Pasajes de la Historia XVIII: La 1ª Guerra Civil en Roma: Mario frente a Sila.

Vista del Foro Romano, centro de la República.

La crisis política del siglo I a.C. desencadenó la lucha entre Cayo Mario, líder del partido popular, y Lucio Cornelio Sila, jefe del partido de la nobleza senatorial. Fue la primera de las guerras civiles que provocan la liquidación del régimen de la República, junto con las posteriores de César contra Pompeyo, y la de Augusto frente a Marco Antonio, todas en un mismo y convulso siglo. Es la llamada Crisis de la República (133-31 a.C.) marcada por guerras, nepotismo, golpes de Estado y dictaduras, que desembocan en la instauración de una monarquía con Augusto. Todo empieza en el año 133 a.C. cuando los hermanos Tiberio y Cayo Graco proponen su Ley de reforma agraria, para mejorar las condiciones del pueblo. Sin embargo, suponía un cambio demasiado profundo de la República, por lo que se produce una virulenta reacción senatorial, de la nobleza que controla el régimen republicano. Y ambos hermanos son asesinados y arrojados al Tiber, abriendo una importante fractura en la República. Ya que desde entonces no cesaría la lucha entre los conservadores nobles, llamados por Cicerón, optimates, y los reformistas que pedían la continuación de las reformas de los Gracos, los populares. En ese contexto se entiende la pugna política entre el popular Mario y el optimate Sila, en una guerra civil que se mantiene desde el año 88 al 82 a.C. Una guerra y unos personajes que conocemos muy bien gracias a las Vidas Paralelas de Plutarco.

Busto de Mario.

Mario, según Plutarco, era de padres “pobres y jornaleros” y prosperó gracias gracias a la ayuda de la familia de los Metelos, ya que no era un gran orador ni tenía gran cultura, “no conocía las letras griegas”. Sin embargo, debió ser un hombre con gran talento para medrar y ser uno de esos que llamaban los romanos Homines Novi u Hombres Nuevos (como Cicerón o Catón), que eran los que accedían a las magistraturas sin tener tradición familiar, es decir, sin ser de la nobilitas o nobleza. Sila, al contrario, era de la nobleza, de la familia de los Cornelios, y era un hombre culto. Sabía griego, incluso escribió comentarios y una autobiografía no conservada. Pero no era rico, se enriqueció con la política (algo no muy común en Roma, se debía ser rico para ser político) y, para muchos, fue el primer emperador de Roma. Y lo fue a la manera de Caligula y Nerón, ya que el modo de vida de Sila era disoluto y marcado por los excesos, muy diferente al moderado Mario. Plutarco nos describe a ambos como personajes sin moral ni escrúpulos, que luchan por todos los medios por el poder, sin respetar las leyes e instituciones republicanas, que lógicamente se ven desprestigiadas. 

Busto de Sila.

Sila era mejor político, incluso elaboró distintas leyes desde su posición de Dictador e imponiéndolas por la fuerza militar. Mario, según Plutarco, es que no tenía talento para la política, y tuvo que rodearse de colaboradores o demagogos como Saturnino o Sulpicio. Ahora bien, ambos coincidían en su capacidad militar, eran brillantes generales. Mario derrotó a germánicos y consiguió la célebre victoria contra Yugurta, el rey de Numidia, y Sila acabo con el famoso Mitrídates, rey de Ponto. Además Mario realiza una importante reforma del ejército, haciendo que los veteranos pudieran unirse de nuevo al ejército con un buen sueldo en dinero. Por lo que serían totalmente fieles a su general, más que a las instituciones republicanas, una de las claves de la destrucción de la República. Esta reforma militar sería completada por Sila, de manera que, desde entonces, tendrían soldados y veteranos de Mario o de Sila (y luego de César o Pompeyo). En palabras de Plutarco “estos generales, que habían adquirido la autoridad más por la fuerza y la violencia que por la virtud, compraban esfuerzos militares de sus soldados poniendo en venta, podría decirse, la patria entera...”. 

Ciudad de Roma durante la República, grabado.

Ambos personajes no tenían amigos, Mario traicionó a su gran valedor, Cecilio Metelo, y se adueñó de la victoria contra Yugurta. En principio Sila fue su colaborador y lugarteniente, pero Sila decide apoyar a Catulo, el otro cónsul, en su lucha contra cimbria (105 a. C.). Sila se ganó fama de gran general, e incluso, en una ocasión, consiguió alimentos para sus legiones y las de Mario, algo que para Mario fue imperdonable. En ese momento nació una enemistad que llevó a una Guerra Civil y destrucción de los cimientos de la República. Mario, a pesar de todo, consiguió ser elegido cónsul cinco veces seguidas, ayudado por los tribunos de la plebe, algo inédito en la República. Mario controlaba el ejército, el senado y las asambleas populares. 

Mapa de la progresión del dominio romano.

Pero, poco a poco, Sila aumentaba su prestigio, y Mario se mantenía gracias a sus alianzas con los demagogos populares como Saturnino o Sulpicio. El año 88 a.C. es clave, se iniciaba la guerra contra el rey de Ponto, Mitrídates, y ambos políticos luchan por dirigirla. Mario contaba con la ayuda del perverso tribuno Sulpicio, que desató una represión de senadores contrarios a Mario. Empero, Mario, en un acto tan honorable como suicida, acogió en su casa a Sila y le salvo la vida. En la Historia del hombre las buenas obras traen funestas consecuencias para el que las hace, ya que Sila partió y se hizo en Nola con el mando de las siete legiones que iban a marchar contra Mitrídates. Y las utilizó para dar un Golpe de estado Roma, Sila se hizo con el poder, ajustició a Sulpicio y puso precio a la cabeza de Mario, su salvador. 

Mapa del Centro de Roma a fines de la República.

No obstante, con Mario huido y Sila ausente por la guerra contra el rey de Ponto, los populares restablecen su poder, con otro golpe de estado. De manera que, Mario regresa a Roma e inicia su séptimo consulado en el año 86 a.C., pero ese mismo año muere. Es Cinna el que se mantiene en el poder, como sucesor de Mario. Cinna lidera tres años de poder para los populares, caracterizados por una gran violencia contra los optimates. Sin embargo, el Consulado de Cinna dependía del éxito o fracaso de la Guerra de Sila contra Mitrídates. Por lo que se organiza un ejercito popular al mando de Fimbria, que se enfrenta a Sila antes de su batalla final contra el rey de Ponto. Sila obtiene una sencilla victoria en 85 a.C., justo antes de derrotar finalmente a Mitrídates. Y decide regresar triunfante a Roma, además había muerto Cinna, y se tuvo que enfrentar a las legiones del hijo de Mario y en cónsul Carbón. A pesar de que las tropas de Sila eran mucho menos numerosas logran derrotar a los populares. Por su mejor entrenamiento en la batalla y los grandes generales como Pompeyo, Metelo o Marco Craso, que consiguen grandes victorias para Sila.

Calle de la Roma republicana, serie Roma de la HBO.

En el año 82 a.C. se inicia la tremenda Dictadura de Sila, el nuevo dictador modificó la magistratura dictatorial, antes legal y contemplada en momentos de peligro por un periodo de tan sólo seis meses. Sila se otorgó a si mismo dos años de gobierno absoluto y de una terrible represión. Sila desterraba y proscribía enemigos al tiempo que confiscaba sus bienes. Y dictó leyes para fortalecer el Senado, limitando el poder de las magistraturas y la Plebe, allanando el camino al siguiente gran dictador de Roma, Julio César. Ya que la dictadura de Sila no fue el final de la guerra, sólo fue la primera de las guerras civiles que destruyeron la República. Al avecinarse la revuelta de Sertorio en Hispania, y la consiguiente Guerra Civil entre Pompeyo y César. La virtuosa República Romana estaba vista para sentencia...

Bibliografía: 
Plutarco. Vidas Paralelas: Sila y Mario. Gredos, Madrid, 2006. 
Roldán J. M. y otros. Historia de Roma. Ed Universidad. Salamanca.1995.

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