Maravillas del Mundo Antiguo I: El Coliseo.

El anfiteatro Flavio, conocido popularmente como el Coliseo, parece ser que por una estatua de Nerón denominada “Coloso”, que se alzaba en sus cercanías. Para otros es conocido con ese nombre por sus portentosas dimensiones, podía acoger a unos 50.000 espectadores. Es un majestuoso testimonio del antiguo poder de Roma, para el historiador del siglo VIII Beda el Venerable “… Mientras sigua en pie el Coliseo, seguirá en pie Roma. Cuando caiga el Coliseo, caerá Roma. Cuando caiga Roma, caerá el mundo…”. El descomunal Coliseo empezó a construirse en época de Vespasiano, en torno al 71 d. C., para sustituir un anfiteatro quemado 100 años atrás, con la idea de vanagloriar a la dinastía Flavia. Siendo inaugurado por Tito, hijo de Vespasiano, en el 80 d. C, con unos festejos que duraron 100 días, aunque se remató con el último piso en época de Domiciano. Estaba situado en los jardines de la Domus Áurea, el fastuoso palacio de Nerón, contando con un diámetro de 527 metros, y casi 50 metros de altura en una fachado de cuatro órdenes o pisos. Bajo la arena elíptica de 75 x 44 metros se ocultaba un laberinto de túneles subterráneos, para los gladiadores y las bestias. Con un complejo sistema de rampas y montacargas que permitía ascender a la superficie.

Vista actual del anfiteatro Flavio.

Este excepcional anfiteatro, prueba viva del genio de la ingeniería romana, albergó los juegos romanos, los archiconocidos juegos de gladiadores. Pero también otros igual de sangrientos y espectaculares como: las Naumaquias o batallas navales que se representaban inundando el Coliseo, luchas con animales, luchas entre animales y ejecuciones, como las de cristianos o rebeldes. Unas sentencias llamadas ad gladium y ad bestias, condenas a morir por la espada y por las fieras. Estos juegos, junto al circo, se utilizaban para manejar a la plebe a su antojo. Últimamente se han puesto en duda muchos mitos acerca de las luchas de gladiadores: Por ejemplo no es seguro que los prisioneros condenados a luchar dijeran: “¡Ave César! Los que van a morir te saludan”. O que el gesto del pulgar hacia abajo supusiera siempre la muerte del vencido. Lo que es seguro es que estos espectáculos de luchas a muerte y aniquilación de animales enardecían a la plebe de Roma. Según Tertuliano (siglo II d.C.), “…en principio se creía atraer el favor de los dioses sobre el alma de los difuntos a través del derramamiento de sangre de esclavos o prisioneros de guerra”. Pero pronto dejaron de ser un ritual funerario para convertirse en un espectáculo de claro contenido político.

Laberinto de galerías bajo la arena.

Generándose toda una industria, ya que surgen las escuelas de gladiadores o ludi diseminadas por todo el imperio para abastecer esta institución política. Pues lo juegos eran la clave para inclinar la voluntad del pueblo a favor de quién los promovía. Su éxito radicó en la curiosidad que despertaban entre el público, juez último del fatal destino de los participantes. Incluso había propietarios de tropas de gladiadores para alquiler, los llamados lanistas, que no gozaban de buena reputación. Y estaba además el llamado Editor, que era el que financiaba, organizaba y presidía los juegos desde un emperador a un simple particular. La civilización base de nuestro derecho occidental se asentaba sobre un sistema basado en la esclavitud y el imperialismo, que ignoró los derechos de los no ciudadanos, de los no hombres. Estos esclavos llenaran esos ludi, junto con criminales o prisioneros de guerra. E incluso hombres libres se integraron en estas escuelas estimulados por la fama y los honorarios que se lograban a medida que se acumulaban victorias en los juegos.

Grabado de Giovanni Batista Piranesi, 1740.

Cuando Goethe recorrió el Coliseo en 1796 afirmó: “Una vez que se ha contemplado, todo lo demás se queda pequeño, es tan enorme que la mente no puede retener su imagen”. Por entonces ya estaba dañado por incendios, terremotos, guerras y por convertirse en la cantera de Roma. Su aspecto actual despojado de sus mármoles, reutilizados para otros edificios desde la Edad Media, y de sus ornamentos pictóricos y escultóricos genera aún verdadera impresión. Como muestra de la majestad de Roma, pero también del sistema esclavista que sostuvo a la gran civilización de la antigüedad.

Vista del Google Earth.

Para saber más:
http://www.the-colosseum.net/

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