Grandes Discos de 2011, 2ª parte.


Dream Theater - A Dramatic Turns of Events. Los grandes maestros del metal progresivo estaban ante una tesitura compleja, sobreponerse a la marcha de uno de sus líderes, el genial batería Mike Portnoy, tras veinticinco años en la banda, y parecen haber solucionado la situación de forma notable. A Dramatic Turns of Events vuelve a colocar a Dream Theater en la cima de la música actual, ante la falta del genio de Mike, son John Petrucci y Jordan Rudess los que toman las riendas de la composición, con un resultado excelente. Lógicamente el sonido es diferente, el grupo deja atrás esos arrebatos de puro thrash y los constantes guiños metálicos (y a Metallica), que, como sospechaba, eran obra de Mike, para centrarse en la armonía y los arreglos acústicos, y en unos medios tiempos y baladas sensacionales. Manteniendo sus tradicionales cambios de ritmo, sus sublimes desarrollos instrumentales, sus estructuras sincopadas y sus estelares teclados y riffs de guitarra. Una vez más estamos ante un disco largo, para paladear con detenimiento, que bien podría haber estado dividido en dos partes, en plan disco doble. La primera parte acabaría los 4 o cinco primeros temas, en los que encontramos muchas reminiscencias al Images and Words, a Octavarium o Systematic Chaos. Con sus tradicionales guitarras y estribillos sincopados, y unos teclados épicos a los que se añaden sonidos y estructuras más modernas y novedosas. Y la segunda parte, que estaría formada por los cuatro últimos temas, en lo que se resume lo mejor de Dream Theater, y nos demuestran que Petrucci y Rudess son la base de los nuevos Dream Theater. Con sus extraordinarias melodías, sus largos desarrollos instrumentales, sus veloces duelos de guitarra y teclados. Vuelven a ofrecer su capacidad de sublimar el rock progresivo con temas llenos de épica y unas deliciosas baladas con unos grandiosos arreglos vocales. 

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La primera parte del disco se abre con el single On The Backs Of Angels, que bien podría haber sido un gran tema del Images And Words, con sus cambios de ritmo y combinación de teclados y guitarras acústicas. Las novedades se inician con Bluid Me Up, Break Me Down, con un riff inicial y unos teclados muy modernos, incluso la voz de James Labrie se distorsiona intencionadamente, hasta que llega uno de los mejores estribillos que los Dream Theater hayan ejecutado nunca, uno de mis temas favoritos del año. Lost No Forgotten, primer tema que supera los 10 minutos, está lleno de épica y se inicia con un piano clásico sensacional, para luego entrar las guitarras y la brutal base rítmica con el nuevo Mike Mangini, con constantes cambios de ritmo y poderosos ritmos metálicos, pero sin la agresividad que aportaba Portnoy. This is the Life, es el primer de esos maravillosos medios tiempos y baladas que llenan el disco. Es un medio tiempo en el que la dupla Petrucci-Rudess nos hacen disfrutar, unidos a la voz de Labrie que en estas tesituras me parece sensacional, pura armonía vocal. Bridges in the Sky, con un inicio muy étnico recupera los cambios de ritmos, los dobles bombos y la velocidad, y los desarrollos de guitarra y teclados que sólo Dream Theater pueden ejecutar. Quizás es el tema más cercano a sus dos últimos trabajos, pero igualmente sensacional. La segunda parte se inicia con la sensacional Outcry, que parte de una magnífica melodía y nos plasma a los Dream Theater puramente progresivos con sus largos desarrollos instrumentales y solos vertiginosos, un verdadera maravilla del metal progresivo, sus once minutos parecen un suspiro, al menos para mi. Far For Heaven es otra magnífica balada basada en el piano de Rudess y la armonia vocal de Labrie, una absoluta maravilla, a la altura de su famoso Another Day. Breaking All Illusions es, de nuevo, toda una delicia de rock progresivo lleno de épica, todo basado en la calidad musical de estos genios Petrucci, Rudess y Myung se lucen, y nos muestran lo mejor de su repertorio, para fans de progresivo y los amantes de los constantes cambios, entre los que me incluyo. Y el disco se cierra con otra sublime balada acústica, Beneath the Surface, en la que la voz de Labrie logra emocionar, no me convence del todo en los temas rápidos, pero en la armonía es una de las mejores voces, ya que logra trasmitir sentimiento. Broche de oro para el mejor disco de Dream Theater desde el excelso Octavarium. O los odias o los amas, pero nadie puede negar que están por encima del resto, y disco a disco se confirman como los verdaderos héroes del metal progresivo, aún sin Mike Portnoy siguen siendo los más grandes. Nota: 9,5


Mastodon - The Hunter. Es curioso como un grupo lleno de distorsión, decibelios, complejidad musical y arrebatos progresivos como Mastodon pueda haber alcanzado el nivel de notoriedad del que disfruta en la actualidad. Ya desde aquel complejo, ruidoso y ecléctico Blood Mountain, crítica y publico están rendidos ante Mastodon. E incluso ese sublime y atemporal experimento musical que representó Crack the Skye, que ya analice profundamente en su momento, fue un éxito y, extrañamente, hizo crecer su legión de fans. No obstante, muchos seguidores se sintieron decepcionados ante ese nuevo sonido etéreo que les ponía a la cabeza del metal progresivo, con el que dejaban atrás a los ruidosos Mastodon de sus primeros discos. Dos discos que los convertían en el mejor grupo de metal actual, desde mi punto de vista, por su originalidad y heterogeneidad. Ahora con The Hunter vuelven a ofreceremos algo totalmente distinto, del progresivo astral de Crack the Skye, pasamos a un disco con un sonido más crudo, más stoner, muy inspirado en los setenta, lleno de riffs pesados y oscuros, y muchas influencias sabbath y zeppelin. Los Mastodon abundan en una acertada evolución musical en la que han bajado los decibelios de su música a la vez que han aumentado sus registros y sus matices. The Hunter es un disco más directo, mucho más fresco, Mastodon tienen la firme convicción de hacer que cada disco sea totalmente diferente al anterior pero manteniendo sus señas de identidad y estilo. El sonido Mastodon está muy presente pero sabiamente dulcificado, quizás sea su disco más accesible hasta el momento, si la palabra "accesible" se puede aplicar a estos mastodontes del metal. Para dar forma a ese nuevo sonido los Mastodon han cambiado de productor, tras el gran Brendan O’Brien ahora han elegido a Mike Elizondo, que ha pasado de producir a raperos a ser el responsable del sonido de dos de los grupos del momento dentro del metal, Avenged Sevenfold y Mastodon. Y, por supuesto, han buscando nuevas fuentes de inspiración y nuevas formas de componer, explorando todas sus influencias musicales para dar forma a algo muy distinto pero igualmente sobresaliente. Y esa capacidad de reinventarse disco a disco es la que convierte a Mastodon en el grupo de metal que más aficionados no metálicos atesora, una cualidad que para muchos fans de metal es una rémora. Pues para mi es una gran virtud en estos tiempos que corren de absoluta saturación y obsolescencia acelerada musical, ya que los distingue, les da una personalidad que no tienen otros grupos. Aunque no deja de sorprenderme que un grupo tan complejo e inquieto musicalmente pueda llegar a un público tan amplio. 

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En The Hunter encontramos mucho de esas nuevas inspiraciones que han buscado para componer como el stoner rock, el rock progresivo, aires a zeppelin y Pink Floyd, riffs oscuramente setenteros, mucha distorsión, unas melodías vocales sensacionales llenas de armonía y reducción de sonidos guturales y extremos. Desde mi punto de vista, otro acertado cambio de rumbo musical de estos genios: Troy Sanders, Brann Dailor, Brent Hinds y Bill Kelliher, como he dicho, cuatro mastodontes dispuestos a fabricar música al margen de etiquetas y arquetipos establecidos. Y nos ofrecen trece temas de una variedad pasmosa demostrando su capacidad de amalgamar sus influencias musicales y darles el particular estilo de Mastodon. Temas directos, cañeros, muy oscuros y stoner, como los iniciales Black Tongue, Curl of the Burl los más cercanos a Blood Mountain. La originalidad y sencillez tan retro de Blasteroid, y el progresivo espacial de Stargasm, vinculada al sonido de Crack the Skye. Los ejemplos de esa vuelta de tuerca musical como son Octopus Has No Friends, All the Heavy Lifting, explorando en el sonido cañero del rock de los setenta enmascarado con el estilo netamente actual de Mastodon, dando un resultado sensacional, al ofrecernos algunas de sus mejores melodías y estribillos, junto con un poco de retro psicodelía sublime en The Hunter. Se pasa con inusitada celeridad del puro rock progresivo-experimental en Creatures Lives, a la crudeza y la caña de Spectrelight, dos mundos distintos en dos temas y un mismo grupo. Y para cerrar este tremendo disco la mastodóntica y descomunal The Sparrow, una absoluta obra de arte musical. Un tema lleno de melodía y genialidad absolutamente distinto a lo hecho por Mastodon antes, donde encontramos todos esos nuevos matices pasados por el caleidoscopio musical de estos geniales mastodontes. La grandeza de Mastodon reside en sus ansias de cambio y su inquietud creativa, perfectamente podían haber continuado con su colosal metal progresivo de Crack the Skye, sin embargo han preferido ofrecer algo inédito explorando nuevos sonidos y estructuras musicales, todo un acto de valentía musical ante el que sólo queda descubrirse. Nota: 9'5.


Anthrax - Worship Music. Hemos tenido que esperar ocho años para escuchar nuevo material de Anthrax, que tras distintas idas y venidas, como la de aquel efímero cantante llamado Dan Nelson que sólo estuvo unos meses en la banda, finalmente han dado forma a su nuevo disco y han recuperado su formación original con Joe Belladonna. Anthrax fue durante años mi banda favorita de thrash metal, crecí escuchando su Among The Living, su State of Euphoria, y me enamore de su particular estilo lleno de energía, dinamismo y entretenimiento. Incluso en la época del gran John Bush siguieron con su evolución y encontraron su estilo en aquellos convulsos años noventa. Ha pasado mucho tiempo y en su nuevo Worship Music ha querido ser honestos y ofrecer lo que mejor saben hacer trash metal dinámico lleno de diversión, con algunas novedades que hacen Worship Music sea un disco muy variado. Cuenta con algunas referencias a sus discos clásicos, pero sobre todo que ofrece a unos Anthrax del siglo XXI que no quieren vivir del pasado. Han logrado fracturar un disco contemporáneo, lleno de energía, que aúna su glorioso pasado con su esperanzador presente, al añadir muchas novedades en su música. Como son las nuevas influencias del metal contemporáneo americano que se han unido a sus clásicas influencias musicales a hora de componer este Worship Music. Los estribillos y las melodías son sensacionales, nos encontramos con tema largos, muy elaborados, estamos ante un disco maduro en el que no han querido plagiarse a si mismos, dando a su música más matices y profundidad. La apuesta por el regreso de Joe Belladonna, que en principio me ofrecía muchas dudas, se ha confirmado como una gran decisión. Y es que Joe lejos de poner solo su nombre y pasado, canta mejor que nunca ofreciendo muchos y nuevos registros que enriquecen unos temas que en su mayoría no estaban compuestos para su voz. Desde el principio, en mi opinión, la voz de Joe se hace con los temas haciéndolos reconocibles y accesibles, creo, sinceramente, que Belladonna hace un trabajo descomunal. Pensaba que estábamos ante un cantante en decadencia, pero nada de eso, su voz se muestra en plena forma dando lustre al sensacional contenido del disco. Esto es, Anthrax liderados con el gran Scott Ian, Charlie Benante y la voz de Joe, han conseguido aunar todos los elementos de su pasado y pasarlo por el filtro de una modernidad bien entendida, facturado un disco que trasmite dinamismo y buen rollo por los cuatro costados. 

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El disco se abre, tras un breve introducción, con la inicial Earth On Hell, pura caña que nos recuerda a sus momentos más dorados con unas guitarras apabullantes, al igual que The Devil You Know, thrash metal poderoso con un estribillo adictivo y unos ritmos que hacen que tu cabeza se mueva sin parar. Uno de los mejores temas del disco es Fight ‘Em Till’ You Can’t, ejemplo perfecto de esa combinación de nuevas y clásicas influencias, es un tema redondo con un estribillo genial, hay muchos momentos en lo que Joe ha conseguido sorprenderme en este disco y este es uno de ellos. Riffs asesinos y melodías modernas con gancho eso son los nuevos Anthrax, como también podemos ver en I’m Alive donde además recuperamos a los Anthrax más épicos y alternativos. Pasamos a In The End, quizás una de las mejores canciones de la historia de Anthrax, es diferente, melódica, lleno de épica y sentimiento uno de esos temas que va creciendo y acaba siendo apoteósico, una vez más, adictivo en el estribillo, una de las mejores canciones de metal del año. A partir de ahí nos ofrecen una avalancha de riffs, de sensacionales solos de guitarra, de melodías y ritmos brutales que combinan la tradición y la modernidad: The Giant, muy a lo Anthrax de los 90 con otro estribillo para enmarcar. Judas Priest, otro verdadero temazo en el que vemos esa faceta más progresiva de Anthrax, del Persistence of Time, pero con unas melodías modernas sumamente adictivas y accesibles, junto con un solo que hace afición. Crawl es el tema más moderno y alternativo, muy en línea de metal americano actual, desde mi punto de vista, un riesgo acertado, al mostramos a un grupo distinto, y marcan la senda de lo que puedan hacer en un futuro cercano, sensacional Joe como cambia de registro musical tema a tema. The Constant, nos devuelve a los Anthrax de los 90 genial el riff de guitarra, y una vez más, otro estribillo increíble. El disco se cierra con Revolution Screams pura caña y dinamismo que nos muestra a los Anthrax más tradicionales y fieles a su estilo. Terminas de escuchar Worship Music y te quedas con ganas de más, ya que es un disco variado, honesto, reconocible, tradicional y arriesgado a partes iguales, un disco en el que todo encaja, y eso a estas alturas de la película es muy difícil. Nota: 9.

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