jueves, 22 de marzo de 2012

Pasajes de la Historia XVI: La primera vuelta al Mundo de Magallanes y Elcano.

Fernando de Magallanes.

A finales del siglo XV España y Portugal, dos reinos extremos de Europa, van a colonizar gran parte de Asia, África y América, generando una lógica animadversión del resto de potencias europeas. Gracias una serie de condiciones políticas, geográficas y técnicas que daban ventaja a Portugal, y sobre todo a España, que según J. Lynch “... estaba más preparada que ninguna otra nación de la Europa occidental no sólo para aprovechar las oportunidades de formar un imperio sino para crearlas...”. Por el mantenimiento del espíritu de Reconquista, el desarrollo del antropocentrismo, el desarrollo técnico que favorece la navegación de larga distancia, con nuevos instrumentos y avances técnicos como: el astrolabio, el cuadrante, el acimut, la rosa de los vientos... que permitían trazar mejores rumbos. Junto con los nuevos progresos navales, como el desarrollo de la calavera, el galeón y la nao, nuevos navíos que contaban más estabilidad y capacidad de almacenaje, lo que les hacía ideales para viajes largos. Unos elementos que hacen que Castilla y Portugal, dos coronas situadas en el borde occidental y meridional europeo, por lo tanto, sin tierras nuevas de ocupar, se repartan el mundo conocido. Un expansionismo en el que primero toman ventaja los lusos, una ventaja refrendada en el Tratado de Alcasobas-Toledo, en principio exitoso para Portugal al quedarse con el monopolio de la costa africana. Pero los portugueses no contemplaban una posible expansión hacia el oeste, que va a ser aprovechada por Castilla. Y tras el Tratado de Tordesillas de junio de 1494, que situaba la línea divisoria en tres ambos imperios a 370 leguas al oeste de las Islas cabo Verde, es Castilla la que toma la delantera. Según el propio Lynch “... Portugal era menos consciente que su vecina de las ventajas políticas y religiosas que reportaba la expansión”. 

 Primera Circunnavegación del Mundo de Magallanes y Elcano.

En ese contexto de colonialismo luso-castellano se entiende la primera circunnavegación del mundo de Magallanes, una odisea que responde al gran deseo de la corona castellana de abrir una ruta comercial con las llamadas islas de las Especies, las Molucas, lo que es actualmente Indonesia. Era muy importante hacerse con el lucrativo comercio de especies como: la canela, el jengibre, el azafrán, la nuez moscada... Un comercio monopolizado en el medievo por los navegantes italianos, y que para España y Portugal es una prioridad desde finales del siglo XV. Portugal toma delantera utilizando una de las vías posibles, que era rodear el continente africano, una vía más sencilla y cerrada para los castellanos. La posible vía castellana era muy compleja, ya que consistía en atravesar el atlántico en busca de un hipotético paso al pacífico. Los portugueses toman ventaja y monopolizan ese comercio gracias a grandes marinos como Vasco da Gama, que consigue bordear África por el Cabo de Buena Esperanza y llegar a India en 1498. Por lo tanto, los esfuerzos de Castilla se centran en la ruta oeste o atlántico, abierta por la audacia de Colón y su colonización del Caribe. Pero no es hasta 1513 cuando Vasco Nuñez de Balboa atisba la presencia de todo un gran continente que impide el paso hacia otro gran océano. Pronto se organizan expediciones cuyo objetivo era encontrar el paso del Atlántico al Pacífico, como la de Juan Díaz Solís que llegó hasta el Río de la Plata, pero es masacrado por indígenas antes de localizar dicho paso.


Juan Sebastián Elcano.

Así llegamos a 1518, momento en el que entra en escena Fernando de Magallanes, marino portugués nacido en el seno de una familia noble de Lisboa en 1480. Magallanes alcanza gran experiencia en la navegación al partir en 1505 con la expedición de Francisco de Alemida, primer virrey luso de la India, y además viaja a Malaca, donde recoge información y experiencia de primera mano sobre las Islas Molucas, y su situación. Lógicamente, primero ofrece sus servicios a la corona portuguesa, pero es ignorado, ya que Portugal ya tenía su vía de acceso a Oriente. Tras ser rechazado, en 1518 se presenta ante el rey español Carlos I para exponerle su proyecto de acceder a las Islas de las Especies viajando hacia el oeste, única vía posible para Castilla. Sus argumentos, conocimientos y capacidad de persuasión convencieron al joven monarca español, además Magallanes contaba con el apoyo de personajes importantes de la corte. Consiguiendo la financiación de la corona castellana, que aportó a la odisea de Magallanes una flota con cinco naos, la llamada, muy apropiadamente, la Armada de la Especiería. Además la Casa de Contratación de Sevilla va a proceder a reclutar a los tripulantes y preparar el avituallamiento, de una armada de cinco naos y dos cientos cincuenta hombres que estaba encabezada por la nao Trinidad, capitaneada por Magallanes, seguida de la Concepción, capitaneada por Gaspar de Quesada y donde era maestre Juan Sebastián Elcano, y tres más: la Victoria, la San Antonio y la Santiago. Todo estaba preparado para la partida desde Sevilla el 10 de agosto de 1519, la gran Odisea de Magallanes comenzaba... 

Replica de la nao Victoria.

Lo primero fue atracar en Sanlúcar de Barrameda para llenar las bodegas de alimentos, agua, leña y vino, hasta que el 21 de septiembre marchan para las Islas Canarias, llegando sin dificultad a Tenerife en escasos cinco días. A partir de ahí se inician los problemas, al llegar a la altura del Golfo de Guinea, costa centro-oeste de África, un desesperante mar en calma hace que se desaten los problemas de falta de alimentos frescos y agua dulce, comenzado Magallanes con los racionamientos. Los vientos cambian y el mar sale de su calma por lo que logran superar el Ecuador y, rápidamente, toman rumbo sur-suroeste, llegando tras 72 de singladura a la bahía de Santa Lucia, actual Río de Janeiro. Lógicamente aprovecharon para avituallarse y llenar las bodegas de alimentos tropicales agua fresca, durante unos trece días descansan en ese paraíso tropical. Para partir de nuevo el 27 de diciembre siempre con un rumbo paralelo a la costa americana. Pronto, el 10 de enero de 1520, van a avistar el llamado Monte Vidi o Montevideo, llegando a un gran y bello estuario de un río que denominaron Río de los patos, luego Río de la Plata. Dicho estuario fue explorado por la nao Santiago durante quince días, mientras el resto de la armada se avituallaba de leña y agua. Reanudan la marcha hacia el sur el 2 de febrero y se agudizan los problemas, iniciando un avance penoso y lento provocado por traicioneros vientos en contra. Aunque finalmente tras una larga y dura travesía de casi tres meses llegan al llamado puerto de San Julian el 31 de marzo, en la llamada Patagonia argentina. Ante las malas condiciones climatológicas de tan bajas latitudes, Magallanes decide utilizar la recogida bahía de San Julian como lugar para pasar el invierno con su Armada. Una parada que es aprovechada por parte de la tripulación para amotinarse, con la idea de capturar a Magallanes y volver a España. La rebelión se apodera de tres naves, pero no logra unir a la causa a todos los tripulantes y Magallanes la sofoca. Dicho motín le cuesta el cargo y la vida a Gaspar de Quesada, capitán de la Concepción o a Juan de Cartagena que capitaneaba la San Antonio y que fue nombrado segundo de Magallanes por el propio Carlos I. Además durante esta hibernación de cinco meses en la Patagonia, la llamada Armada de la Especiería pierde a la nao Santiago, que en mayo de 1520 es arrasada por un temporal a la altura del río Santa Cruz, no pudiendo completar su exploración de la costa. Magallanes decide reparar las cuatros naos que le quedan, antes de partir de nuevo el 24 de agosto de 1520.

Antonio Pigafetta.

Curiosamente, su travesía les obliga a fondear, sólo dos días después, en la desembocadura del río Santa Cruz, lugar donde se había perdido a la Santiago. La Armada de Magallanes permaneció más de 50 días en dicho lugar, a la espera de unos vientos y una meteorología favorables. Partiendo de nuevo hacia el sur, sin perder de vista la costa en busca del paso que unía Atlántico y Pacífico, lo que les obligó a una ardua travesía con vientos en contra. Aunque, finalmente, el 20 de octubre de 1520 divisan el cabo Vírgenes, esto es, la entrada al luego llamado estrecho de Magallanes, que denominaron estrecho de la Victoria. Magallanes envía para iniciar la exploración del estrecho a la nao San Antonio, que, sin embargo, se rebela y emprende camino de regreso a España. De manera que, la Armada queda reducida a tres naos y con ellas Magallanes se decide a atravesar ese desconocido y complejo estrecho, ya que debemos tener en cuenta lo complicado que era para unos navíos de vela con una limitada capacidad de maniobra y movimiento. Una titánica tarea que les lleva 38 días con sus 38 noches, llenos de un frío, casi polar, corrientes traicioneras, vientos contrarios. No obstante, el 27 de noviembre de 1520 consiguen llegar al conocido como Océano Pacífico.

Estrecho de la Victoria según Antonio Pigafetta.

Según el propio cronista de la expedición, el italiano Antonio Pigafetta
       
         “El miércoles 28 de noviembre, desembocamos por el Estrecho para entrar en el gran mar, al que dimos en seguida el nombre de Pacífico, y en el cual navegamos durante el espacio de tres meses y veinte días, sin probar ni un alimento fresco. El bizcocho que comíamos ya no era pan, sino un polvo mezclado de gusanos que habían devorado toda su sustancia, y que además tenía un hedor insoportable por hallarse impregnado de orines de rata. El agua que nos veíamos obligados a beber estaba igualmente podrida y hedionda.Para no morirnos de hambre, nos vimos aun obligados a comer pedazos de cuero de vaca con que se había forrado la gran verga para evitar que la madera destruyera las cuerdas. Este cuero, siempre expuesto al agua, al sol y a los vientos, estaba tan duro que era necesario sumergirlo durante cuatro o cinco días en el mar para ablandarlo un poco; para comerlo lo poníamos en seguida sobre las brasas. A menudo aun estábamos reducidos a alimentarnos de serrín, y hasta las ratas, tan repelentes para el hombre, habían llegado a ser un alimento tan delicado que se pagaba medio ducado por cada una. Sin embargo, esto no era todo. Nuestra mayor desgracia era vernos atacados de una especie de enfermedad que hacía hincharse las encías hasta el extremo de sobrepasar los dientes en ambas mandíbulas, haciendo que los enfermos no pudiesen tomar ningún alimento. De éstos murieron diecinueve y entre ellos el gigante patagón y un brasilero que conducíamos con nosotros. Además de los muertos, teníamos veinticinco marineros enfermos que sufrían dolores en los brazos, en las piernas y en algunas otras partes del cuerpo, pero que al fin sanaron...” 

Estrecho de Magallanes, según el cartógrafo flamenco Jodocus Hondius.

Gracias a Pigafetta podemos saber de primera mano que el gran Océano Pacifico recibió a la Trinidad, la Concepción y la Victoria con el gran problema del hambre por la falta de víveres, y las enfermedades típicas del marino, como el escorbuto y la disentería que se cebaron con la tripulación, además del tifus, la septicemia y la gangrena por la falta de higiene. Unos males tan terribles que constaron la vida a más de veinte hombres, en palabras de Pigafetta eran tantos los males “... que nadie en el porvenir se aventurará a emprender un viaje parecido”. No es hasta enero de 1521, tras 57 días navegando por el pacífico, cuando divisan las primeras islas de llamado archipiélago Tuamotu, hasta que consiguen descansar y aprovisionarse de alimentos frescos, finalmente, en las Filipinas. La esperanza de la expedición creció a la vista de las primeras y ansiadas especies. Sin embargo, de nuevo, la fatalidad se cebó con Magallanes y los suyos. Ya que a inicios de abril llegaron a la isla de Cebú, donde llegan a un acuerdo comercial con el rey local. Pero el 27 de abril Magallanes parte con una expedición a la célebre isla de Mactán, donde los españoles son recibidos con hostilidad por los aborígenes, una lucha que le cuesta la vida a Magallanes y a otros seis marineros. La Armada perdía a su Capitán General, pero es que además, en su regreso a la isla de Cebú el 1 de mayo, su mencionado rey tiende una emboscada a los castellanos. La Armada es sorprendida y mueren 25 tripulantes, antes de que las tres naos pudieran huir. Así el 8 de abril de 1521, tras quemar la nao Concepción por la falta de tripulantes y su mal estado, las dos naos supervivientes llegan a Brunei. Allí permanecen por 21 días, para arreglar los navíos, para elegir nuevos capitanes. De esta forma, Juan Sebastián Elcano se convierte en capitán de la nao Victoria, y Gonzalo Gomez Espinosa capitanea la Trinidad. Y no es hasta el 7 de noviembre de 1521 cuando divisan por primera vez el ansiado archipiélago de las Molucas. El día 8 de noviembre fondean las naos en el puerto de Tidore, por fin habían logrado el objetivo de su titánica expedición, casi 27 meses después de su partida de Sevilla. En Tidore logran llenar las bodegas de las dos naos con las valiosas especies, y deciden emprender el viaje de regreso a casa el 21 de diciembre de 1521. Pero de nuevo el infortunio se ceba con la Armada, en concreto con la nao Trinidad que es sorprendida por un temporal que le obliga a regresar a las Molucas, siendo finalmente apresada por los portugueses. 

La nao Victoria.

De forma que, de las cinco naos iniciales ya sólo quedaba la Victoria, que comandada por Juan Sebastián Elcano continuó en solitario el viaje de retorno a España. Elcano trazó un viaje directo hacia el oeste atravesando el Indico hasta las costas africanas, para no pasar por aguas lusas, y fue otro tormento más para su tripulación. Una tripulación agotada, enferma y mal alimentada que tuvo que permanecer navegando unos 86 días sin tocar tierra. Antes de doblar el deseado Cabo de Buena Esperanza, la Victoria es sorprendida por un temporal, que causa una serie de desperfectos en el navío. Tras repararlos con bastante dificultad, finalmente consiguen girar el Cabo del sur de África el 22 de mayo de 1522, por fin ponían rumbo hacia España. No obstante, tras 48 días de navegación extrema, el 9 de julio de 1522, deciden amarrar la Victoria en el puerto de las Islas Cabo Verde, a pesar de ser una posesión portuguesa. Elcano y los suyos consiguen víveres y, lógicamente ocultan su empresa y su carga. Pero algo ocurre de nuevo, y 14 tripulantes son retenidos por los portugueses, y Elcano debe continuar su interminable singladura con tan sólo 17 hombres. Unos hombres al límite físico y mental, ya que no habían pisado tierra desde que salieron de Tidore, unos seis meses atrás. Empero, el 6 de septiembre de 1522 los restos de la llamada Armada de la Especiería llegaban al puerto de SanLúcar de Barrameda, Elcano y sus exhaustos 17 hombres de su tripulación habían completado la odisea iniciada por el audaz Magallanes. En palabras de Antonio Pigafetta, cronista y uno de los 17 supervivientes “...Gracias a la Providencia, el sábado 6 de septiembre de 1522 entramos en la bahía de San Lúcar (...) Desde que habíamos partido de la bahía de San Lúcar hasta que regresamos a ella recorrimos, según nuestra cuenta, más de catorce mil cuatrocientas sesenta leguas, y dimos la vuelta al mundo entero (...) El lunes 8 de septiembre largamos el ancla cerca del muelle de Sevilla, y descargamos toda nuestra artillería...” 

Mapa con la singladura total de la Primera Vuelta al Mundo.

El coste material y humano de la expedición había sido tremendo, pero dicho precio había merecido la pena, ya que se había realizado una hazaña sin precedentes en la Historia, por primera vez se completaba una vuelta al mundo. La gesta de Magallanes y Elcano es de una magnitud extraordinaria, Carlos I recibió a los supervivientes en Valladolid y concedió a Elcano y a sus hombres pensiones vitalicias y escudos de armas. A Elcano le otorgó una renta anual de 500 ducados en oro y un escudo de armas, que estaba coronado por un globo terráqueo con la leyenda: Primus circumdedisti meEl primero que me rodeaste”. La gesta es tan extraordinaria que pasaran más setenta años hasta que otro navegante pueda igualar la hazaña de la circunnavegación del mundo, y no fue otro que el famoso Francis Drake. Marino y pirata que, bajo las ordenes de Isabel I de Inglaterra, atravesó el estrecho de Magallanes para atacar distintas posesiones españolas en Perú. Tras lo cual decidió volver a Inglaterra atravesando el Indico para evitar a los españoles. Eso demuestra que la primera vuelta al mundo es una gesta marítima excepcional y sin parangón tanto en duración, 3 años y 30 días, como en distancia recorrida, unos 78.000 kilómetros, lo que convierte al viaje de Magallanes y Elcano en una empresa única y capital en la Historia de la Humanidad.  

Bibliografía: 
Antonio Pigafetta. El primer viaje alrededor del Mundo. Ediciones B Barcelona, 1999. 
Ignacio Fernández Vidal y G. Fernández Morente. La primera vuelta al mundo, La Nao Victoria. Sevilla, 2001. 
Stefan Zweig. Magallanes: El hombre y su gesta. Madrid, Editorial Debate, 2005. 
J. Lynch. Los Austrias 1516-1700. Crítica, Barcelona, 2000.

martes, 13 de marzo de 2012

Grandes Hallazgos Arqueológicos IV: La Piedra de Rosetta.

 Piedra de Rosetta, Museo Británico.

Nos encontramos a finales del siglo XVIII, las grandes potencias Europeas del momento, Francia e Inglaterra, se enfrentan por el control del mar Mediterráneo. La Francia de la Revolución se había enfrentado con la mayor parte de las potencias europeas, y tras 1798 la guerra se traslada a la parte oriental del Mediterráneo, a pesar de que los países guardaban las apariencias de periodo de paz. Francia planeaba hacerse con el Egipto otomano y con la Malta inglesa, y, de esta manera, controlar las rutas comerciales orientales. La figura clave de la conquista es el general Napoleón Bonaparte, inspirador de la expedición, que partió de Francia en mayo de 1798. Napoleón derrotó sucesivamente a mamelucos e ingleses, por lo que la expedición fue un éxito desde el punto de vista militar, pero también para la arqueología. Ya que Napoleón llega a Egipto en 1799 y lo hace acompañado de un importante grupo de científicos, naturalistas e historiadores, unos 170 civiles. Un nutrido grupo de eruditos que guiados por el espíritu de la Ilustración viajaban con la idea de consignar todo tipo de datos geográficos, naturales, culturales y artísticos de Egipto. Y dar a conocer un territorio muy desconocido para Occidente, para tal fin fundan un Instituto de investigaciones, el llamado Institut d’Egypte

Científicos con la Estela Rosetta, en el Congreso de Orientalistas de 1874.

Por lo que el descubrimiento de la Piedra de Rosetta no es un hallazgo sólo cultural o académico, sino que está instigado por un contexto político y bélico, en el que la ciencia y la historia también jugaban un papel importante. Y a pesar de todo, es curioso que el hallazgo de la Piedra de Rosetta se produce de forma casual y militar, no científica. Ya que fue en el intento de defender el puerto comercial de la población del Delta Al-Rasid, llamado de Rosetta por los occidentales, cuando un grupo de militares franceses se ponen a excavar una antigua fortaleza egipcia. Y el 19 de julio de 1799 sacan a la luz un bloque de granito con varios tipos inscripciones. El jefe del destacamento Pierre Bouchard intuye que era un relevante hallazgo y lo pone en conocimiento de sus superiores y del Institut d’Egypte. La importancia de tal estela de granito no reside en el texto que consigna, sino que constituye la clave para la interpretación de la escritura jeroglífica del Antiguo Egipto, hasta ese momento totalmente indescifrable. Además de suponer el nacimiento de la egiptología como tal. 

Imagen de la Estela con sus tres partes y textos.

La estela se traslada al Institut d’Egypte donde los científicos empiezan a analizarla, y lo primero que pueden comprobar es que está dividida en tres partes: una parte superior de catorce líneas de jeroglíficos, una central con treinta y dos líneas de escritura cursiva, el llamado demótico o ultimo periodo de la escritura egipcia, y un parte inferior con más de cincuenta líneas en griego, que fue introducido en Egipto por Alejandro Magno. Los eruditos franceses fueron incapaces de transcribir los jeroglíficos y el demótico, por lo que un tal Ameilhon transcribe solamente la parte inferior en griego. Una traducción que revela que la llamada Piedra de Rosetta, es, en realidad, un fragmento de una Estela de tiempos del faraón Ptolomeo V Epífanes. Era una de las copias en piedra de un decreto creado por los sacerdotes del templo de Ptah, en Menfis en el 196 a. C., para conmemorar el primer aniversario del reinado del este nuevo faraón de los Ptolomeos, herederos de Alejandro.

Reconstrucción de la Estela de Rosetta.

La estela-decreto trilingüe tiene una estructura muy clara y similar a otros decretos en piedra de la época: la parte superior está coronada por un disco solar alado con la doble cobra protectora, debajo encontramos las figuras de diferentes dioses y el faraón responsable del decreto. El decreto versa sobre privilegios económicos y distintos honores que algunos templos y sacerdotes reciben del faraón. Y está escrito en jeroglíficos o "palabras divinas" para los egipcios. Estos jeroglíficos, la escritura de los sacerdotes, hacen que el decreto y los nombres propios inscritos perduren para toda la eternidad. Además, hay que mencionar que desde la Dinastía IV los nombres de los faraones se incluyen dentro de un cartucho ovalado, en relación al disco solar protector, dicho cartucho protegía el nombre del faraón y su reinado. En la parte central escrita en demótico, la escritura del pueblo, versión evolucionada de la lengua egipcia que es utilizada desde el 663 a. C., en la llamada época saita, encontramos la propaganda de los Ptolomeos. Los faraones utilizaban estos decretos trilingües para que los templos, sacerdotes y dioses reconociesen su legitimidad, y que quedara constancia de la misma. Finalmente, la parte inferior, es una traducción del decreto a la lengua de los nuevos faraones, el griego de los Ptolomeos.

Templo de Isis en Filé.

Estamos ante un mismo texto en tres versiones distintas, un texto que no tiene mucha relevancia histórica, pero esa última parte en griego es la clave que permite descifrar las otras dos partes en jeroglífico y demótico. Para impulsar su estudio Napoleón ordenó que se hicieran varias copias, una se trasladó al mayor centro científico de Francia, el Instituto Nacional de París, fundado en 1795. Pero la guerra con Inglaterra cambia de rumbo, los ingleses toman Alejandría, donde se habían puesto a salvo muchos materiales que los franceses habían descubierto, incluyendo la Estela de Rosetta. Tras la firma de la capitulación, en septiembre de 1801, todos esos materiales y documentos pasan a manos de los ingleses, y entre ellos la Piedra de Rosetta. Pero los franceses lucharon para que sus investigaciones y descubrimientos no fueran arrebatados con un simple botín de guerra, y con mucha insistencia consiguen que los ingleses del general Hutchinson sólo les arrebaten las piezas materiales mas relevantes, por lo que conservaban muchos materiales y documentos, pero no la Estela. Los franceses hacen todo lo posible para mantener la Piedra de Rosetta, y la incluyen como propiedad del general francés Menou, para ser trasladada en secreto a Francia. Pero Hutchinson descubre el ardid y se presenta con un destacamento en la residencia de Menou, que resignando se la entrega. De toda esta estratagema queda constancia en la Estela, ya que en ella se inscribió “Capturada en Egipto por la Armada Británica en 1801”. Finalmente, en marzo de 1802 llega al puerto de Portsmouth, y con celeridad es presentada en la Sociedad de Antigüedades de Londres. Se hicieron muchas copias de la parte inferior en griego, y se enviaron a todas las Universidades británicas, y también se reciben copias en otras bibliotecas y sociedades europeas. De manera que, investigadores franceses, ingleses y europeos pujan por ser el primero en encontrar la clave que descifrara la Piedra de Rosetta. 

Tabla de Johan David Åkerblad con los símbolos fonéticos demóticos y sus equivalentes del alfabeto copto.

El primer avance importante lo consigue el orientalista sueco Johan David Akerblad que consigue descifrar 29 signos del demótico. Posteriormente, el físico y lingüista inglés Thomas Young demostró que el demótico era una variante cursiva de los jeroglíficos, por lo que consigue traducir el texto en demótico de la Piedra de Rosetta, descubriendo unas ochenta y seis equivalencias del demótico con el griego, sin embargo fracasó a la hora de interpretar los jeroglíficos. 

Jean-Francois Champollion.

Con estos precedentes será el orientalista francés Jean-Francois Champollion el que resuelve el enigma de la Piedra de Rosetta, gracias a su extraordinario dominio de la lengua copta, versión moderna de la lengua del Antiguo Egipto. Champollion consiguió descifrar los jeroglíficos partiendo del estudio y aislamiento de los cartuchos con los nombres de los faraones. La idea de Champollion era que los nombres de los faraones no egipcios de los cartuchos debían estar escritos con en griego, esto es, fonéticamente. Y descubrió que los jeroglíficos se pueden leer en la dirección a la que miren los signos, tanto de derecha a izquierda o viceversa, como de arriba abajo o de abajo arriba. Además hay que tener en cuenta que la lengua de los antiguos egipcios no cuenta con vocales, sólo con semiconsonantes, y Champollion se las añade para facilitar su lectura. 

Tabla de Champollion con los caracteres fonéticos jeroglíficos y sus equivalentes demóticos y griego

De manera que, empezó aislando el más sencillo de los seis cartuchos con nombres de faraones, el que contenía el nombre de Ptolomeo V contrastándolo con los signos fonéticos del demótico, y logrando sacar a la luz los signos P-T-O-L-M-Y-S. Con premura se dispuso a compararlo con otros documentos de la época para aseverar la corrección de su hallazgo, como la inscripción bilingüe de los obeliscos del templo de Isis en Filé, recinto del año 394 d. C., que contienen las ultimas inscripciones conocidas en jeroglíficos, ya que en el siglo VI el emperador bizantino Justiniano abolió los antiguos cultos y el uso de la escritura jeroglífica. Un estudio que permitió a Champollion crear un listado con todos los gobernantes de Egipto, además de descubrir que las "palabras de los dioses" o jeroglíficos además de valores fonéticos contaban con valores ideográficos, ya que además de un nombre expresaban una idea o concepto.


Champollion aplicó los valores fonéticos que había descubierto a todos los reyes de origen griego o romano, así descifró todos los gobernantes de Egipto que el sacerdote Manetón consignó en su listado, entre ellos el nombre de Alejandro Magno o A-L-K-S-I-N-D-R-S. También logró transcribir los nombres de los gobernantes del Egipto Antiguo, a partir de las inscripciones y símbolos del templo de Abu Simbel, así identificó a Ramses, a partir del símbolo del disco solar que le atribuyó la palabra copta para el Sol: RE o RA, junto con un símbolo, que en la traducción griega de la piedra de Rosetta significaba “aniversario” y correspondía a una MS y de una doble S. Y pensó, con acierto, que estaba ante Ramses II, al sustituir el termino “aniversario” por la traducción copta de dicha palabra griega o “nacimiento”, por lo que Ramses significaba “Re lo ha engendrado”. También lo hace con el cartucho de Tutmosis, que contenía el símbolo de un ibis, pájaro relacionado con la divinidad Thot, de nuevo la MS o "nacimiento", y en la parte final una S simple, así Tutmosis se traduce como “Thot lo ha engendrado”. 

Templo de Abu Simbel.

En definitiva, la importancia del hallazgo de Champollion es de una relevancia capital ya que descubre la clave para dar voz a palabras sagradas que habían permanecido ocultas durante siglos. Champollion ofrece las herramientas para desentrañar el funcionamiento de la escritura jeroglífica del Antiguo Egipto, unos símbolos que tenían al mismo tiempo un valor fonético e ideográfico, quizás la escritura más bella del hombre tomaba sentido. Ya que estamos ante ideogramas, signos que además de representar un fonema o una letra, podían identificarse con una idea, ver que los signos tenían esa doble faceta y que constituían un alfabeto fue el gran descubrimiento de Jean-François Champollion, él mismo se autodefinía de esta esclarecedora manera “Soy adicto a Egipto, Egipto lo es todo para mi”.

Bibliografía: 
Atkins, L. y R. Las claves de Egipto. La carrera por leer los jeroglíficos. Debate, Madrid, 2000. 
Padró, J.: Historia del Egipto faraónico. Alianza. Madrid, 2003.

martes, 6 de marzo de 2012

Novedades musicales destacadas, febrero 2012.


AOR - The Colors of L.A. Nuevo trabajo de la banda de Frederic Slama, puro AOR americano, como su propio nombre indica. Aunque este gran músico americano ahora explora su vertiente algo más dura o hard rock, no obstante, mantiene su clásico sonido de rock dulce con grandes melodías, guitarras y teclados. Como siempre cuenta con colaboraciones de auténtico lujo: el gran guitarrista Tommy Denander, y otros como Steve Lukather (Toto), Michael Thompson o Steve Newman. Y estamos ante una joya del AOR, como lo suelen definir los amantes de este rock suave lleno de magníficas armonías y melodías. Esas sublimes melodías se pueden apreciar desde el inicio con dos temas que marcan el camino: Jenny Midnight y Benedict Canyon, dos verdaderas demostraciones de como hacer rock maduro y rítmico. Los ritmos se endurecen en Under The Spell o Kimberly, más cercanas al hard rock melódico con más protagonismo de las guitarras. Y los teclados son sensacionales como en el inicio de Halo of Light, o la maravilla instrumental que supone Never Gonna Let Her Go. Una joya para todo fan del AOR, un disco para escuchar y disfrutar viajando por California. Notable 


Chris Antblad - A New Dawn. El guitarrista sueco Chris Antblad es un recién llegado a la escena del rock melódico, que ha escrito canciones y ha trabajado para grandes del rock como Eric Martin, Joe Lynn Turner o Paul Carrack. Y junto a Tommy Denander puso la voz del proyecto Spin Gallery. Ahora saca a la luz su segundo álbum, A New Dawn, donde nos muestra un excelente de rock estilo americano muy radiable y accesible. Chris factura un AOR muy suave y adulto, de gran calidad y clase. Su hermosa voz se une a grandes y pegadizas canciones, a base de melodías muy suaves y bellas, junto con estribillos sensacionales y accesibles. En la inicial Love Was y en She Makes Love With the Light On, podemos apreciar las influencias de grupos como Toto o Survivor. En In Your Eyes, en Nothing Happened o en She's Waiting for Somebody to Love, vemos su influencia más palpable, Bryan Adams, ya que además cuenta con un tono vocal muy similar al rockero canadiense. Un disco de indudable calidad que disfrutaran los amantes de la rock más suave y maduro, lo que denominan Soft AOR magníficamente ejecutado. Notable.


Headcharger - Slow Motion Disease. Headcharger son una banda francesa de metal, una mezcla de hardcore, stoner y rock and roll, muy interesante que descubrí en el Sonisphere Getafe de 2010. Fue una sorpresa por la intensidad de la banda en directo y lo heterogéneo de su propuesta musical. Ahora sacan su cuatro trabajo, Slow Motion Disease, que abunda en las señas de identidad de sus anteriores trabajos. mejorando en muchos aspectos y demostrando madurez. Una gran base rítmica, mucha intensidad, grandes coros y estribillos, muy buenas guitarras y ahora más y mejores melodías, como se demuestra en la inicial All Night Long o en la sensacional Dusty Dreams. Aunque la base punk rock sigue estando muy presente en Using People As One Of The Fine Arts o Spain Summer Sun. Y también está presente el stoner metal como en Don`t Need You o Fires Of Hell. Un grupo muy interesante que intenta madurar y evolucionar como demuestran en el tema Slow Motion Disease, donde cogen protagonismo las guitarras acústicas y las armonías vocales, y esa carga que de hard rock sureño que tiene el grupo se acentúa de forma acertada. Progresan adecuadamente.


Metallica - Beyond Magnetic. Un EP que ya salió en formato digital a finales de 2011, pero ahora se ha puesto a la venta en CD físico. Como su propio nombre hace indicar contiene cuatro canciones que no se incluyeron en el gran Death Magnetic de 2008, canciones que surgieron en la grabación del mismo, en definitiva cuatro caras B, que Metallica nos regalan a sus fans por su treinta aniversario. Y vaya cuatro caras B, estamos ante cuatro grandes temas, a la altura de los incluidos en Death Magnetic, algunos dirán que incluso mejores. Lo que está claro es que siguen a la misma línea de sonido, canciones largas, con grandes desarrollos instrumentales, con muchos cambios de ritmo y elementos cambiantes, con una base rítmica y unas guitarras muy contundentes. Hate Train es un cañonazo total, con un gran riff de guitarra inicial y un ritmo desatado, hasta llegar a un estribillo muy melancólico y muy original con Hetfield cantando de forma suave y luego desatada, y una sensacional parte central instrumental con un gran solo de Hammet. Just A Bullet Away tiene un inicio frenético y crudo, un riff demoledor y galopante y cambios constantes. Ya que desde ese atronador inicio el tema va evolucionando hasta una parte central muy melódica y acústica, con grandes solos de guitarra y mucho sentimiento. Una especie de interludio emocional para regresar en un in crescendo genial a la crudeza y caña del principio, otro temazo. Hell and Back se inicia de con un sonido bajo muy curioso e intrigante, para luego entrar la crudeza con un riff sensacional. marca de la casa, y un ritmo más pausado que los anteriores temas. Es diferente y accesible, con un estribillo muy pegadizo, su cadencia se te queda en la cabeza, y una nueva parte central de excelencia instrumental y ritmos cambiantes, con final apoteósico. Rebel Of Babylon se basa en el bajo en su inicio, y Hetfeild cantando rollo sureño, y es que estamos ante un tema muy stoner metal. Ese inicio se rompe con un riff matador y un cambio trepidante, unido a un estribillo muy potente. Todo es muy sureño y thrasher con unas grandes guitarras de James y Kirk, y de nuevo partes instrumentales sublimes. Aderezado con un gran bajo y unos ritmos increíbles, todo un clásico de Metallica. Desde mi punto de vista, Metallica demuestran su buen estado de forma y sensatez actual con estos cuatro grandes temas de regalo para sus fans, entre los cuales me incluyo. Notable.


Mollo / Martin - The Third Cage. Tras este poco atractivo nombre se esconde la tercera entrega de un interesante proyecto formado por el guitarrista/instrumentista y productor italiano Dario Mollo y el reputado cantante Tony Martin (ex-Black Sabbath). Hard rock lleno de intensidad y melodía, marcado por muchas influencias clásicas de la época de Black Sabbath con Tony, en concreto, del célebre Headless Cross, como en la inicial Wicked World, en Oh My Soul o en la clásica Still in Love With You. A los grandes y densos riffs de guitarra y la magnífica voz de Tony se unen elementos y sonidos más modernos, que son de agradecer, como ocurre en One Of The Few, y sobre todo en la curiosa Cirque Du Freak. Todo acompañado de una gran producción y sonido, para seguidores de uno de los grandes cantantes del hard rock. Interesante.


Orange Goblin - Eulogy for the Damned. Orange Goblin son un heterogéneo grupo de Londres que mezcla el stoner rock con el doom metal y el heavy clásico, que para mi era totalmente desconocido hasta hace unas semanas, cuando me percaté de su presencia en el Sonisphere de Gétafe. Estos ingleses tienen un sonido muy crudo y retro, cercano a grupos como los notables y americanos The Sword o Spiritual Beggars. Un grupo con siete discos y una larga carrera iniciada en 1997, que quizás ha ido evolucionando reduciendo su carga de doom metal y acercándose al hard rock y heavy clásico muy setentero, como se puede ver en temas como Red Tide Rising o Stand For Something. Además han conseguido sobreponerse a la marcha de su guitarrista principal Pete OMalley, manteniendo su sonido de stoner pesado lleno de grandes riffs, temas como Acid Trial, Save Me From Myself así lo atestiguan. Los pesados riffs se combinan con accesibles estribillos y unos cambios muy psicodélicos en muchos temas, muy cercanos a Black Sabbath, en cortes como The Fog o Eulogy for the Damned, además todos coinciden en que tienen un gran directo, que intentaremos poder comprobarlo. Interesante. 


Sunstorm - Emotional Fire. Los amantes del AOR de calidad y de la gran voz del veterano Joe Lynn Turner están de enhorabuena, el tercer disco del proyecto llamado Sunstorm mantiene, y de que manera, el nivel de sus dos anteriores entregas. A la gran voz de Joe se une la producción y el bajo del omnipresente, en el sello Frontiers, Dennis Ward, la gran guitarra de Uwe Reitenauer (Place Vendome, Pink Cream 69) y unos sensacionales teclados de Justin Dakey. La gran producción y un colchón de teclados inunda unas composiciones creadas para la ocasión por el propio Joe, ayudado por grandes compositores como: Soren Kronkvist (Crash the System, Issa), Tom y James Martin (Vega, Sunstorm, Khymera) o Daniel Palmqvist (Xorigin, The Murder of My Sweet). A lo que se unen el célebre Michael Bolton que hace cedido varias canciones extraordinarias como: Emotional Fire, que compuso para el disco Heart of Stone de Cher, o Gina de su disco The Hunger, en el contribuía un Turner haciendo los coros. Y una versión sensacional de Bolton que se marca el grupo, la emotiva You wouldn't know love. A las que se unen otros grandes y sublimes cortes como Wish You Were Here o Down Your Arms, uno de los temas AOR del año, sin duda alguna. Para fans del rock duro más suave y adulto. Notable. 


Swallow the Sun - Emerald Forest and the Blackbird. La gran banda de doom melódico finlandesa regresa a la actualidad con otro gran disco, muy emotivo y depresivo. Swallow The Sun se caracterizan por elaboradas y cadenciosas composiciones, mucha tristeza en las letras, y grandes combinaciones de melodías vocales, tanto desgarradoras y guturales como limpias y femeninas. Unos elementos que ya perfilaron en su anterior disco, el aclamado New Moon. Esos elementos se mantienen en Emerald Forest and the Blackbird, que quizás es más armonioso, melódico y atmosférico, como se puede observar en los dos temas que abren el disco: Emerald Forest and the Blackbird y This is cut is the Deepest. Además de grandes y pesados riffs de guitarra y mucha oscuridad en Hate, Lead the Way, Of Death and Corruption o Silent Towers. Todo es armonioso y melancólico como en el single, Cathedral Walls, tema en el que colabora Anette Olzen, la cantante de Nightwish. Muy denso pero a la vez accesible, muy triste, la aflicción y la desesperación del Doom melódico lo inunda todo. Lógicamente apto para amantes de los sonidos más oscuros y depresivos, Swallow The Sun, desde luego, no te van a alegrar el día, pero a mi no me deprimen, más bien me relajan. Y en su estilo son Sobresalientes.

jueves, 1 de marzo de 2012

Maravillas del Mundo Antiguo VII: El Circo Máximo de Roma.


El Circo Máximo es el mayor estadio conocido por el hombre, el circo más esplendoroso del Imperio, en el que se celebraban las famosas y trepidantes carreras de cuadrigas, y la suprema representación del famoso “pan y circo” romano. Su construcción se inicia en época de la mítica Monarquía romana, entre los siglo VIII-VII, comienzan los trabajos de acondicionamiento y drenaje de un lugar llamado Vallis Murcia, valle situado entre las colinas del Aventino y del Palatino, salida natural de las aguas del Tíber, además era un lugar sagrado dedicado al antiguo dios agrícola Consus. Su forma alargada y estrecha lo hacía ideal para acoger una gran pista para la celebración de carreras de caballos y carros. En esta época también se colocan las primeras gradas de madera, que luego se fosilizaron en piedra y, mas tarde, en mármol. Los primeros Ludi Romani o Juegos Romanos fueron organizados en ese lugar por Tarquinio Prisco, el primero de los llamados reyes etruscos de Roma. Hacia finales del siglo IV e inicios del siglo III a. C., en época republicana, se añaden la construcción de los denominados Carceres, espacios desde donde salían los jinetes y sus carros, y se construyó la primera entrada monumental al Circo, la Porta Pompae. Al poco tiempo se monumentaliza la Spina, o muro longitudinal de mampostería que dividía en dos partes simétricas la pista de arena del Circo. Una Spina que contaba con una profusa decoración a base de templetes, estatuas y altares, junto con los elementos que servían para contabilizar las vueltas que daban los participantes al Circo, eran los llamados siete huevos de piedra, a los que se añadieron, en época de Agripa, siete delfines de bronce. Además contaba con un torre donde se situaban los jueces y organizadores de los Ludi

Mapa de la Roma Imperial, con la Circo en su extremo inferior.

El Circo va tomando su forma definitiva con las grandes reformas realizadas por César y continuadas por Augusto, como la total canalización de las aguas hasta el Tiber, y Augusto manda colocar en eje central de la spina un gran obelisco de Ramsés II traído desde Heliopolis. Tras los añadidos de César y Augusto el Circo era la construcción más grandiosa de Roma, un coloso con la capacidad de albergar a más de 200.000 espectadores, algo inédito en la Historia. Con unas Caveas o gradas de tres pisos separadas en sentido horizontal por los vomitoria, para el acceso y salida del graderío. Según los cronistas romanos hubo un gran incendio en el 64 d. C., tras dicho incendio, Nerón tuvo que reconstruir gran parte del Circo Máximo, y Tito construyó un gran puerta triunfal de salida. Luego tanto Domiciano como Trajano lo ampliaron y aumentaron su belleza. Las gradas superiores eran de madera, según la tradición, en tiempos de Antonino Pio por la gran afluencia de público se derrumbaron costando la vida a más de mil plebeyos. Ya al final de imperio, en el siglo IV, Constancio II añade otro gran obelisco, el más grande de Roma, traído del templo de Tutmosis III en Tebas. La llegada del cristianismo no impidió que se siguieran realizando carreras hasta el mismo fin del Imperio Romano de Occidente. En el año 549 el Circo Máximo acoge su última carrera de cuadrigas, cuando gobernaba Totila, rey ostrogodo. La caída del Imperio trajo consigo el abandono del Circo a los incendios y los saqueos de material, que provocaron su ruina definitiva y el progresivo enterramiento de sus diezmadas estructuras por las sucesivas inundaciones del valle. En la Edad Media fue utilizado como campo para el cultivo, y en la Edad Moderna fue un cementerio de los judios de Roma. Y no es hasta mediados del siglo XX cuando comienzan los trabajos de limpieza y excavación, y aún hoy gran parte de su estructura permanece oculta.

Vista actual del Circo Máximo, con el Palacio del Palatino al fondo.

Sus dimensiones eran monumentales, en el siglo I d. C. estábamos ante un suntuoso Circo con una inmensa grada y dotado de una gran monumentalidad encabezada por sus grandiosas puertas triunfales. Según Plinio "el Joven" era digno de las victorias de la gran nación de Roma, y Trajano se enorgullecía de tener un recinto capaz de dar cabida a toda la plebe romana. Era un colosal recinto de 600 metros de largo por más de 150 de ancho. Según algunas estimaciones podría albergar unos 250.000 espectadores, aunque otros hablan de unos 150.000 sentados y otros tantos de pie, unos 300.000 aproximadamente, como señala Plinio "el Viejo". Su fachada exterior estaba estructurada con tres pisos con superposición de tres ordenes de arcadas, como el Coliseo. En el Circo se celebraban los Ludi Romani, juegos celebrados en el mes de septiembre desde el origen de Roma, y todo tipo de actividades circenses y espectáculos: pugilato, carreras pedestres, luchas, y, por supuesto, la biga, triga, y cuadriga, esto es, carreras de carros con dos, tres y cuatro caballos. Estos juegos circenses fueron aumentado en variedad y duración, a las carreras de carros se añadían acrobacias, luchas, lanzadores de jabalina y disco, una mezcla de carreras de caballos y juegos atléticos. A veces el circo era escenario de carreras atléticas o pedestres, que nunca gozaron de gran favor entre el publico, que prefería las carreras de cuadrigas o la lucha. Incluso, a veces, las luchas de gladiadores se trasladaban del anfiteatro al circo, en momentos de grandes juegos en conmemoración de grandes acontecimientos del Imperio. 

 Las escasas ruinas visibles del Circo Máximo.

El mayor circo del Imperio Romano contaba con unas partes fundamentales: los Carceres, situados en el extremo norte, que eran unos compartimentos en los que los jinetes y caballos esperaban la señal de inicio de las carreras. Entre los Carceres se situaba a primera de las puertas monumentales, la Porta Pompae, del siglo IV a. C., por la entraban al recinto los aurigas y caballos. El graderío estaba dividido en: la Ima Cavea a gradería inferior de caliza y mármol, donde se sentaba la élite social y los senadores, junto la media y summa cavea de madera, donde se agolpaban las masas plebeyas, hombres y mujeres ansiosos y entusiastas de los juegos. Y el llamado Pulvinar, el palco reservado para la familiar imperial e invitados. Junto a la Spina como eje central que dividía la arena, y estaba profusamente ornamentado, destacando los obeliscos de Egipto. En los extremos de la Spina se situaban las metas, que era donde debían girar los aurigas, y estaban señaladas por emblemas de bronce en forma ovoide. Y, finalmente, en el extremo sur la otra gran puerta triunfal construida por Tito, que conmemoraba su victoria contra los judíos.

Esquema con las diferentes partes del Circo Máximo.

Antes de los juegos o espectáculos circenses siempre se celebraba una ceremonia religiosa con una solemne procesión o pompa que bajaba del Capitolio y entraba por la Porta Pompae. Un procesión que iba dirigida por el magistrado promotor de los juegos, normalmente, un cónsul o un pretor. La pompa la completaban jóvenes, niños, bailarines, flautistas, hombres disfrazados de sátiros, etc. Además de estandartes y símbolos de los dioses unidos a un séquito de sacerdotes, e imágenes de los emperadores divinizados. Una gran pompa triunfal y circense que era recibida con admiración por el público del Circo. Todo estaba preparado para que los doce carros, con sus aurigas y caballos, ricamente enjaezados, esperaran en los Carceres a que el magistrado diera la señal de salida. 

Alzado del Circo, podemos apreciar su monumentalidad.

Las carreras incluían siete vueltas completas a la pista, cada vuelta era marcada con la caída de uno de los ovoides o delfines de bronce de los extremos de la Spina. Según la tradición, las carreras recorrían unos siete kilómetros en unos quince minutos, y se extendían a los largo de todo el día. Y sólo los aurigas mejor entrenados y más hábiles conseguían completarlas, ya que el riesgo de morir o sufrir una lesión grave era muy alto por las constantes caídas. Por ello el auriga debía estar muy preparado física y mentalmente, conocer sus posibilidades tanto de su carro como de sus caballos, unas posibilidades que pasaban por un buen adiestramiento. Sobre todo a la hora de entrenar al animal para que lograra girar en los extremos de la Spina, el momento más peligroso y espectacular. Era un complejo oficio el de auriga, que utilizaban carros de madera muy livianos a los que se ataban sus caballos. Los auriga debían estar especialmente preparados para el giro, las riendas las llevaban atadas a la cintura, si el giro se hacia muy abierto y rápido podían volcar el carro, pero si el giro se hacia muy cerrado podían chocar con la Spina. De manera que, el peligro de choque o naufragium era muy elevado, para protegerse en caso de caída los aurigas contaban con una especia de armadura de cuero, y un cuchillo para cortar las riendas y evitar ser arrastrado por sus caballos. 

Aurigas representando a las distintas facciones.

Con el tiempo, sobre todo durante el Imperio, las carreras se convirtieron también en un negocio, que movía muchos sextercios y daba trabajo a muchas personas. Ya que existían distintas facciones, lideradas por un dominus, e integradas por distintos hombre libres y esclavos, que trabajan para triunfar en las carreras. El auriga era personaje visible de cada facción para el público, pero detrás había muchas personas. Y un negocio que costaba mucho dinero ponerlo en marcha, durante la República el magistrado era el que se ocupaba de los gastos, luego fueron los emperadores. No obstante, se sacaban muchos beneficios de las apuestas que el publico hacía sobre la carreras, las casas de apuestas, controladas por el Imperio, eran las grandes beneficiarias de las carreras. Junto con las facciones vencedoras, cuyo dominus y auriga veían aumentado su patrimonio, ya que se le entregaban grandes sumas de pecunia. Aunque, simbólicamente, el auriga ganador era premiado con una corona o una hoja de palma. Dichos aurigas triunfadores podían alcanzar gran fama. e incluso alcanzar la preciada libertad si eran esclavos. 

Auriga vencedor con su hoja de palma.

Para el auriga y su facción la fama y la popularidad eran más importantes que las riquezas materiales, muchos eran agasajados por sus seguidores con monumento y estatuas, como el famoso auriga hispano, el lusitano Cayo Apuleyo Diocles. Diocles alcanzó gran fama a medidos del siglo II d. C. como gran auriga del Circo Máximo, según las crónicas corrió más de cuatro mil carreras y alcanzó la victoria en unas mil quinientas aproximadamente. Otros hispanos también fueron famosos gracias al Circo Máximo como Paulo de Mérida, y, por supuesto, también romanos como Venusto o Escorpo. Pero el pueblo no sólo veneraba a los aurigas, los caballos también se convertían en auténticas leyendas y mitos, y se pasaban a ser sementales de una larga progenie, eran caballos romanos, pero también griegos, hispanos o africanos. Unos caballos que tras vencer lograban que sus nombres fueran inmortalizados como el célebre Victor, que según la tradición logró más de cuatrocientas victorias en la arena del Circo, algunos son venerados en mosaicos como Inluminator, gran caballo representado en un mosaico lusitano conservado en el Museo Romano de Mérida. 

Mosaico de Mérida, que inmortaliza al auriga Marcianus y al caballo Inluminator.

De forma que, los juegos circenses tenían un éxito arrollador entre el pueblo, similar a los juegos sangrientos celebrados en el Coliseo. La plebe los vivía con pasión y desenfreno, miles de hombres y mujeres acudían enfervorizados para animar sin límite a sus facciones, aurigas y caballos favoritos. Una pasión celebrada y patrocinada por los senadores y magistrados durante la República, y luego por los emperadores, ya que mantenía entretenido al pueblo y le distraía de otros problemas mayores, los juegos se multiplicaban en número y cantidad en momentos de crisis. En conclusión, poco o nada hemos avanzado desde entonces, era el denominado “pan y circo”, que a pesar de ser un concepto anacrónico está muy presente aún en nuestros estados y sociedades, mantener entretenido al populacho sigue siendo muy rentable y beneficioso como eficaz medio para tapar los desmanes de muchos Estados y gobernantes. 

Bibliografía:
J. Carcopino. La Vida Cotidiana en Roma en el apogeo del Imperio. Madrid, 1993.
Luís Baena del Alcázar. Circo Máximo, la pasión de los romanos. Historia de National Geographic. Nº 38. 2007.
Novela Histórica.
Lewis Walace. Ben Hur. Barcelona, 2000.