viernes, 29 de enero de 2016

Grandes Hallazgos Arqueológicos XV: La Isla de Pascua, la civilización de Rapa Nui y sus colosales Moai.

Ladera del volcán Rano Raraku y sus moai, impresionante símbolo de Rapa Nui.
Desde inicios del siglo XVIII exploradores europeos llegan a la Isla de Pascua, nombre dado en 1722 por el holandés Jacob Roggevven, al llegar el día de la Pascua de Resurrección. Jacob fue uno de los primeros en llegar a este lejano mundo del Pacifico y embelesarse ante las colosales estatuas que poblan la isla. Luego llegaron otros viajeros, como el francés Jean-Francois de La Pérouse, que exploraba el pacifico y se encontró la isla en 1789, quedando asombrado ante la imponente mirada hierática de las cientos de estatuas. Antes en 1770, una expedición organizada por el Virrey de Perú, Manuel de Amat, encabezada por el capitán Felipe González de Haedo, es la primera en hacer una descripción pormenorizada de la Isla, llamada Rapa Nui por sus oriundos. La expedición española exploró la costa norte durante cinco días y entablaron relación con los amistosos indigenas, también llamados rapanui, observando de cerca las gigantescas y numerosas estatuas, que habían levantado sin ayuda de ningún tipo de tecnología. 

La Isla fue formada hace medio millón de años por sus tres volcanes, el más relevante para los rapanui es el sur, el que vemos en la imagen en primer plano. 

Localización de la Isla de Pascua en el Pacífico, Chile la anexionó en 1888.
A finales del siglo XIX otro explorador francés llegó a Pascua, una isla a unos 4.000 kilómetros de las costas de Chile, era Pierre Poti que exploraba el pacífico en su fragata La Flore, y exploró la isla, sus costas y superficie de volcanes inactivos. Definió la isla como un lugar de aspecto inhóspito con una población reducida “a unas decenas de salvajes”. Fue el primero en describir a los Moai, gigantescas esculturas hincadas en la superficie de Pascua con estas palabras son “… grandes personajes que proyectan sobre la hierba tristes sombras desmesuradas. Están plantados sin orden y miran hacia nosotros como para saber quién llega (…) no tienen cuerpo, no son más que cabezas colosales que salen de tierra (…) ¿De qué raza humana representan el tipo, con su nariz en punta y sus labios finos? No tienen ojos, y sin embargo dan la impresión de mirar y pensar…”. Lógicas palabras ante unas estatuas nunca antes vistas y que causaron en Poti un obvio halo de misterio. 

Grabado de una expedición francesa en 1786.


Moai del Volcán Rano Raraku, el más importante por su simbolismo y ser cantera de piedra metafórica. 
Más de 900 estatuas colosales estaban repartidas por toda la Isla, con unas dimensiones espectaculares de entre unos 5 metros hasta los 22 metros. Son estatuas antropomorfas, con la parte superior del cuerpo y cabeza desproporcionada, con los hombros y brazos totalmente pegados al cuerpo (casi al modo egipcio), en algunos grandes brazos y manos se colocan sobre el vientre. Las cabezas y caras tienen rasgos muy similares, largas fosas nasales y grandes narices, orejas estiradas, labios prominentes, los arcos de los ojos muy marcados, y frente prominente en expresiones llenas de hieratismo. Algunas tienen el cuerpo enterrado y sólo se ven la cabeza y los hombros. Así lo demostró en 1987 el explorador noruego Thor Heyerdahl en sus excavaciones en la cantera del volcán Rano Raraku. Y todas, o casi todas, son figuras masculinas, sólo se ha descubierto una de rasgos femeninos la denominada Ava Rei Pua, pequeña figura de basalto que representaba a la hermana del mítico y primer rey de Rapa Nui, Hotu Matu’a

Imagen de las excavaciones de Thor Heyerdahl en el Rano Raraku, vemos como algunos Moai tienen el cuerpo enterrado,  el que vemos en imagen tiene unos 9 metros de alto situado en el centro de la cantera.
Los moai de los rapanui fueron esculpidos en tres canteras: la dicha en Rano Raraku, la más importante, en el sureste de la isla, gran reserva de roca metamórfica, ideal para esculpir los moai. Otra en el cerro Puna Pau, en el interior, y otra en la zona sur en un volcán llamado Rano Kau, gran reserva de basalto. En Rano Raraku con su roca metamórfica se construyeron unos 800 moai, destaca en el interior el llamado "gigante" o Te Tokanga, un coloso de 22 metros de altura y unas 270 toneladas, que está sin terminar pegado al lecho de la roca, de haber sido terminado hubiera sido la estatua más grande de la Isla, no se sabe el motivo de dejarlo inacabado, es posible que el deterioro de la civilización de Rapa Nui.

Uno de los moais que se quedaron inacabados al igual que el gigante Te Tokanga. 
En el mismo Rano Raraku, muchos moais se erigieron y se quedaron en la misma cantera, hasta 40 semienterrados y de pie, algunos tenían unos extraños y bellos grabados en la espalda, que no se han descifrado con exactitud e incluso dibujos realistas. Uno de esos moais con grabados se conserva en el Museo Británico, el llamado Ho Hakananai’a (“amigo perdido o robado” en la legua de los rapanui) esculpido hacia el 1200, momento cenit de Rapa Nui, y que fue llegado a Londres en 1869 por Richard Ashmore Powell. Todos los símbolos grabados en su espalda parecen representar un ritual de la isla llamado Tangata Manu o "hombre-pájaro", para rendir culto al dios creador de los rapanui, Make-Make. Los moai de Rano Rataku se esculpían con azuelas de basalto desde arriba y en sólo bloque. Los primeros suelen tener una posición en cuclillas o arrodillados con el moai Tukuturi o "arrodillado" del siglo VI, en clara referencia a los Tiki, figuras antropoides de gran tamaño, de las Islas Marquesas, es evidente que el origen de los rapanui estaría en la Polinesia.

Espalda del moai Ho Hokananai'a en el Museo Británico, con sus grabados como en el cuello donde vemos dos hombres-pájaros enfrentados, uno de los rituales más míticos de los rapanui. 

Un Tiki de las Islas Marquesas de clara influencia en los moai. 
Hay muchos tipos de moais con diferentes rasgos y proporciones, eran muy importantes los ojos y las orejas, que daban aires vitales a las estatuas. Una vez colocados en su plataforma o Ahu se le colocaban ojos a base de coral blanco y las pupilas de obsidiana, dando a los moai vida. Tras las guerras tribales que hubo en la Isla, los moai de los vencidos son derribados y se les quitan los ojos para despojarles de su poder vital o “mana”. Los ojos o “mata” (que también significa "clan" en rapanui) eran muy relevantes, las estatuas sin ellos estaban desprovistas de vida, al tenerlos eran retratos de los jefes, antepasados o caciques del clan, simbolizando su poder y protección sobre el clan. Como ejemplo destacar el célebre moai Ahu Ko Te Riku, cuya mirada es hipnótica. Tan relevantes eran los ojos para los pobladores rapanui que uno de los nombres con los que llamaba a la isla era Mata Ki Te Rango o “ojos que miran al cielo”, también en referencia a sus lógicas creencias y dioses. Todo buen moai para estar completo debía estar coronado por una especie de gorro llamado Pukao, pieza rojiza de restos volcánicos de casi dos metros de altura. Es lógico creer que representan una jerarquía o diferente estatus, los tocados con el pukao serían los reyes o caciques más relevantes. La teoría más lógica es que representaran el espíritu de reyes, caciques o guerreros. Muchos de estos pukao se quedaron en la cantera o camino de sus respectivos moai. 

La mirada pétrea del colosal Moai Ahu Ko Te Riku.
Uno de los grandes misterios es como se movían esas colosales estatuas desde las canteras y se llevaban a distintos puntos de la isla cercanos a las costas, recorriendo distancias de hasta 18 kilómetros. Hay que decir que los rapanui carecían de animales de tiro y no tenían ruedas. ¿Cómo pudieron mover cientos de colosales figuras?. Pues en mi opinión, que pienso que la explicación lógica es siempre la más plausible, con grandes dosis de ingenio y un gran esfuerzo colectivo en el cenit de la civilización de Pascua. Teorías hay muchas, la mayoría disparatadas con los omnipresentes extraterrestres en la ecuación. Unas teorías azuzadas por la leyenda que tenía los rapanui de que los moais “andaban solos” gracias a una fuerza sobrenatural que los hacía caminar kilometros, el llamado “mana”.

Impresionante moai en el santuario Hanga Roa, con su posición de espaldas al mar.
La explicación es más lógica, y formas tenían muchas, eso si muy complejas y llenas de ingenio. Lo primero era esculpir en pendiente el lecho rocoso y construir caminos en leve pendiente, desde las canteras, para que los moai llegaran de una pieza hasta ser erigidos en sus plataformas o ahu. Una vez en sus plataformas podían ser trasladados sobre rodillos trasversales móviles de madera o sobre trineos de madera siendo arrastrados por muchas personas, al igual que hacen los polinesios para arrastrar al mar sus enormes canoas. Esto fue comprobado por Jo Anne Van Tilburg en 1998 con unos 40 voluntarios logró mover un moai de 4 metros y 10 toneladas unos 70 metros. Y teniendo en cuenta el origen polinesio de sus habitantes es una teoría muy factible. Otra forma de moverlos era ponerlos de pie y hacerlos bascular con cuerdas a cada lado, haciendo que se muevan. Todas las formas lógicas necesitaban altas dosis de ingenio y compromiso colectivo de una sociedad volcada en la construcción y colocación de estas estatuas. Un gran nivel de organización colectiva es la única explicación posible y real, los que gusten de divagar con fuerzas no humanas o extraterrestres también tienen en Rapa Nui un filón. Pero la realidad es otra, una sociedad de reyes o caciques, que ponía y coordinaba todo su colectivo humano para la construcción de los cientos de moai. 

Mapa de la Isla de Pascua con las rutas que debieron seguir para el traslado de los moai
Un complejo proceso de traslado que llevaba a los moai hasta muchos santuarios o complejos funerarios llamados Ahu-Moai, cercanos a las playas y de estructura similar: una plaza rodeada por muros de mampostería, con una rampa de piedra para llegar al Ahu o terraza con varios moai, debajo de la dicha terraza se situaba el enterramiento. En los Ahu los moais daban la espalda al mar con sus ojos pétreos mirando hacia la plaza o aldea ceremonial. El primer Ahu que se levantó fue en el 650, Ahu Tahai con moai de cabeza redonda, desde el 800 fue evolucionando su estilo. Hasta 300 de estos santuarios se han encontrado en Pascua y como siempre hay muchas teorías sobre su simbolismo y función. Para mi, lo más lógico es que son enterramientos de la elite social rapanui, son una práctica funeraria y lugares destinados a los ceremoniales religiosos y sociales, también relacionados con la territorialidad de clanes o grupos, muchas similitudes con el Megalitismo. 

Vista de los estilizados moai de Ahu Nau Nau, con sus espectaculares pukao.
Uno de los Ahu más espectaculares y de moai más refinados en estilo, tocados con sus soberbios pukao, es el Ahu Nau Nau, situado en la playa de Anakena. Lugar donde se produjo la llegada de los primeros pobladores a Rapa Nui de la mano del legendario rey Hotu Matu’a. Hacia el 600 llegan los primeros habitantes a Pascua, muy probablemente procedentes de una las Islas Marquesas. La leyenda de los rapanui cuenta que de la Isla de Hiva, donde reinaba Hotu Matu’a. Una leyenda que merece la pena ser contada: el mago de la corte del rey, el poderoso Haumaka, viaja astralmente hasta la playa de Anakena desde Hiva, y queda embelesado por la belleza de la isla, llegando a la conclusión que era el lugar ideal para el rey y su familia. Al regresar del sueño se lo contó al rey, que antes de marchar a la isla envió una expedición con sus mejores exploradores. Tras revisar el terreno la familia (su esposa Vakai y su hermana Ave Rei Pua) y el Rey desembarcan en Anakena, donde se quedaron. Es muy curioso que "mo-ai" en rapanui significa “para copular”, parece ser que junto al Rey llegó un estatua polinesia en forma de falo viril, que sirvió de modelo para los moai.

Los 15 colosales moai Ahu Tongariki el santuario de los Reyes, el mas grande de Rapa Nui.
Algunos de los Ahu Moai, no todos, parecen estar orientados de forma intencionada, como el Ahu Akivi, que mira hacia la Polinesia, origen de los rapanui. Otros parecen estar mirando al Sol y las estrellas como el antiguo y mencionado Ahu Tahai (“lugar donde se pone el sol”) o el magnífico Ahu Tongariki o “residencia de los reyes”, el complejo funerario más grande y bien construido de la isla. Lógicamente, estos santuarios funerarios estaban relacionados con los rituales y creencias de los rapanui, que como tantas otras civilizaciones miraban al cielo, para buscar explicación a su existencia, y el Sol y las estrellas eran el origen de sus deidades y religión. También eran hitos para marcar la territorialidad y delimitación de las zonas de los clanes de rapanui, enemigos acérrimos, Y servían como lugar de enterramiento y culto de sus caciques o reyes de clanes (los akiri), y, como no, eran símbolos relacionados con la fertilidad de la tierra y prosperidad del clan. Todo muy social y humano, nada de fuerzas astrales o extraterrestres, la Isla de Pascua es otro ejemplo más de poder colectivo de las sociedades humanas, de su capacidad de antropización de la naturaleza y de autodestrucción. 

Vista de los moai del Ahu Akivi, que miran en dirección a Polinesia. 
Y así llegamos a otra de las curiosidades de Rapa Nui, su repentino y trágico final a mediados del siglo XVII, tras varios siglos de esplendor. Un final, nada misterioso, que tiene que ver con dos clásicos en la destrucción de las civilizaciones humanas: la antropológica guerra entre humanos y la sobrexplotación, por superpoblación, de los recursos naturales. Desde 1650 se dejan de levantar moai, la isla contaba con unos 10.000 pobladores, un crecimiento demográfico muy por encima de la capacidad natural de la isla, lo que provocó la excesiva explotación de los escasos recursos de la isla, generando una hecatombe medioambiental. Y con ello una gran carestía de alimentos y recursos, que llevó una lucha encarnizada entre clanes, ya enemigos, por la supervivencia en un medio muy frágil. La guerras entre clanes provocaron a la destrucción de la sociedad de Rapa Nui, su población quedó totalmente diezmada, de unos 10.000 se paso a 111 habitantes en el siglo XIX. Las guerras tribales se cebaron con sus propios símbolos religiosos y de identificación social, los moai, que no sólo dejaron de erigirse, también fueron destruidos y derribados a cientos, fundamentalmente los de los santuarios o ahu, al ser símbolos de clanes vencidos en las luchas por la supervivencia. Un lógico y triste final para una de la civilizaciones más curiosas y alucinantes de la Historia. 

Imagen de un moai mirando al firmamento.
En mi opinión, los moai de la Isla de Pascua, además de con los tiki de las Marquesas, mucho tienen que ver con los monumentos megalíticos que podemos encontrar en Europa. Intuyo los mismos fines e ideales funerarios, territoriales, de cohesión social, ceremoniales y astronómicos en los alineamientos de Carnac en Francia o en Stonehenge en Gran Bretaña que el los Moai de la Isla de Pascua. Colosales construcciones cultuales generadas por un organizado esfuerzo colectivo de las sociedades humanas. Los imponentes Moai aún hoy dirigen su mirada al firmamento, como queriendo buscar una explicación a la innata capacidad de autodestrucción de las sociedades humanas. 

Bibliografía y fuentes de ampliación: 
Francesc Amorós I Gonell. Rapa Nui. Un mundo perdido al este de Polinesia. Última expedición de Thor Heyerdahl. Sirpus, Barcelona, 2010. 
P. Bahn y J. Flenley. Isla de Pascua. Isla Tierra. Santiago, Rapanui Press, 2011. 

Imágenes: Wikipedia, Wikimedia y National Geographic.

miércoles, 20 de enero de 2016

Grandes Iconos Universales XXIII: El Baño Turco, Dominique Ingres, 1862.

Le Bain Turc, 1862. Museo del Louvre, París.

Hace, relativamente, poco que tuve la suerte de redescubrir a Jean Auguste Dominque Ingres y su dibujo. Siempre pensé que el dibujo y la forma de tratar el cuerpo humano de Rafael o Miguel Ángel eran insuperables, pero Ingres iguala los genios del Renacimiento, e incluso los mejora por su original, personal y maravilloso estilo. Se inspira, lógicamente, en Rafael, Poussin o David, pero logra trascender su aparente academicismo neoclásico. Es un renovador del dibujo y el cuerpo con sus anatomías humanas llenas de evocación al pasado griego, el llamado estilo Trovador, pero les da su toque de distorsión, de exóticas líneas y orientalismo que lo hacen único. Ingres se inició con su padre, pintor mediocre, y en la Academia de Toulouse, donde despuntó su genial talento pictórico. Luego, desde 1796 en Paris, bajo la tutela del grande del neoclasicismo Jacques-Louis David, según uno de los discípulos de Ingres “... ya era hábil en el manejo del pincel cuando David se hizo cargo de la tarea de enseñarle”, en realidad a los 10 años ya era maestro del dibujo. Ingres pronto se desmarcó del academicismo de la escuela de David, con su dibujo exótico, sus colores y anatomías se desvinculaba del estilo neoclásico. 

Ingres en un autorretrato a los 24 años.
En 1806 se fue a Roma, donde vivió 18 años, y completó su formación, su conocimiento de la Antigüedad y del Quattrocento, de paso descubrió el genio de Rafael, que marcó, totalmente, su estilo. Ingres con su desbordante sensibilidad encumbró el prodigio del arte y anatomías humanas de Rafael. Va a igualar al maestro del Quattrocento y desarrollar un estilo propio marcado por voluptuosas líneas en sus desnudos femeninos llenos de pureza y exactitud en el dibujo, en obras magnificas como: su Gran Bañista, Zeus y Tetis o La Gran Odalisca. Unas primeras obras que no gustaron en inicio, no fue hasta 1841 a su regreso a París donde empieza a ser reconocido su genio y su obra es acogida de forma triunfal, exponiendo por primera vez en la Galería de Bellas Artes junto a Delacroix. Es curioso, que Ingres era también un gran músico, violinista de la orquesta del Capitolio de Toulouse, un genio en todos los sentidos. 

Jupiter y Tetis.
Hacía el final de su vida, 1862, Ingres va a sublimar su dibujo, sus figuras femeninas y su suntuosa desnudez en su obra maestra El Baño Turco, cenit de su exótico estilo, su orientalismo sinuoso y suave erotismo. Ingres trata el desnudo femenino desde una visión y carga erótica alejada de los cánones estéticos del academicismo neoclasicista. Dominique en sus desnudos nos sumerge y orienta  nuestras miradas hacia el placer sensual, lo carnal y lo oriental, como en La Gran Odalisca, considerado el primer gran desnudo de tradición moderna, paradigma de sus figuras femeninas ideales, sensuales, exóticas. El desnudo de la mujer era su tema favorito, junto a escenificación de la tradición clásica, de Roma y sus mitos. 

La gran Odalisca. 
El Baño Turco es su obra más llena de erotismo y sensualidad, siempre con su aire oriental y exotismo. En el Baño representa a un grupo de mujeres desnudas en un harén, creando un icono de cálido erotismo sin causar escándalo en su época. Ingres se inspiró en un relato del siglo XVIII que escribió Lady Montagu, esposa de un embajador inglés, tras visitar un baño turco, donde cuenta como un grupo de mujeres se arreglaban para la boda de una de ellas. En palabras de Lady Montagu “…había unas doscientas mujeres (…) bellas mujeres desnudas en poses diversas…unas conversando entre sí, otras dedicadas a su labor, otras bebiendo café o degustando un helado, y muchas tendidas indolentemente, mientras sus esclavas (odaliscas) se dedicaban a peinar sus cabellos a su capricho…”. 

La Bañista de Valpiçon o la Gran Bañista. 
Ese relato es la inspiración para el Baño Turco de Ingres, un cuadro de velado erotismo y vaporosa sensualidad que el pintor siempre mantuvo con él, trabajando sobre el cuadro durante años. Digamos que lo ocultó al ojo masculino y se comprueba que reflexionó mucho sobre su obra al decidir cambiar su formato. En origen era rectangular pero, finalmente, se decanta por un tondo (disco o medallón circular utilizado para la pintura desde la Antigüedad, aunque no sea muy habitual). Con el tondo rinde homenaje a su querida tradición clásica y al Renacimiento, y además le da mucho más sentido a su carga erótica. La circularidad del nuevo Baño Turco insinúa que el baño del grupo de mujeres sería contemplado a través de un óculo o vano circular a modo de sublime delectación voyeurista, los espectadores miramos de forma furtiva al interior.

Centro del Baño Turco con la Bañista tocando el laúd, y la sutil escena lésbica de la sultana y la joven detrás de la esclava con brazos elevados.

Ingres tiene ya 82 años cuando termina el Baño Turco, como el desnudo femenino es una de sus constantes, no utiliza modelos para su grupo de mujeres, los miles de bocetos y estudios anatómicos que había hecho son los que reutiliza como modelos. En el centro de la composición tenemos una mujer de espaldas con un turbante en la cabeza que está tocando un laúd, que no es otra que su celebre bañista de Valpinçon. Ingres la colocó en la misma posición, sólo variando su brazo izquierdo para insinuar su seno, que está tocando el laúd al resto de mujeres de la escena. Una figura que es punto de luz en contraste con la mujer que está bailando al fondo en la penumbra. A la derecha, también en primer plano, tenemos una odalisca o esclava con los brazos en alto, que parece inspirada en un bocetos que el pintor hizo de su mujer Madeleine en 1818. Delante de la odalisca con los brazos levantados, tenemos la curiosa inclusión de un bodegón en forma de manta roja y mesita con una tetera plateada, una taza, una jarra y otro elemento de porcelana de un colorido y florido azul. Ingres sublima su estilo, alarga de forma exagerada y consciente la espalda de la esclava, una alargada y exótica anatomía con la que busca el efectismo dejando de la lado la coherencia de lo real y logrando expresar belleza a través de lo inverosímil.

Parte baja y primer plano con la mesita bodegón y las anatomías alargadas y peculiares como la de la odalisca.

Tras la odalisca el atrevimiento de Ingres le hace incluir una escena de claros aires lésbicos, una mujer tocada con una corona (la madre del Sultán) acaricia el pecho de otra mujer más joven, una osadía llena de erotismo. Detrás de esa escena otra mujer sostiene un incensario mientras mesa los cabellos rubios de una joven, otra muestra de una genial composición de ritmo cadencioso, las mujeres se reparten en planos yuxtapuestos sin mirarse. Un gran grupo de cuerpos femeninos en múltiples ademanes y posturas, algunas están charlando, otras bailando, comiendo o tomando café, todo el grupo está tumbado o sentado alrededor a una piscina, muchas acaban de salir del agua y están secándose. El pintor lograr su objetivo la idealización de la belleza erótica del cuerpo femenino con sus curvaturas y variaciones, el Baño Turco es el cenit de su genuino estilo. Ingres cambió el desnudo y el universo femenino, se nos revela como un espectador indiscreto de sus mujeres ideales y colmadas de un original erotismo.

Otra vista del centro con el cadencioso y sensual grupo de mujeres. 

Su devoción por el desnudo femenino no puede ir desligada de su influencia orientalista. Un orientalismo muy evidente y que está muy presente en su suntuosa desnudez, como en La Gran Odalisca (con su abanico, turbante y pipa) y, como no, en el Baño Turco. Es muy curioso que Ingres nunca visitó las civilizaciones orientales, ni Oriente Medio o Próximo. A diferencia de otros contemporáneos suyos, como el romántico Delacroix, que estuvo en Argelia. Ingres utiliza lo orientalizante como excusa para dar sensualidad a sus desnudos femeninos, ya que la inclusión de elementos orientales tales como: un turbante, un abanico, incensarios, instrumentos musicales, una pipa, o el propio baño, como en este caso, le permite que sus mujeres tomen posturas exóticas y de cierto tono lascivo. Ese atrevimiento por ser diferente en las líneas y su descomunal dominio del dibujo, lo llevan a los altares de la pintura y se ha convertido en uno de mis pintores favoritos. 

Parte superior con la soberbia yuxtaposición de cuerpos femeninos y con el penumbroso fondo que hace contraste con la luz de las mujeres.
Su influencia es muy amplia en el arte, desde ser un referente para los impresionistas como Edgar Degas, que poseía hasta 20 cuadros del pintor. Hasta influir en nuestro gran Pablo Picasso, mencionar su obra de 1907 La Gran Odalisca a partir de Ingres, o, en mi opinión, en las mismas Señoritas de Aviñón veo mucho del sublime Baño Turco de maestro de la sensualidad femenina. Ingres creó verdaderos iconos del cuerpo desnudo de la mujer, marcó nuestra mirada y modernizó la tradición clasicista llegando al nivel de su idolatrado Rafael. En definitiva, suscribo las palabras de Vincent Pomarède, comisario del Louvre, Ingres “sentía un deseo de renovar el género, inventando otras posturas y con una nueva concepción del cuerpo humano, más basado en la luz y el movimiento”, y creo, firmemente, que lo logró.

Imágenes: Wikimedia. 

Enlace de la Exposición de Ingres en el Museo del Prado:

miércoles, 6 de enero de 2016

Los 10 Mejores Discos y resumen musical de 2015.


1. Iron Maiden - The Book Of Souls.




2. Muse - Drones. 




3. The Neal Morse Band - The Grand Experiment.




4. Baroness - Purple.




5. Nightwish - Endless Forms Most Beautiful.




6. Kamelot - Haven.




7. Symphony X - Underworld.





8. Riverside - Love, Fear and the Time Machine.




9. Coheed and Cambria - The Color Before The Sun.




10. Revolution Saints - Revolution Saints.


Mejor Vocalista: Bruce Dickinson (Iron Maiden).
Mejor Guitarrista: Michael Romeo (Symphony X).
Mejor Bajista: Christopher Wolstenholme (Muse).
Mejor Baterista: Deen Castronovo (Revolution Saints).
Mejor Teclista: Thomas Holopainen (Nightwish).
Mejor Músico del año: Matthew James Bellamy (Muse)
Mejor Sonido y Producción: Drones by Robert John “Mutt” Lange and Muse.
Mejor Tema: Alive Again (The Neal Morse Band).
Grupo revelación del año: Caligula's Horse.

Otros Discos Sobresalientes:
Beardfish - +4626-Comfortzone. 
Blackberry Smoke - Holding All the Roses.
Caligula's Horse - Bloom.
Chris Cornell - Higher Truth. 
Eclipse - Armageddonize.
Thunder - Wonder Days.
Swallow The Sun - Songs From The North I, II, III.
Steven Wilson - Hand. Cannot, Erase. 
The Answer - Raise a Little Hell. 
The Night Flight Orchestra - Skyline Whispers.
W.A.S.P. - Golgotha. 

Otros discos Notables: 
Antimatter - The Judas Table.
Apocalyptica - Shadowmaker 
Angra - Secret Garden.
Blind Guardian - Beyond The Red Mirror. 
Children of Bodom - I Worship Chaos.
Clutch - Psychic Warfare.
Def Leppard - Def Leppard.
Enter Shikari - The Mindsweep.
Europe - War Of Kings.
FM - Heroes and Villains.
Ghost - Meliora.
Halestorm - Into the Wild Life. 
Keith Richards -  Crosseyed Heart.
Leprous - The Congregation.
Luca Turilli's Rhapsody - Prometheus, Symphonia Ignis Divinus.
Phantasma - The Deviant Hearts.
Royal Thunder - Crooked Doors.
Scorpions - Return to Forever.
Shinedown - Threat To Survival. 
Shining - International Blackjazz Society.
Soilwork - The Ride Majestic.
Stratovarius - Eternal. 
Strawberry Girls - American Graffiti. 
Teramaze - Her Halo. 
The Darkness - Last Of Our Kind. 
The Sword - High Country.
The Winery Dogs - Hot Streak.
Three Days Grace - Human 
Tremonti - Cauterize.
Trivium - Silence In The Snow.