MASTODON, Crack the Skye.


Tengo que reconocer que me ha costado más de lo habitual realizar esta crítica por las enormes dimensiones y novedades que conlleva la nueva obra maestra de Mastodon. Los de Atlanta están sabiendo evolucionar superando cualquier tipo de expectativa previa sobre el grupo, y dando una lección a aquellos que pensábamos que dentro del metal innovar era significado de rotundo fracaso. Creo que la vida nos da derecho a cambiar y me parece que progresar manteniendo la propia identidad es clave dentro de la escena metálica actual por la gran saturación de grupos existentes. Ya con Blood Mountain la sorpresa fue muy grata, tan grata que es una de las piezas angulares del Metal del siglo XXI (como tan oportunamente señaló en su crítica Felipe). Me ha pasmado escuchar y leer muchos comentarios altisonantes sobre ese disco, del tipo: se han vendido, es más comercial (simplemente por cambiar de discográfica), donde está la brutalidad..., comentarios de gente que se queda con la época de Mastodon pre-Blood Mountain. En mi opinión Blood Mountain nos revela a los verdaderos Mastodon, rompiendo con esa etiqueta de grupo de groove metal o sludge metal al fusionar el trash, el hardcore o el doom, y dando paso a un metal progresivo, que se nutre de toda la historia del metal y del rock, pero sonando absolutamente innovador y original, en definitiva metal sin etiquetas. Un metal progresivo, ensoñador, lleno de matices, de crudeza, de locura, lo más alejado posible de la comercialidad. Y ese camino abierto con Blood Mountain es continuado y transformado por este pantagruélico Crack the Skye.

Con Crack the Skye Mastodon se ponen la cabeza del metal progresivo, sublimando su estilo, la voz de Troy Sanders es cada vez menos gutural y se nos revela envolvente, sutil y llena de matices. Brann Dailor, Brent Hinds, Hill Kelliher se nos muestran como unos verdaderos virtuosos con sus instrumentos, todo suena como una maquina de precisión y creatividad incontestables. Facturando su trabajo más relajado, pero a la vez más intenso y total, exploran su vertiente más psicodélica setentera y etérea. Un disco lleno de matices cambiantes, de profundos teclados, de magnificas melodías, de rotundas guitarras, dando lugar a uno de los discos más evocadores que he escuchado nunca. Es un verdadero viaje astral muy relacionado con el concepto de las letras del disco, una auténtica locura de viaje sideral por el éter universal, en el que te acaba acompañando Rasputín...


El viaje hacia la abstracción se abre con Oblivion, su inicio no puede ser más evocador y enigmático, como a lo largo de todo el disco, con unas voces envolventes y unas melodías inhumanas, excepcional e intenso estribillo y una deliciosa instrumentación. Divinations, primer single, es el tema más crudo y contundente, toda una vorágine instrumental llena de fuerza, la parte central es una auténtica locura, sublimes el bajo y la batería. Quintessence es psicodélica y fantasmal, absolutamente progresiva con aires setenteros, pero más dinámica al endurecerse en el estribillo, a destacar los sintetizadores y teclados que encajan a la perfección, y un colosal Brann Dailor. Así llegamos a The Czar, el epicentro del disco, una arriesgada composición circular dividida en cuatro partes absolutamente épica y muy cercana a los sonidos de los 70, pero sonando absolutamente propios, de nuevo evocadores teclados, destacados cambios de ritmo, donde la labor de Hinds y Kelliher destaca sobremanera con unos inspiradísimos solos. Ghost of Karelia es psicodélica pero contundente, puramente progresiva, la voz se vuelve absolutamente hipnótica, teclados, guitarras toda un desenfreno instrumental, colosal. Mayor crudeza aún encontramos en Crack the Skye, tema en el que colabora Scoot Kelly de Neurosis, con un punto thrash y un glorioso estribillo, pero sumamente progresiva, la crudeza y la melodía amalgamados de forma excepcional. En el final del viaje surge The Last Baron, el mayor hito de la carrera de Mastodon, su composición más arriesgada, progresiva y épica, que los encumbra en el cenit del progresivo actual. Se trata de una orgía de melodías vocales e instrumentación de más de trece minutos, que en ningún momento aburre al no darte descanso en un juego constante de cambios de ritmo, y un moderado virtuosismo con lucimiento especial para la batería y los guitarras. Absolutamente insuperable.

El sonido es espectacular, la producción de Brendan O’Brien ha sabido captar la complejidad y la sublimación de esta obra maestra. Destacar el trabajo del Paul A. Romano que ilustra portada y libreto con un excepcional acierto, considero fundamental, en el momento actual, que los grupos se trabajen la presentación, y Mastodon en eso tampoco defraudan. En definitiva un viaje astral sorprendente, complejo, original e inspirado, que es muy complicado que otro grupo supere en este 2009. Es Metal atemporal, al margen de arquetipos y etiquetas, algo que parecía imposible Mastodon lo ha logrado. 9,5/10

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