertas, que daban acceso a la gran palestra y a la enorme natio o piscina a cielo abierto. De ahí se pasaba al Apodyterium o vestuario, donde dejaban la ropa los visitantes, que se ataviaban con túnica y sandalias. Pasando a continuación a la Palaestra o gimnasio, que era un gran espacio abierto rodeado por pórticos y extraordinarios mosaicos como pavimento. En este gimnasio se comenzaba haciendo ejercicios como la carrera o la lucha, incluso jugaban a una especie de juego violento, el harpastum (antecedente del rugby) según relata Marcial. Hay que decir que las mujeres no estaban excluidas de las termas, todo lo contrario, hacían el mismo recorrido que sus colegas hombres. 

 Plano de las  Termas
Una vez terminados los ejercicios se pasaba directamente a los baños, que contaban con el esquema clásico de las termas romanas: en primer lugar el Tepidarium o sala templada para descansar, que destacaba por una novedad arquitectónica estelar, las bóvedas de arista de la nave central son contrarrestadas por gruesos contrafuertes, bajo ellos corren las naves laterales (para algunos precedente del arbotante gótico). Además de la Laconica o sala de baños de vapor, y el Unctorium, sala de masajes. Los bañistas se habían untado el cuerpo previamente con aceite y para retirarla se utilizaba una especie de espátula curva, el famoso strigilium.

Vista aérea de Google Earth.
En segundo lugar, se encontraba el Caldarium, o zona caliente, una enorme sala circular de 34 metros de diámetro rematada por una gran cúpula que reposaba sobre ocho descomunales pilastras. Y en tercer lugar, los baños termales terminaban en la sala denominada Frigidarium, zona fria, que era el mayor espacio del conjunto termal (58 x 24 metros) con colosal bóveda de arista sostenida por ocho enormes pilastras de orden gigante. Se añadían cuatro piscinas y una gran fuente central o labrum.

Vista actual donde apreciamos los restos de las grandes pilastras, bóvedas y contrafuertes.
Ese enorme complejo de ocio funcionaba gracias a una magnífica infraestructura subterránea: además de las canalizaciones para aguas residuales y la red de tuberías de plomo para llevar agua limpia a las calderas o las piscinas, lo principal era el sistema de Hipocausto. Con hornos o praefurnia que se alimentaban con carbón de encina y eran los encargados de calentar el agua de las calderas, lo que generaba vapor o aire caliente. Un aire que a través de las galerías subterráneas calentaba los suelos de las distintas estancias de las termas. Además el calor circulaba por las paredes mediante tuberías de cerámica o plomo (tubuli) o con la utilización de las famosas tegulae mammatae o tejas adheridas a los muros. 

Los sublimes mosaicos geométricos  de la Palaestra.
Por supuesto, contaban con un gran número de personas que se ocupaban del buen funcionamiento de las termas (empleados y esclavos) bajo el mando del llamado Conductor o director, que solía estar supeditado al Edil. Además el conjunto contaba con una enorme cisterna con capacidad para 80.000 metros cúbicos de agua, que estaba abastecida por un acueducto. Junto con bibliotecas en sus ángulos y fastuosos jardines, todo decorado con una exquisita decoración. Las paredes estaban recubiertas con mármoles de colores o decoradas con pinturas murales, los techos con las bellas bóvedas de casetones y los suelos con excepcionales mosaicos geométricos o costumbristas. Todo rematado por una extraordinaria estatuaria, que las convertían en una de las maravillas de la humanidad y de Roma. 

Vista panorámica actual de las Termas de Caracalla.
Unas bellas y gigantes termas, que eran además un lugar reunión para magistrados, empresarios y la plebe, donde se informaban de la actualidad del imperio y de Roma. En conclusión, las termas de Caracalla eran un magnífico conjunto destinado a glorificar el cuerpo y la mente del pueblo romano. Una obra maestra de la arquitectura antigua que mantuvo su prestigio y funcionalidad hasta la llegada de los godos en el 537. 

Bibliografía: 
J. Carcopino. La Vida Cotidiana en el apogeo del Imperio. Temas de Hoy, Madrid, 2001.

Comentarios

  1. Estupendo trabajo, Pedro. Me gustaría que algún día dedicases una entrada completa a comentar el último disco de "Kamelot", que cuanto más lo escucho más me gusta.

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Ricardo, agradezco enormemente tu comentario. Me alegra que te haya gustado el disco de Kamelot, para mi es el mejor del grupo desde el Black Halo, una pasada las melodías, la historia, las letras, la producción y presentación. Ya hice una pequeña reseña, en la que comentaba, entre otras cosas, que habían acertado de pleno con el nuevo cantante. No se si le haré una critica completa, es que mis reseñas de música largas no tienen mucho éxito jajajajaja.

      Otro gran abrazo amigo.

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