Pasajes de la Historia V. Los Orígenes de Roma: La Monarquía.

La Loba Capitolina, que se ha demostrado que no pertenece a época estrusca sino a la Edad Media

Los orígenes de Roma están ligados a Troya y su destrucción. De la mano de Eneas, mítico superviviente de la Guerra de Troya. Unos míticos orígenes que mezclan la realidad y la leyenda, que conocemos gracias a la tradición romana. Una tradición elaborada por los propios historiadores romanos, con una intencionalidad política y patriótica. Autores romanos que, como Tito Livio, eran conocedores de que está época de la Historia de Roma se basa en lo mítico, con la intención de magnificar sus inicios. Tito Livio señala “… si a algún pueblo se le debe reconocer el derecho a sacralizar sus orígenes…” es al pueblo romano. Para los historiadores habría dos teorías sobre el origen de roma. Por un lado, Roma sería el resultado de la unión de diversos pueblos latinos que crean una unidad política. Y por otro lado, la teoría que señala que partiendo de la colonia del Palatino, Roma se extendería al resto de las 7 colinas. Sin embargo, Tito Livio y la tradición establecen que los padres de Roma son los descendientes de Eneas. Entre los que destaca Numitor, que fue depuesto por su hermano Amulio. Este Amulio obligó a la hija de Numitor, Rea Silvia, a convertirse en sacerdotisa vestal, algo que exigía la virginidad. Pero interviene el Dios Marte, que violó a Rea, dando a luz a dos gemelos, Rómulo y Remo. La madre es castigada por su deshonor y los gemelos son arrojados al Tiber. Siendo recogidos por una loba, que los amantó. Hasta que son recogidos por un pastor, Fáustulo, que los acogió en su casa en el monte Palatino. Ya en su adolescencia son reconocidos por su abuelo Numitor. Y se deciden a fundar una ciudad en el Palatino, siendo Rómulo el que traza el famoso pomerium o surco que delimitará a la futura Roma. No obstante, Remo no está de acuerdo, él prefería que la cuidad se situara en el Aventino, por lo que traspasa de un salto el surco. Momento que es aprovechado por Rómulo para darle muerte. De forma que Rómulo se convierte en el único fundador y primer rey de Roma en el 753 a. C.

El rapto de las Sabinas, por Jacques-Louis David.

Rómulo organizó la cuidad aglutinando pastores del Lacio y gentes de origen diverso. Pero estaban faltos de mujeres, y Rómulo invitó a los sabinos, de las ciudades vecinas, a unos juegos en honor a Neptuno. Mientras tanto, los romanos raptan a sus mujeres, en el famoso y mítico episodio del Rapto de las Sabinas, que consolidó a la naciente ciudad de Roma. Ya que las mujeres raptadas impusieron una alianza entre Sabinos y Latinos. Además la tradición atribuye la creación del Senado a Rómulo, formado por los pater familias, para asesorar al monarca y discutir problemas de culto y seguridad común. Un senado donde se aprecia que la primitiva sociedad romana es gentilicia. La Gens o familia es la base de la sociedad, como conjunto de familias que descienden de un antepasado común. Además es el creador de la asamblea popular o Populus. Rómulo fue elevado a la categoría de dios, como carismático rey y jefe militar. Instaurando la Monarquía que durante más de 200 años va a gobernar Roma. Desde Rómulo, el denominado por Tito Livio como “semidiós y primer caudillo”, la Monarquía se consolidará como la institución fundamental de Roma de la mano de seis reyes.

Los tres reyes Latinosabinos:

Numa Pompilio (717-672 a. C.), sensato anciano, muy diferente al belicoso Rómulo. Es elegido por el conjunto de los grupo gentilicios por su prestigio como hombre piadoso. Será considerado el artífice de la consolidación de las instituciones de la cuidad, especialmente las religiosas. Fundador y constructor de los primeros templos, como el de Jano, fijando los ritos y los hábitos religiosos de Roma. Según Tito Livio, el pueblo le emuló y se volvió piadoso.

Tulio Hostilio (672-640 a. C.). Su reinado está marcado por las guerras con los pueblos vecinos. De manera que se le atribuye la primera expansión de Roma, al dominar el centro de la Península Itálica. Rey belicoso y supersticioso que se ganó la hostilidad de los dioses, de modo que fue asesinado por Júpiter con su mortal rayo.

Anco Marcio (640-616 a. C.). El impulsor del desarrollo urbano y comercial de Roma. Se le atribuye la fundación de Ostia, a la postre, gran centro comercial y de aprovisionamiento de la cada vez más populosa Roma. A su muerte deja el reino en manos de un etrusco, llamado Tarquino.

Numa Pompilio y Anco Marcio en una denario del 88 a. C.

Los tres reyes Etruscos. Que, en realidad, serían latinos con una fuerte influencia etrusca en política y cultura, que actuarían a modo de los tiranos griegos. En una época de expansión social y cultural de Roma.

Tarquino Prisco (616-578 a. C.), hijo de un exiliado griego de Corinto, llevó una política exterior de conquista contra los pueblos vecinos. Y es clave en el desarrollo urbano de Roma, al ser creador de la Cloaca Máxima y del gran templo de la “triada máxima” (Júpiter, Juno y Minerva) en la colina del Capitolio.

Servio Tulio (578-534 a. C.). De incierto origen servil, es considerado por la tradición como el reformador y legislador de la primitiva Roma. Estructuró la población en distritos territoriales o tribus, sustituyendo a la tradicional organización gentilicia. Desarrollo una timocracia al dividir a los ciudadanos en cinco clases según su censo o fortuna, y cada censo en centurias. Reguló la participación en política con la creación de unas nuevas asambleas, llamadas Comitia Centuriata o comicios por centurias. Unos censos que sirvieron para consolidar un ejército homogéneo. Además de crear una gran muralla, el famoso muro serviano, que rodeada las siete colinas de la ciudad.

La violación de Lucrecia, versión de Tiziano.

Tarquino “el Soberbio” (534-509 a. C). Según la tradición es el cruel asesino de Servio Tulio, que se proclama rey sin la autorización del Senado. Ejemplifica, para los historiadores romanos, la decadencia de la Monarquía con sus horribles crímenes. Como la violación de Lucrecia, esposa de un noble patricio, por su hijo Sexto, que generó el levantamiento del patriciado contra Tarquino. Una revuelta que supone la expulsión de Tarquino y el fin de la Monarquía. Siendo reconocido como gran libertador de Roma el mítico Lucio Junio Bruto, como el personaje clave del violento arranque de la República en el 509 a. C. Siendo el iniciador de la célebre familia de los Brutos, ya que siglos después, en el 44 a. C., otro Bruto pondría punto final a la República con el asesinato de Julio Cesar. Estamos ante un ejemplo más de que la historia es tan paradójica y sorprendente como el propio ser humano.

Busto de Lucio Junio Bruto.

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