jueves, 21 de abril de 2011

Pasajes de la Historia XI: La rebelión del mítico Espartaco.


Espartaco.

El convulso siglo I a. C. verá nacer a una verdadera leyenda, Espartaco, para algunos un proscrito; para otros, el esclavo que desafió a la todopoderosa Roma. Una república romana que no pasaba por su mejor momento, nos encontramos en la llamada crisis de la República una época marcada por las rivalidades políticas internas, las tensiones sociales, y los conflictos populares provocados por las frecuentes levas necesarias para mantener el expansionismo romano. La crisis se manifiesta en Guerras Civiles, como la que enfrenta a Mario, defensor de intereses populares, y Sila, líder aristocrático y que contaba con el apoyo Senado. Finalmente Sila regresó victorioso a Roma de su guerra contra el griego Mitrídates, su fama le permiten aplastar a la oposición popular sin problema, restaurando el poder del senado y creando un gobierno absoluto hasta el 79 a.C. En ese contexto un esclavo, un gladiador tracio va a llegar a convertirse en una de las mayores amenazas que sufrió la gran República romana.


Casco de gladiador.

El mito de Espartaco como esclavo rebelde fue creado por los autores clásicos, cuyas versiones son muy diferentes. Algunos como Plutarco o Apiano nos presentan una versión favorable a Espartaco, al que idealizan como libertador y héroe popular. En cambio, otros autores como Livio representan la tradición contraria a Espartaco, exponiendo su revuelta como un acto pernicioso y alterador del orden de la República romana. Quizás sea Plutarco el mayor valedor de Espartaco, según él es muy posible que Espartaco fuera un desertor del ejército que fue vendido como esclavo y acabo haciendo fortuna como gladiador. Además Plutarco contribuyó a idealizar al valeroso Espartaco que antes de ser vendido como esclavo tuvo un sueño en el que aparecía una serpiente enroscada a su rostro, su mujer tracia y sacerdotisa lo interpretó como un mal augurio del futuro de Espartaco. De esta manera Plutarco relacionaba a su héroe con los dioses, las serpientes son un animal muy cercano a Dioniso, dios del vino y del teatro, además de ser un dios libertador del hombre mediante el vino y el éxtasis. Un Dios muy apropiado para ligarlo al futuro de Espartaco, todo un líder rebelde y libertador.

Anfiteatro de Capua, escenario de las cruentas luchas de Espartaco.

Según Apiano, Espartaco sirvió como soldado en el ejército romano hasta que fue hecho prisionero y fue vendido como gladiador. Para otros cronistas de la época, era un mercenario tracio, que fue detenido por desertor, y gracias a su excelsas habilidades en la lucha llegó a ser gladiador. Lo que parece seguro es que Espartaco fue vendido como esclavo en Capua, uno de los municipios más importantes de la República romana y capital de la Campania región del sur de Italia. Y da con sus huesos en la escuela de gladiadores o ludus de un tal Léntulo Batiato, que contaba con más de doscientos gladiadores la mayoría tracios y galos. Los gladiadores eran esclavos a los que se entrenaba para participar en los juegos violentos en la arena del anfiteatro de Capua, esto es, se les preparaba para morir con honor en un sangriento combate. Sin embargo, casi doscientos de ellos planean fugarse en el verano del año 73 a.C., la fuga será delatada, pero unos setenta y ocho gladiadores de Léntulo logran escapar. Los líderes de la fuga fueron tres: Crixo el galo, Enomao, y, por supuesto, Espartaco. Según la tradición de Plutarco o Apiano, Espartaco era el líder supremo de la fuga que acabaría convirtiéndose en un grave peligro para Roma. Sobre su personalidad los cronistas ofrecen visiones contradictorias, de un lado Plutarco nos lo presenta como un hombre de gran bagaje cultural helénico, era todo fuerza e inteligencia a modo de un héroe griego. Salustio nos lo presenta como un hombre culto que tenía dificultades para contener los excesos de su ejército de esclavos, un gran hombre que no estaba destinado a ser esclavo. Otros, por el contrario, nos lo presentan como un bandido y mercenario tracio, que había servido en las legiones romanas, lo que le convertía en un gran conocedor del ejercito romano, y por tanto, en un peligroso adversario.


Jean Gerome, representa el final de un combate en la arena.

Tras abandonar Capua, Espartaco y sus gladiadores se refugian, para organizarse, en el Monte Vesubio. A los gladiadores pronto se van uniendo esclavos huidos de los latifundios del sur Italia, que querían defender sus derechos frente a Roma. Además el hecho de que Espartaco repartiera los botines por igual entre sus hombres fue un acicate para que más esclavos pasaran a engrosar sus tropas. Hay que mencionar la situación jurídica y las malas condiciones de vida que los esclavos tenían en la sociedad romana, algo que alentó la revuelta de Espartaco. Según el Derecho Romano un esclavo no era considerado una persona, sino una propiedad. Los amos podían abusar, herir o incluso matar a sus esclavos sin consecuencias legales. De manera que, eran vendidos como mercancía, tenían la misma consideración jurídica que los animales domésticos, no podían tener propiedad alguna, ni formar una familia. Además eran explotados en los latifundios rústicos, siendo sometidos a inhumanos castigos.

Craso.

Las noticias de la revuelta llegan a Roma que envía para sofocarla al pretor Clodio Glabro, para asediar el monte Vesubio con unos tres mil hombres. Los hombres de Espartaco se ven rodeados, pero idearon una argucia. Con sarmientos de parras hicieron escalas para bajar por las escarpadas rocas del monte, de forma que los soldados romanos se ven rodeados y no tuvieron más remedio que huir, quedando el campamento en manos de los esclavos. Una victoria que corrió como la pólvora y pronto el ejercito de Espartaco alcanzó las varias decenas de miles de hombres. El senado ante la amenaza que supone la rebelión envía contra Espartaco y los suyos a dos cónsules de renombre, Lucio Gelio Publícola y Cneo Léntulo Clodiano. Que intentan acorralar al ejército de esclavos atacando uno desde el norte y otro desde el sur, pero Espartaco se enfrentó a los cónsules y les obligó a retirarse, a pesar de la importante sangría en su ejército, unos veinte mil esclavos mueren, entre ellos el gran Crixo. Tras la victoria los hombres de Espartaco se dirigen al norte donde van a derrotar al procónsul de la Galia Cisalpina, Cayo Casio. A Espartaco se le presentó la posibilidad de poder cruzar los Alpes, pero no lo hizo, y se dirigió de nuevo hacia el sur. Y Espartaco decide ser prudente y no atacar la gran Roma, donde resonaban los ecos del propio Aníbal, regresando al sur para reorganizarse.


Pompeyo.

Las sucesivas victorias de los esclavos, con su táctica de guerrillas, hace que el senado nombre un mando único del ejército, ese honor recae en el gran Marco Licinio Craso, muy interesado en acabar con la revuelta antes de que su gran rival político, Pompeyo, regresara de la guerra en Hispania contra el rebelde Sertorio. A Craso le interesaba una rápida victoria contra Espartaco, el nuevo Aníbal, enviando a su general Mumio por delante para conocer bien a los rebeldes, pero Mumio ataca a Espartaco y es derrotado. Espartaco marcha más hacia el sur con la idea de pasar a Sicilia, momento en el que se verá totalmente rodeado. El senado ordena que el gran Pompeyo y Lúculo se unieran a Craso, acorralando al ejército de Espartaco. La batalla entre Craso y Espartaco estaba servida en el 71 a. C, según el historiador Plutarco, Espartaco atravesó las líneas enemigas buscando al mismísimo Craso en una maniobra suicida. Mató a varios centuriones sin poder encontrar a Craso, y siguió luchando contra muchos hasta que cayó muerto por sus heridas. La tradición señala que Craso mando crucificar a seis mil esclavos prisioneros a lo largo de la Via Apia, desde Roma a Capua. Sin embargo, tuvo compartir la gloría con Pompeyo que logró apresar a los esclavos huidos y le arrebató la fama de la victoria final contra Espartaco. Hay que señalar que Pompeyo y Craso son nombrados cónsules por el senado en el 70 a.C. y formaran, junto al gran César, el llamado Primer Triunvirato en el 60 a.C., como transición del régimen republicano a una autocracia militar, antesala del fin de la República.


Movimientos de la batalla del 71 a.C. entre Craso y Espartaco.

El gran Espartaco, idealizado por Plutarco, ha sido analizado por otros investigadores que han restado importancia a la revuelta encabezada por el esclavo tracio. La consideran meros actos de bandidaje y saqueo, que ponen en jaque a las legiones romanas, en un momento de falta de un mando militar fuerte, por la presencia de Pompeyo en Hispania. Para muchos son los propios historiadores romanos los que se encargaron de engrandecer las hazañas de Espartaco como elemento de propaganda. Sea como fuere, un gladiador tracio puso en grave peligro a la todopoderosa Roma, un Espartaco “... natural de un pueblo nómada de Tracia, pero no sólo de gran talento y extraordinarias fuerzas, sino aun en el juicio y en la dulzura muy superior a su suerte, y más propiamente Griego que de semejante nación. Se cuenta que cuando fue la primera vez traído a Roma para ponerle en venta, estando en una ocasión dormido se halló que un dragón se le había enroscado en el rostro, y su mujer, que era de su misma gente, dada a los agüeros e iniciada en los misterios órgicos de Baco, manifestó que aquello era señal para él de un poder grande y terrible que había de venir a un término feliz...”. Quizás éstas palabras de Plutarco en sus Vidas Paralelas no están alejadas de la realidad, o al menos eso quiero creer yo, en un mundo falto de verdaderos mitos como Espartaco.

viernes, 15 de abril de 2011

Grandes discos de la Historia: Queen - Jazz (1978)



Jazz, el séptimo álbum de Queen, quizás sea su cima de creatividad, variedad estilística y frescura, y curiosamente es el primer álbum que los Queen graban fuera de Inglaterra. Fue grabado en los Mountain Studios de Suiza, en julio de 1978, y además sería el último disco que les produciría Roy Thomas Baker, su tradicional y mítico productor de los setenta. El resultado fue, una vez más, sorprendente al facturar un álbum fresco y extremadamente variado. De nuevo los Queen hacían algo nuevo, alejado de todo lo que habían grabado antes. Jazz contiene alguno de sus mayores éxitos internacionales, canciones inolvidables que aún hoy están en el subconsciente colectivo de nuestra sociedad del siglo XXI, no hay más que fijarse en Don’t Stop Me Now, que todavía sigue siendo cabecera de anuncios y ha sido versioneada hasta la saciedad por todo tipo de músicos. Jazz se publico el 10 de noviembre de 1978 en el reino Unido, donde fue número 2 de la lista de ventas y disco de oro, mientras en Estados Unidos fue disco de platino, dos ejemplos de que además de un disco lleno de clase, Jazz fue un éxito en todo el mundo. Su sencilla y curiosa portada, que poco o nada tenía que ver con su título, fue elegida por Roger Taylor, y estaba inspirada en un símbolo que él mismo pudo ver en el muro de Berlín.

El polémico póster de Bicycle Race/Fat Bottomed Girls.

No obstante, el álbum fue polémico ya que en su interior aparecía un gran póster de numerosas y hermosas mujeres desnudas en una carrera de bicicletas en el estadio de Wembley. la carrera fue organizada por el grupo para la grabación del video del single Bicycle Race, para él que se contrato a numerosas modelos. Una descarada escena que llegó a provocar acusaciones de sexismo, provocando un gran revuelo, que generó que en los Estados Unidos fuera considerada muy arriesgada ante el puritanismo del público americano. De manera que, sólo aquellos compradores del disco que quisiesen se harían después con el póster gratuitamente.


Polémicas a parte, Jazz era el resultado de un periodo de creatividad y experimentación musical de unos Queen, que llegaron a su cenit de heterogeneidad musical. Demostrando, de nuevo, que eran capaces de moverse por los más variados estilos, desde el pop y el rock, pasando por la opereta y el hard rock, hasta las influencias étnicas de otras músicas como la árabe. Eran únicos a la hora de mezclar todos esos estilos musicales y facturar canciones tan buenas y memorables, que lo mismo gustaban a un fan del hard rock de la época o a un seguidor del pop más accesible y comercial. Jazz es un fiel reflejo de esa pasmosa capacidad de amalgamar estilos, además recoge lo mejor de sus anteriores, e igualmente sublimes, Sheer Heart Attack o A Night At The Opera. El grupo estaba en su mejor momento con un Freddie Mercury pletórico, cuya personalidad y voz llenaban por si sola el escenario. Acompañado por el genial Brian May, el guitarrista de la guitarra hecha a mano por él mismo, cuyo sonido tan personal y heavy otorgaba si cabe más originalidad al grupo. Completados por Roger Taylor, ese grandísimo baterista lleno de fuerza y de soul, y él siempre olvidado, pero no por ello menos importante, John Deacon todo un genio del bajo, muchos de los mejores temas de Queen no tendrían sentido sin su particular sonido de bajo.


El disco se abre con un enigmático y extraño tema compuesto por Mercury llamado Mustapha. Todo un misterio de tema, que tuvo que causar extrañeza entre los fans de Queen de la época, una rareza que con el tiempo se tornó el genialidad. Una genial introducción a un disco como Jazz. Es una canción de absoluta inspiración árabe en los ritmos y la letra, una letra que es un misterio, sólo se pueden adivinar algunas palabras como Mustapha, Ibrahim o Allah. Se trata de una sublime y absoluta improvisación que marca desde el inicio la linea de variedad y originalidad de Jazz.

Fat Bottomed Girls es la siguiente, es el primer sencillo del disco junto con Bicycle Race, y está escrita por Brian May. Su letra está inspirada en las groupies que seguían al grupo a cualquier sitio para conseguir un autógrafo, todo un clásico de los directos de Queen. Si Freddie componía con piano, Brian lo hacía con su extraña guitarra, y Fat Bottomed es un tema basado en un riff clásico de Brian. Su inicio es un rollo muy grupo vocal, con un estribillo demoledor, casi hipnótico, que se graba a fuego en le cerebro. Es una canción de rock duro dulcificado por los Queen, y por la voz divina del gran Freddie, todo un himno para no parar de corearlo.

El álbum prosigue con Jealousy, un ejemplo de la sencilla y encantadora forma de componer de Freddie al piano. La letra está basada en los males que los celos provocan en las relaciones de pareja. Mercury demuestra ser un semidiós con una interpretación vocal impecable y evocadora, verdaderamente emocionante. El tema está acompañado por la guitarra acústica de May con un rollo y sonidos inspiración hindú u oriental.

Bicycle Race, es un super clásico de Queen compuesto por Mercury, su irónica y compleja letra está inspirada en el Tour de Francia que pasó por Suiza cuando estaban grabando el disco. Es otro paradigma de originalidad y mezcla de estilos musicales, que Mercury combinaba hasta convertirlos en un clásico del rock. La parte central suenan timbres de bicicletas, y un sólo de guitarra muy duro, la canción va tornando del pop vocal al rock duro, todo aderezado por la profundidad vocal de Freddie. Muchos de sus fans acudían los conciertos con timbres de bicicletas en honor a este gran himno de Queen.

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Para continuar con If You Can’t Beat Them, un tema compuesto por Deacon. Es un tema de puro rock guitarrero, más duro que otros temas compuestos por Deacon como Another One Bust The Dust. Deacon demuestra una vez más su calidad como músico, gran solo central de May, y unos coros alucinantes. Es una pasada, y además abunda en la variedad y originalidad de Jazz.

Let Me Entertain You, es uno de mis temas favoritos de Queen, compuesto por Freddie, es inmejorable para comenzar los directos y dar la bienvenida al público. Debido a la ingeniosa letra de Mercury “Déjenme darles la bienvenida... Están listos para el entretenimiento?... dejen que les entretenga...” Un corte de rock and roll, directo y corto. Con un sonido de batería de Taylor contundente y genial, y la guitarra de May tan original y heavy como siempre.

La siguiente es Dead On Time toda una maravilla de May. se trata de unaturbulenta e intensa composición de puro hard rock, con unos agresivos y veloces ritmos de guitarra y bajo, y una interpretación vocal de Mercury llena de fuerza y potencia, demostrando que era el más grande al combinar todos los registros vocales. Hacia el final las guitarras, la voz y la batería se vuelven aún más veloces y feroces, impresionante. Es curioso que al final suenan unos truenos de tormenta, que parece que el propio May grabó de una tormenta que les sorprendió en el estudio de grabación y que les dejo sin electricidad.

Pasamos de la electricidad a la candidez de In Only Seven Days. Una genial balada compuesta por Deacon, que además toca la guitarra acústica y el omnipresente bajo. todo acompañado con Freddie al piano y con su sublime capacidad vocal. Es una verdadera maravilla comprobar la capacidad y la naturalidad con la que Queen cambiaba de registro musical manteniendo e incluso aumentando su calidad musical. Una de las mejores baladas de Queen y de las más apreciadas por sus fans.

Dreamers Ball, compuesta por May, es otro gran ejemplo de la heterogeneidad y variedad de la que el grupo hace gala en Jazz. Ya que nos encontramos con un tema muy rollo swing de inspiración sureña americana. Una vez más, Freddie hace una exhibición a las voces, pero además se demuestra las grandes voces que tienen todos los componentes de Queen, en este caso John y Roger, que con sus imitaciones vocales de respaldan la voz principal de Mercury. Un grupo total capaz de adentrarse en cualquier estilo, hacerlo suyo, y además crear todo un hit potencial, siempre ayudado por sus conmovedoras letras.

Fun it, la primera composición de Roger Taylor, es un tema muy funk con un regusto bailable absoluto, muy presente siempre en los Queen. El sonido de batería es brutal, utilizan por primera una batería electrónica una novedad con la Queen de nuevo experimenta y se adentra en otros territorios musicales. Con un éxito excepcional, ya que el tema es hipnótico, para no dejar de escuchar nunca, se acaba y quieres ponerlo otra vez. Es verdadero entretenimiento hecho canción.

Hacia el final nos encontramos conmovedora balada Leaving Home Ain’t Easy, compuesta por Brian May. Se trata de otra vuelta de tuerca más al sonido de Queen, ahondando en la excepcional variedad musical de Jazz. Personalmente, la considero una de las mejores baladas que haya escrito Queen, la voz de Freddie lo llena todo y la belleza de la guitarra acústica de May es incuestionable.

Proseguimos con Don’t Stop Me Now de Mercury, un verdadero himno mundial que comienza con Freddie la piano tocando de forma memorable y con su voz cuasi divina, con un cambio de ritmo frenético en el que May se sale con su guitarra llena de intensidad, con un solo para los anales del rock. La canción tiene un ritmo sorprendente, un verdadero himno del directo por su excepcional y coreado estribillo. Es el espectáculo musical de Queen en su máxima expresión, que ha marcado a muchas generaciones.

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Finalmente, el álbum se cierra con More Of That Jazz, segunda composición de Taylor. Roger demuestra su talento y genialidad, ya que pone la voz principal y se ocupa de las guitarras, el bajo y, por supuesto, la magnífica percusión. Es otra curiosidad genial de Queen con un ritmo muy rockero tanto en la guitarra como en la voz. Se cierra de forma muy original con un medley de fragmentos de distintas canciones del disco. Se trata de todo un broche de oro, absoluto paradigma de la versatilidad y originalidad que desprende Jazz por su cautro costados.

En definitiva, Jazz es un disco lleno de intensidad, variedad, energía, talento, que nos muestra a uno de los mejores grupos de la historia del rock en su mejor momento de creatividad y capacidad de experimentación musical. Los cuatro son genios y en Jazz no hacen más que demostrar su talento, una calidad que ponen la servicio de nuestro deleite personal.

miércoles, 6 de abril de 2011

Personajes singulares de la Historia XI: Quevedo.



Francisco de Quevedo nace en Madrid en 1580 y desde su infancia estuvo rodeado del ambiente de la corte, donde sus padres, procedentes de Cantabria, actuaban como empleados. Además su formación intelectual también estuvo muy ligada a la corte de los Austrias, al estudiar en el colegio Imperial de Madrid y en la Universidad de Alcalá de Henares, además de estudiar teología en Valladolid. Todo ello contribuyó a que este gran escritor y poeta del siglo de oro español tuviera una vida llena de intensidad y aventuras. Un hombre mordaz, satírico, políticamente reaccionario y un intelectual excepcional, que se centró en la crítica social-política y en su destacada creación literaria. En sus primeros años en Madrid, Quevedo se nos muestra como un hidalgo que rinde pleitesía a la monarquía y a España, dedicando sus primeras obras poéticas a Felipe III y al Duque de Osuna. Donde se presenta como un noble defensor del catolicismo, sin embargo la crisis de la monarquía hispánica, con los llamados Austrias Menores, le hacen caer en el desasosiego.

En 1613 Quevedo es reclamado por el Duque de Osuna, virrey de Sicilia y Nápoles, como un aliado importante en los juegos diplomáticos italianos. Quevedo era la punta de lanza, más bien de pluma, de la idea política del Duque Osuna de imponer por la fuerza la hegemonía española en Italia. Su gran labor al lado de Osuna hizo que el monarca le concediera el hábito de la Orden de Santiago, lo que acrecentó su relevancia como diplomático. De manera que, Quevedo viajó por los distintos puertos y ciudades estado italianas haciendo las veces de espía del virrey de Nápoles. Toda esa política de Osuna desembocó en la llamada Conjuración de Venecia de 1618, una violenta revuelta contra los extranjeros. Las fuentes italianas hablan de un complot del Duque de Osuna, con al ayuda de Quevedo, y del embajador español en Venecia, Marqués de Bedmar, que habrían utilizado algunos mercenarios franceses para provocar un conflicto diplomático que facilitará la intervención militar española en Italia. Para los españoles es una trama urdida por las autoridades venecianas, de ahí viene la heroica huída de Quevedo, disfrazado de mendigo, tras el ataque a la embajada española. La historiografía se encuentra dividida sobre la participación el escritor en las intrigas italianas del Duque de Osuna, para algunos es muy posible, sin embargo, otros indican que estaba en Madrid en el momento de la conjura veneciana. Lo que es seguro es que tras estos hechos el Duque Lerma, valido de Felipe III, ordenó el destierro de Quevedo por su implicación en las artimañas del Duque de Osuna en Italia. Y Quevedo queda marginado de la corte hasta 1622 con el gobierno del Conde-Duque de Olivares y Felipe IV.


El buscón de Quevedo.

En Madrid Quevedo se empapó de los ambientes marginales del siglo de oro español, la marginación y la pobreza se convertirán en un mal endémico de la sociedad del siglo XVII, al mezclarse con la ociosidad y la holgazanería. Unos pobres y pícaros que se sienten al margen de las leyes, derechos y privilegios del Estado y son fiel reflejo de la crisis de la Monarquía hispánica. Quevedo se hace eco de ese ambiente de mendicidad, de pobres ociosos y de pícaros en su célebre novela El buscón de 1626. El pícaro es un personaje marcado por su negativa a integrarse en la sociedad, por lo que se aparta de ella y la critica. Estos pícaros, al igual que los mendigos, proliferan ante la extremada pobreza del país. El pícaro es el personaje que crea Mateo Alemán en su Guzman de Alfarache (1599) y que es perfeccionado por Quevedo en su Buscón. Donde nos relata la historia de un pícaro de ascendencia judía que aspiraba al modo de vida ocioso y elevado del noble, y a las ventajas que le ofrecía la condición de cristiano viejo. Es todo un ejercicio de costumbrismo picaresco en el que Quevedo nos muestra el lado amargo de la sociedad del siglo XVII a través de su visión pesimista y crítica de una aplastante realidad social. Una sátira social que se prolonga en toda su excepcional obra, donde crítica los vicios de la sociedad o analiza los estados u oficios que el considera viles o triviales. Una toma de conciencia pesimista de la sociedad que confluye en su reflexión sobre el poder del dinero, de ahí su famosa frase “poderoso caballero... es don dinero”. Quevedo, además darnos a entender la excepcional relevancia del dinero, al elevarle a la categoría de noble y caballero, es uno de los primeros en darse cuenta que España se había convertido en las Indias de Europa. Que los metales preciosos procedentes del imperio español acababan en manos de los banqueros alemanes o de los prestamistas de las repúblicas italianas.


El Conde-Duque de Olivares, Velázquez.

Quevedo realizó numerosos ensayos políticos marcados por su tono burlón y satírico. Sin embargo, en un principio apoyó el gobierno del Conde-duque de Olivares, pero los desastres militares y los desaciertos políticos de Olivares pronto decepcionan a Quevedo. Finalmente, Quevedo acaba aliándose con la oposición nobiliaria liderada por el Duque de Medinaceli. Pero Olivares, mal político pero decidido gobernante, reacciona con celeridad ordenando la detección de Quevedo en diciembre de 1639. Para algunos fue apresado por sus sátiras contra la Monarquía y el gobierno de Olivares, otros incluso decían que por su afinidad con Francia, en guerra con España desde 1635. Lo que es seguro es que Quevedo da con sus huesos en la cárcel del convento leonés de San Marcos. Quevedo permanece en prisión hasta que el fracaso del proyecto de la Unión de Armas, y las rebeliones catalana y portuguesa hacen caer al valido de Felipe IV en 1643. Cuatro largos años de prisión donde Quevedo demuestra esa gran fortaleza mental y física de la que hizo gala toda su vida. Tras la destitución de Olivares, Quevedo regresa a Madrid, pero decide pasar sus últimos meses de vida en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) donde murió en septiembre de 1645.

Un escritor brillante, irónico, burlón, satírico, y un hombre comprometido con la política y la sociedad de su tiempo acaba su vida siendo prisionero de su propio país, de esa Monarquía a la que juró defender con su pluma, son las contradicciones que tiene nuestra querida España.