Pasajes de la Historia XII: Roma a la conquista de Hispania.

Puente de Alcántara (Cáceres), prueba del relevante legado romano.

Nuestro pasaje se inicia en el siglo III a. C los cartagineses de Asdrúbal dominan la Península y el Mediterráneo, llegando a fundar, con su política pacifista, Cartago Nova en el 229 a. C. Además de firmar el famoso Tratado del Ebro con los romanos, que marcaba las respectivas zonas de influencia de ambas potencias. Su sucesor, Aníbal, lleva una política belicosa, en virtud de esa política rompe el tratado con Roma atacando Sagunto, ciudad aliada de los romanos. Un hecho que provoca el estallido de la 2ª Guerra Púnica, emprendiendo una campaña contra Roma que le llevó hasta sus propias puertas. El encargado de detener la marcha de Aníbal sobre Italia iba a ser Publio Cornelio Escipión. En el 218 a. C., Publio decide retroceder a toda prisa, Aníbal ya había cruzado el Ródano, para detener el avance cartaginés al pide de los Alpes. Mientras Gneo Cornelio Escipión, según Tito Livio, continuó la ruta inicial desembarcando en Ampurias y ocupando la costa peninsular hasta el río Ebro, con idea de rodear a Aníbal. Al año siguiente a Gneo se le une Publio, y ambos hacen retroceder a los Cartagineses hacia el sur, y se ganan la confianza de las pueblos iberos de la zona. De manera que, siguen avanzando hasta rebasar Cartagena y llegar al Alto Guadalquivir, donde el ejército romano es derrotado y ambos hermanos Escipión mueren.

Vista del Municipio Romano de Caparra (Cáceres) con la Vía de la Plata y su Arco Cuadrifronte.

En el año 210 a. C. el hijo de Publio, del mismo nombre, va a tomar el relevo de su padre en Hispania. El joven Publio, que fue conocido como “el Africano” por derrotar a Aníbal, y ocupar Cartago, tras la famosa batalla de Zama (210 a. C). El africano decide partir de la zona de Tarragona para atacar la capital, Cartagena, que inteligentemente es asediada por mar y tierra. La toma de Cartagena en el 209 a. C. fue un duro golpe para Aníbal y sus tropas, y un acicate moral para las legiones romanas. Publio consigue ganar para la causa de Roma a las tribus de la zona, por lo que su avance se hace imparable y acabó con la presencia cartaginesa en la península en el año 206 a. C., año en el cae Gadir, el último bastión cartaginés en Hispania. Además llega a fundar Itálica y extiende el dominio romano por el este y sur con extraordinaria celeridad.

Busto de Publio Cornelio Escipión "el Africano"

Para las tribus ibéricas el cambio de amos, de los cartagineses a los romanos, no fue un gran avance por lo que se desatan constantes revueltas. Un hecho que provoca la creación de la Hispania Citerior y la Hispania Ulterior en el año 197 a C., para dividir en dos la zona de la costa mediterránea hasta Cadiz, con la línea divisoria en Cartagena. Cada provincia fue asignada a un pretor, que contaba con una legión de más de seis mil hombres a su cargo. Entre los pretores destacó el cónsul Marco Porcio Catón, pretor de la Citerior desde el 195 a. C. Marco cortó de raíz las revueltas en el Levante con una estrategia de ocupación muy agresiva, que hace que su fama se extienda por el mediodía peninsular. Una estrategia cuyo fin último era conseguir el mayor botín posible a través de imponer grandes contribuciones a los sometidos y ser muy duro con los rebeldes, pacificando por un tiempo la zona.

1ª división provincial de Hispania, año 197 a. C.

No obstante, pronto las revueltas se recrudecen ante el avance romano por el centro donde se encuentran una tenaz resistencia de lusitanos y celtíberos. Así llegamos al año 180 a. C, año relevante al entrar en escena el gran Tiberio Sempronio Graco, el padre de los famosos hermanos Gracos, que consigue un pacificar la Citerior. Al llevar un política de constantes acuerdos y tratados de paz con las tribus celtíberas, y también en la Ulterior con los Lusitanos. Pero todo se alteró al acabar el mandato de Graco, en el 155 a. C., ya que los abusos de los gobernadores se multiplican, lo que genera la rebelión de celtíberos y lusitanos, que desemboca en una cruenta guerra que el historiador Polibio llamó la “guerra de fuego”. En primer lugar, hablaremos de la resistencia de los vacceos y arévacos en la Citerior. Provincia a la que es enviado como nuevo gobernador Fulvio Nobilior, que con un gran ejército de decenas de miles de hombres hace retroceder a los arévacos, que se refugian en Numancia, su capital. Los celtíberos se defienden con uñas y dientes, y consiguen repeler el asedio de Nobilior. Su sucesor, Claudio Marcelo asedia de nuevo Numancia, sólo consiguiendo llegar a un acuerdo con los numantinos. Iniciándose una tregua que se mantiene hasta el 143 a. C., año en el que se inicia la verdadera resistencia numantina de los arévacos. Que consiguen soportar y humillar los ataques de varios y sucesivos gobernadores, hasta que Roma hace entrar en escena al gran y prestigioso Publio Cornelio Escipión Emiliano, hijo mayor de “el Africano” y victorioso en la 3ª guerra púnica. Publio logra acabar con la tenaz resistencia numantina con un brutal asedio entre los años 134 y 133 a. C. logrando la rendición de los pocos supervivientes numantinos, ya que muchos habían preferido darse muerte a caer en manos de Roma. Numancia fue arrasada, quedando en los anales de la historia como ejemplo de tenacidad y resistencia.

Ruinas arqueológicas de Numancia.

En segundo lugar, mencionar la resistencia de los lusitanos en la Ulterior, dominada por el cruel gobernador Servio Sulpicio Galba. Galba consigue reunir a los lusitanos para ofrecerles un supuesto acuerdo, sin embargo era una vulgar artimaña. Una vez reunidos, ataca a los lusitanos a traición, sólo sobreviven algunos, entre ellos Viriato, que va lideran la gran resistencia lusitana. Un Viriato que desde el año 147 a. C. organiza un gran ejército guerrillero formado por lusitanos, vetones y celtíberos, que mantuvo durante años una cruenta guerra de guerrillas contra Roma. Los distintos gobernadores que sustituyen a Galba son incapaces de acabar con la guerrilla lusitana, por su movilidad y capacidad de sorpresa en emboscadas. Entramos en el año 139 a. C. y el nuevo gobernador Servilio Cepión idea una maquiavélica estrategia. Con la que consiguen que los propios generales de confianza de Viriato lo traicionen y asesinen. Muerto el caudillo lusitano la zona queda a merced de los romanos y es ocupa con facilidad. Quedando, de momento, la línea romana detenida en el Duero.

La muerte de Viriato, por José de Madrazo.

En el siglo I a. C. Hispania fue el escenario de cruentas guerras civiles entre generales romanos, como la Guerra provocada por Sertorio, opositor de Sila, entre el 80 y el 72 a. C. Que se hace fuerte en la península y tras una larga guerra es derrotado por Metelo y Pompeyo. O la guerra entre César y Pompeyo, que termina con la victoria de César en Munda (Montilla) en el 45 a. C. La ocupación total de la Península va a ser finiquitada por el gran Augusto entre el año 27 y el 19 a. C. tras las llamadas “guerras cántabras”, contra los pueblos norteños peninsulares, astures, galaicos y cántabros. Todos eran llamados Cántabros, siendo considerados fieros y pertinaces por los historiadores romanos. Ya que realizaban constantes saqueos de sus pueblos vecinos, como los vaceos ya romanizados, y contaban con una estructura social muy primitiva.


Las Guerras Cántabras.

El deseo de Augusto era la “Pax Universalis” y para ello debía controlar esta zona astur-galaica. Y Augusto en persona se ocupó de las operaciones en los años 26 y 25 a. C. atacando simultáneamente a Astures, Cántabros y Galaicos por tierra, con legiones y campamentos, y por el mar con una destacada flota, logrando con celeridad controlar la zona. Pero en el año 19 a. C., una vez más, por los abusos de los legados romanos, los Cántabros se levantan contra Roma. Las noticias llegan al gran Augusto, que hace llamar a su hombre de confianza, Agripa, para sofocar la revuelta. Y Agripa utiliza la mano de hierro para aniquilar a los Cántabros, y tras derrotarlos hace asesinar a todos los hombres en edad de batallar. De esta brutal manera, la conquista y ocupación de Hispania por Roma quedaba concluida. Una conquista que duró dos siglos, mientras que César en diez años controló las Galias. Un largo periodo de conquista que tiene que ver según Tito Livio “con la naturaleza de terreno y la manera de ser de los hombres...” y con las tensiones políticas que en Roma genera el fin de la República. Unos hechos que explican que Hispania fuera la primera provincia en la que penetran los romanos y la última en quedar sometida totalmente.

Acueducto de Segovia, otra prueba del excelso valor de la Romanización.

Iniciándose todo un proceso de asimilación de la cultura romana o Romanización de la península ibérica, que supone, por un lado, el expolio del territorio y la destrucción de poblaciones enteras. E implica, por otro lado, que Hispania nace para la Historia y la Civilización al empaparse de la administración, del derecho, de la lengua y culturas latinas, un impresionante legado que nos hace formar parte de la base cultural sobre la que forjó nuestra civilización occidental europea.

Comentarios

  1. Es poco conocida nuestra primera historia que tan influyente fue sin embargo para nuestro futuro posterior como nación.

    Genial tu resumen, amigo Pedro, ojalá me lo hubieran explicado a mi tan claramente cuando estudiaba estas cosas.

    Un abrazo.

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  2. Una vez más mil gracias por tus palabras amigo Pedro, como dices esta parte de nuestra Historia, la Romanización, es básica en nuestro bagaje cultural como pueblo. Otro abrazo y, de nuevo, felicidades por su recién estrenada paternidad.

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  3. Me ha encantado este resumen sobre la llegada de los romanos a España. Sí, es cierto que la conquistaron, pero qué gran herencia dejaron. Un abrazo, Pedro.

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  4. Desdelaterraza, muchas gracias por pasarte por mi blog y por tus palabras, que agradezco enormemente. me alegra mucho que te haya sido interesante mi pequeño resumen de la Conquista de Hispania. y desde luego, como dices, su legado cultural es básico para que la península ibérica salte a la civilización. Otro abrazo y gracias.

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  5. Excelente entrada, amigo Pedro. Que lo pases bien este verano si te vas a algún sitio de vacaciones.
    Un abrazo.

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