Grandes Iconos Universales I: El Matrimonio Arnolfini, Jan Van Eyck (1434).



El Matrimonio Arnolfini es un compendio de los fundamentos básicos de la pintura de los primitivos flamencos: Minuciosidad, ya que son obras para ser contempladas de cerca, por lo que se detienen en la representación de los detalles más nimios. Un gran realismo y naturalismo, vinculados al detallismo anterior. Ese enfoque cercano les obliga a la representación veraz de la realidad, llegando a encarnar verdaderos estudios psicológicos de los personajes. La delicadeza y la pasión al deleitarse en la reproducción de los objetos, o en sus adelantados juegos de luces. Y Jan Van Eyck es el gran detallista y realista flamenco, con una pintura que se caracteriza por un extraordinario y penetrante espíritu de observación. Es un magnífico retratista cuyo fin último es la fiel representación de la verdad, mediante un atrevido realismo en las representaciones de las apariencias de la vida, todo presidido por un complejo simbolismo, que luego analizaremos profusamente.



Detalle de la parte superior con el cenital espejo.

Esta deliciosa obra de Van Eyck, como todos los grandes iconos de la Historia de la humanidad, es reflejo de un tiempo y a la vez nos informa sobre el contexto en el que han sido creada. Ese contexto es el siglo XV en el que muchas ciudades de Flandes se ponen la vanguardia pictórica y económica de Europa. Ya desde el siglo XIII ciudades como Gante, Yprés, y sobre todo Brujas, viven un renacimiento comercial, que las convierte en el punto de encuentro del comercio mediterráneo y atlántico. Brujas, la bella ciudad de los canales del norte, se convierte en el principal centro comercial y la urbe más cosmopolita del occidente europeo, en parte por su excepcional ubicación geográfica. En palabras de H. PIRENNE es un error denominarla la Venecia del norte, “pues Venecia nunca gozo de la importancia internacional” que tuvo este gran puerto flamenco durante los siglos XIV y XV. Los barcos italianos llegaban a Brujas para distribuir sus mercancías y acceder a los mercados nórdicos. Además catalanes, castellanos, lusos, franceses, ingleses o germanos eran partícipes de este intenso tráfico mercantil. En definitiva un gran desarrollo urbano motivado por una extraordinaria pujanza comercial, que socialmente produce un gran auge burgués, grandes y ricas familias, que son la clientela fundamental de la pintura flamenca. De modo que los pintores flamencos son los notarios del esplendor urbano de Flandes y de sus valores económicos basados en el comercio y las finanzas.

Los canales de Brujas.

Y si hay una obra que refleje ese auge económico y el esplendor artístico de la Brujas del siglo XV, ésta es El Matrimonio Arnolfini, obra maestra de Jan Van Eyck. La pujanza comercial de Brujas está representada en el protagonista del cuadro, Giovanni di Arrigo Arnolfini, que pertenecía a esa gran comunidad de comerciantes y financieros italianos residentes en Brujas. Giovanni nació en Lucca, y mantuvo excelentes relaciones con Felipe el Bueno, Duque de Borgoña, de quién llegó a ser consejero. Giovanni se desposa con la joven Giovanna Cenami, miembro de una destacada familia de banqueros. La pintura representaría el matrimonio entre el financiero y la joven, y que está cargada de un profundo simbolismo, que la convierten en una obra cimera de la historia universal. Toda la pintura son símbolos, a saber:



La Vela. De la lámpara, recordatorio de Cristo, cuya presencia santifica la unión. Una vela que se prendía en el día de bodas, como símbolo de fertilidad de los recién casados.




La Firma. El autor nos indica “Jan Van Eyck estuvo aquí en 1434", por lo que dicha firma convierte al cuadro en un documento que atestiguaría la celebración de la boda. Ya que para algunos autores, como Panofsky, sería un matrimonio celebrado en secreto.


El Espejo. En el que se ve a los protagonistas de espaldas y ante ellos, en la posición que tendría el espectador, dos hombres: quizás Van Eych y un clérigo oficiando la ceremonia. Es un gran ejemplo de la minuciosidad, antes apuntada, de los primitivos flamencos. En torno a espejo circular se representan con gran detallismo diez de las catorce estaciones del Vía Crucis de Cristo, símbolo de una ceremonia cristiana. Es el centro de atención de todo el cuadro, pues nuestra mirada se centra con celeridad en el espejo. Además Van Eyck es un pionero en realizar los denominados “cuadros dentro del cuadro”, que luego utilizaría, entre otros, Velázquez en su Cristo en Casa de Marta.


El Vientre. El deseado embarazo de Giovanna queda sutilmente sugerido por la disposición de la tela del traje a la altura del vientre, sobre el que posa su mano, símbolo de esperanza. Y el color del elegante vestido es el verde, símbolo de esperanza y fertilidad.


Las manos de los esposos. Cuya posición podrían indicar la concesión a Giovanna de poderes por parte de su esposo, para dirigir los negocios en sus constantes ausencias.


El perro. A los pies de la esposa alude a la fidelidad y el amor, y hay destacar su pelaje todo un alarde de detallismo.


Las naranjas. Situadas en el alféizar de la ventana constituyen una referencia más a la fertilidad. Además podrían aludir al origen mediterráneo de los esposos.

Es puro simbolismo hecho pintura, lo que convierte al Matrimonio Arnolfini en un verdadero icono de su tiempo, al representar la riqueza y el boato burgués de Brujas. Pero además es un excepcional retrato moral y social, ya que resume los convencionalismos de la época. Jan Van Eyck convierte una obra pictórica en un documento histórico imperecedero, que nos permite analizar todo un tiempo histórico a través de una única imagen...

Comentarios

  1. Exhaustivo y didáctico análisis de una gran obra. Un saludo!

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  2. EXELENTE EXPLICACIÓN ES UNA OBRA MAESTRA ESTA PINTURA ES DE MIS FAVORITAS

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  3. es justo lo q andaba buscando, muchas gracias por la explicacion de los simbolos :)

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