viernes, 30 de enero de 2015

Grandes Hallazgos Arqueológicos XIII: El templo de Ramses II en Abu Simbel.

Fachada del Templo de Ramses II en Abu Simbel.
Bajo las arenas del desierto de Abu Simbel, cercano a Nubia, esperaba ser descubierto uno de los templos más majestuosos de la Humanidad, totalmente desconocido hasta inicios del siglo XIX. En 1813 un viajero suizo llamado Johann Ludwig Burckhardt, ya conocido en Mundo de Babel como descubridor de Petra, fue el primero en localizar Abu Simbel y el descomunal templo enterrado en la arena de Ramses II. Sólo pudo atisbar su grandeza y se dio cuenta de que bajo la arena había un vastísimo templo. De modo que, cuando regresó a El Cairo, en 1815, compartió su experiencia con Henry Salt, embajador inglés en Egipto, y su asistente Giovanni Belzoni

Giovanni Battista Belzoni, vestido al modo egipcio del XIX.
Giovanni era un italiano de Padua, antiguo forzudo de circo, conocido como el Sansón Patagonio, por su estatura, cercana a los dos metros, y por levantar a doce hombres sobre sus hombros. Tras un largo caminar por Europa como artista llegó a Egipto, donde acabo siendo ingeniero, explorador y buscador de antigüedades de Salt. Giovanni en 1816, por encargo de Salt y acompañado de su esposa Sarah, viajó al Alto Egipto (Nubia) para localizar Abu Simbel, guiado por las indicaciones de Burckhardt. Y localizó sin problema los grandes templos enterrados en la arena realizando una prospección visual, calculando posibles dimisiones y situación de la entrada. Localizó una cabeza del dios Horus (con cabeza de halcón) y entendió que debajo estaba la entrada cubierta por 11 metros de arena, demostrando una gran intuición. 

Vista nocturna, en el centro la puerta, bajo esa imagen de Horus excavada en la roca.
Le costó, pero llegó a un acuerdo con el jefe de la aldea cercana para que le ayudaran en la tarea de limpiar arena. Y logró un acuerdo con la figura política de la región, Hussein Kachif, que accedió a que Belzoni entrara en el templo por la mitad de los tesoros encontrados en su interior. Con esos acuerdos regresan a la zona y emprende la ardua tarea de excavar, pero se encontró con que el jefe del poblado había roto su pacto y no ofrecía hombres para excavar. Belzoni, experto y muy listo, todo un paradigma de aventurero del siglo XIX, logra disuadir económicamente y obligar al jefe de la aldea y, finalmente, 40 aldeanos se pusieron a trabajar en la excavación. La excavación se inicia y avanza, pero los nubios estaban empeñados en retrasarla para sacar más dinero a Belzoni. Que, rápidamente, se da cuenta que el presupuesto inicial de excavación no es suficiente ante la magnitud del hallazgo y decide regresar a El Cairo. No sin antes llegar a un acuerdo con el díscolo jefe tribal para que nadie pudiera excavar en la zona.

Plano del Templo de Ramses II en Abu Simbel.
En el verano de 1817 Belzoni regresa a Abu Simbel, con energías y recursos monetarios renovados, tras regalar al jefe del poblado numerosos presentes, los trabajos se reanudaron donde los habían dejado. No obstante, los nubios continuaban retrasando la excavación, de modo que Belzoni, ayudado por dos militares Charles Irby y James Mangles, decidió excavar a su aire. Tras largas jornadas y muchas horas de trabajo, y a pesar de los intentos de sabotaje de los trabajadores, robos de armas y todo tipo de incidentes, Belzoni y los suyos lograron encontrar la entrada y excavar un agujero por el cabía una persona. Y al día siguiente, por precaución ante lo viciado que podía estar el aire dentro del templo, decidieron entrar en el templo. No obstante, se produce una fuerte disputa con el líder de los trabajadores, un tal Hassan, y aprovechado el desconcierto un interprete armenio llamado Giovanni Falati se coló en el templo, siendo el primero en entrar. Tras un tiempo se dieron cuenta de que el interprete había entrado y por ese motivo, raudos, entraron Belzoni y los díscolos trabajadores al templo.

Grabado del templo realizado por Richard Lepsius.
Un gran momento para Egiptología y la arqueología, el gran templo de Ramses II era explorado miles de años después de su construcción. Belzoni y los suyos quedaron obnubilados por los ochos descomunales pilares-estatua con forma de Osiris que flaqueaban la nave principal del templo, las denominadas estatuas osiríacas, al representar a Ramses II con la postura del dios del más allá egipcio, Osiris. Por los relieves detallados y sublimes que consignaban la Batalla de Qadesh, del imperio egipcio de Ramses II contra los Hititas. Belzoni recogió los pocos objetos que encontró (como dos leones con cabeza de Halcón). Mientras que Mangles e Irby realizaron planos detallados del templo. Tras eso la expedición regresó a El Cairo, y Abu Simbel se convirtió en un símbolo de Egipto. 

Gigantescas estatuas-pilares osiríacos de la imensa sala hipostila del templo, y vemos las pinturas en techo y paredes.
Poco después, en 1819, los británicos Henry Beechey, secretario del mencionado Salt, William Bankes y el francés Louis Linant llegan a Abu Simbel y realizan la gran exploración y descripción completa de sus templos, encontrando el Templo menor, también excavado en la roca, dedicado a la esposa de Ramses II, Nefertari, junto al gran templo que descubrió Belzoni. Describen al detalle su interior, centrándose en esculturas y relieves. Sufriendo temperaturas en interior de hasta 44 grados, lo que arruinó muchos de sus cuadernos de trabajo. El templo de Ramses II y Abu Simbel ya eran legendarios, un mito e hito para viajeros, exploradores e investigadores decimonónicos. Hay que mencionar que en célebre Francis Champollion, descubridor de la relevante Piedra de Rosetta, viajó a Abu Simbel. Y descubrió en las miles de inscripciones jeroglíficas con el nombre de Ramses II, una de las claves para su famosa transcripción la escritura más bella de las Historia, los pictogramas o jeroglíficos, completando las claves de la Piedra de Rosetta. Posteriormente, en 1843 Richard Lepsius completó la descripción y excavación del Templo de Ramses II en Abu Simbel. Un templo que es, por tamaño y decoración, uno de los más magníficos y gloriosos templos de Egipto y de la Historia de la Humanidad.

Estatuas sedentes del Santuario, Ramses entre Amon-Ra y Path. 
En su interior, con un esquema muy similar al tipo de templo egipcio, una de las colecciones de pintura egipcia más importantes y mejor conservadas. En constantes escenas de Ramses II con todo los dioses relevantes egipcios, llegando a verse a Ramses sentado con los dioses, él era un dios en la tierra. Destaca también su gran Sala Hipostila de 18 metros de largo por casi 17 metros de ancho, con las mencionadas estatuas-pilares osiríacos, Ramses II como Osiris, el divino faraón era inmortal como el dios del inframundo.

Ramses II en los relieves de su templo en Abu Simbel aplastando a los Hititas.
Los sublimes relieves de las campañas militares de Ramses II, fundamentalmente de la señalada batalla de Qadesh. Junto con una segunda sala, menor de tamaño, formada por cuatro pilastras con magníficas pinturas de Ramses II y sus ofrendas a los dioses. Pasando por un vestíbulo transversal hasta llegar al Santuario del faraón, todo en tamaño decreciente, algo típico de los templos del Egipto faraónico. En el angosto Santuario destacan las cuatro esculturas sedentes y talladas en la roca de Ramses II como Ra-Hojarti, la deificación de Ramses, junto con Amón-Ra y Ptah, señor de la magia y dios creador de la mitología egipcia.

Otra vista de la fachada con las colosales estatuas de Ramses II con su corona dualista.
En el exterior destaca su fachada de 33 metros de altura y 38 metros de ancho, vigilada y flanqueada por cuatro gigantescas estatuas sedentes adosadas de más de 20 metros de altura, que representan a Ramses II coronado con la doble corona dualista, como gran monarca del Bajo y Alto Egipto. Sobre ellas, un friso formado por 22 babuinos, el animal adorador de Ra, el demiurgo egipcio. El Templo menor de Nefertari está dedicado a la diosa Hathor, diosa del amor y la belleza, la Afrodita egipcia, y cuenta con otra magnífica fachada formada por seis estatuas-pilastras excavadas en la roca, en este caso de pie. Todas son de igual tamaño, cuatro representan a Ramses II y dos a Nefertari, algo muy poco habitual en el Egipto antiguo. Normalmente, la estatuas del faraón siempre eran de mayor tamaño que las de sus esposas, lo que refleja la devoción de Ramses II por la gran Nefertari. 

Templo menor de Nefertari, cuya fachada es sublime con sus seis estatuas.
En definitiva, otro gran hallazgo arqueológico, uno de los más relevantes de la Egiptología, que, como otros tantos descubrimientos, se produce por las exploraciones de intrépidos viajeros y conseguidores de antigüedades del siglo XIX, en este caso del gran, en estatura e ingenio, Giovanni Belzoni. Un siglo tan convulso y revolucionario en lo político, como inquieto y relevante en lo cultural y científico, que nos permitió descubrir maravillas como Abu Simbel. 

Bibliografía: 
Giovanni Belzoni. Viajes por el Nilo y Nubia. Editorial Confluencias, Almería, 2012. 
J.M. Parra. Abu Simbel, el templo rescatado de la arena. Historia de National Geographic, nº 123, 2014. 
J. Padró. Historia del Egipto faraónico. Alianza. Madrid, 2003.

viernes, 23 de enero de 2015

Joyas del Románico I: Iglesia de San Martín de Tours (Frómista, Palencia, siglo XI).

Fachada y entrada principal de Frómista, con sus exóticas torrecillas. 
En la Europa Medieval del siglo X va a surgir un nuevo estilo artístico y arquitectónico, el Románico, el primer estilo internacional europeo medieval. Se extendió a todo el occidente cristiano, siendo la expresión artística de una época marcada por tres procesos históricos muy relevantes. En primer lugar, el terror al año mil, el mito milenarista medieval, por una serie de circunstancias políticas (invasiones normandas, musulmanas) y unido a la oscura profecía del Apocalipsis, se extendió el temor entre las gentes y la vida cotidiana. En segundo lugar, las peregrinaciones, la importancia que adquieren los monasterios en los siglos X-XI, por la tenencia de reliquias que los convierte en centros de afluencia de masas, surgiendo en su camino edificios para el culto marcados por una serie de rasgos comunes (“Arte de un camino”) a destacar Jerusalén, Roma y Santiago. Y en tercer lugar, el feudalismo, el románico es la manifestación artística del sistema feudal, un arte monástico, rural y aristocrático, como expresión de la superioridad social de los estamentos privilegiados.

Mapa de Camino de Santiago Francés, uno los procesos claves de Románico
El término Románico se acuña en el siglo XIX, al ponerse en boga los estudios de las lenguas Romances, y por sus concomitancias con el arte romano. Se denominó Románico al arte desarrollado en la Europa cristiana entre los siglos X al XIII. Un arte innovador en lo estructural y lo decorativo, siendo resultado de la fusión de la tradición romana, de las influencias orientales (Bizancio) y de elementos prerrománicos (paleocristiano, visigodo, carolingio, asturiano, mozárabe). 

Vista nocturna de la pureza románica de San Martín de Tours, una joya.
En el Románico lo habitual era que el maestro o cantero no tuviera conocimientos de geometría o aritmética, lo que era suplido por la experiencia de obra, que les permitió avanzar en las técnicas arquitectónicas. No proyectaba sus obras en un dibujo o croquis, las pasaba directamente de la mente al solar, que actuaba como gran plano a tamaño natural. Las cuadrillas volantes de canteros difundían las primeras formulaciones del románico basadas en la claridad y en formas geométricas simples para plantas y alzados. El edificio era concebido como un organismo, la longitud de la iglesia no es arbitraria debía ser múltiplo del ancho de la nave central. La estructura es resultante de las necesidades de la liturgia y de los fieles, por lo que en general presenta una disposición longitudinal oeste-este.

Austeridad interior, vista de la nave principal con su bóveda y gran arco fajón.
La arquitectura románica se caracterizaba por la monumentalidad y la solidez a través de la bóveda de piedra, escasos vanos, horizontalidad y poca altura. Casi siempre planta basílical y tres naves, crucero resaltado con un tramo de bóveda más alto, y el cimborrio en el crucero sobre trompas o pechinas. Se inicia en Italia, y se extiende por Francia, Alemania e Inglaterra. Y en los reinos peninsulares, aunque su Feudalismo no es pleno, el románico se extiende a lo largo del Camino de Santiago, por Cataluña, Aragón, Navarra, Galicia y Castilla. Un arte marcado por la perdurabilidad, austeridad y racionalidad adaptado a la liturgia y la acogida de los fieles. Esto es, el arte del espiritualismo, del recogimiento y de la religiosidad medieval.

Vista de San Martín de Tours, monumental, bella y sólida.
El románico castellano cristaliza en la Iglesia de San Martín Tours en Frómista (Palencia), al calor del camino de Santiago, a fines del s. XI. Se trata de la Iglesia del monasterio benedictino de San Martín (desaparecido) construido por encargo de Doña Mayor de Castilla, condesa castellana y viuda de Sancho III el Mayor, rey de Navarra. Sublima el esquema constructivo de Catedral de Jaca o San Isidoro de León, siendo paradigma absoluto y cenit del románico español del siglo XI. Durante la Edad Media y Moderna se le hicieron reformas y añadidos, como una portada apuntada, una sacristía nueva o un campanario terrible sobre el cimborrio original.

Interior del cimborrio, para ver su sección cuadrada y como las pechinas entre vanos permiten el paso al octógono.
Esos añadidos van a ser eliminados en una relevante restauración a finales XIX, a cargo del arquitecto Manuel Aníbal Álvarez, tras ser declarada Monumento Nacional en 1894. Estaba deteriorada y amenazaba ruina, por lo que se restaura y se regresa al estado original del Iglesia, románico puro. En 1904 se abre al público, una restauración que como todas genera polémica, por la excesiva limpieza de la piedra. No obstante, para mi, recupera a Frómista en su máximo esplendor y belleza, de un edificio íntegramente románico. Una auténtica joya visual y arquitectónica puede ser contemplada en su totalidad y ser rodeada a pie al completo, lo que nos ofrece una total perspectiva de su estructura, elementos y planta. 

Planta Basilical de San Martín de Tours, vemos como el crucero no resalta en planta y anchura de la nave central.
Es puro románico longitudinal, austero y racional de escasa altura, con una proporcionada planta basílical rectangular que se combina con la cruz latina. Compuesta por tres naves rematadas por bóveda de cañón y arcos fajones, la central dobla en anchura y altura a las laterales, todas rematados por sus ábsides circulares. Cada nave cuenta con cuatro tramos separados con pilares cruciformes y semicolumnas adosadas, es decir, los elementos constructivos del románico en su máxima expresión. 

Vista exterior de los ábsides laterales circulares
En el exterior destacan por sus formas románicas perfectas en sillares cortados con gran perfección y en unos muros marcados por su solidez y escasez de vanos. Destacando los ventanales de medio punto de los ábsides laterales, compuestos por una doble arquivolta con preciosas y pequeñas columnas con capiteles. Por el grueso muro, a modo de cornisa, se extiende una moldura ajedrezada en varias alturas, que también se encuentra sobre los vanos de los ábsides. Otro excepcional elemento decorativo exterior con los sublimes e interminables filas de canecillos que transcurren bajo los tejados y aleros de las puertas. Se calculan más 300 canecillos que representan a figuras fantásticas, animales mitológicas e incluso figuras humanas, dispuestos como gárgolas pequeñas, en un efecto visual fantástico.

Dos de sus múltiples canecillos con figuras de animales fantásticos y mitológicos.
La iglesia cuenta con cuatro entradas o fachadas (dos tapiadas y dos en uso). La principal es pura austeridad del románico con su arco de medio punto, con doble arquivolta redondeada, grueso alfiz flanqueado por dos contrafuertes y dos pequeños vanos circulares a ambos lados de la entrada. Destacan sus dos torres cilíndricas, en ambas esquina de la fachada principal, una torrecillas que le dan un aire diferente y exótico a la Iglesia de influencia carolingia (prerrománico alemán). Adornadas con los mismos tipos de pequeños vanos del cimborrio y la moldura ajedrezada bajo el tejadillo, otorgando una belleza especial a la Iglesia. 

Vista exterior del sublime cimborrio octogonal.
En el centro del crucero, sin resaltar en planta, se alza el mencionado cimborrio octogonal clásico románico, sobre una sección cuadrada con unas trompas o pechinas entre vanos, que permiten el paso del cuadrado al octógono. En su exterior, esos pequeños vanos con los mismos elementos que los ventanales de los ábsides, los canecillos y la moldura ajedrezada. El interior es puro románico austero, espiritual y poco iluminado, para acentuar el recogimiento. Destacar la decoración escultórica de los capitales con elementos vegetales, animalísticos y narrativos. Y la moldura ajedrezada del exterior también recorre los muros de las naves interiores a diversas alturas. Hay que mencionar el Cristo crucificado del ábside de la nave central, una joya del siglo XIII.

Vista del abside principal de la nave central con sus tres naves (punto de mayor luz de la Iglesia) y el valioso Cristo del Siglo XIII.
Magnífico capitel de San Martín de Tours. 
En definitiva, la Iglesia de San Martín de Tours en Frómista es la pureza suma del románico castellano y peninsular. Contemplarla es conocer la perfección del románico, la espiritualidad y la racionalidad de un estilo religioso, rural y feudal, que alcanza su cenit en esta bella iglesia de Palencia gracias a la pujanza del Camino de Santiago. 

Bibliografía: 
J. Cobreros. Guía del románico en España. Anaya, Madrid, 2005. 
F. De Olaguer-Feliú. El arte románico español. Encuentro, Madrid, 2003.

sábado, 17 de enero de 2015

Mis 10 discos favoritos y resumen musical de 2014.


1. Slipknot - .5: The Gray Chapter. Ha sido, quizás, el año mas complejo para decantarme por un disco como número uno de 2014, pero creo que Slipknot y Corey Taylor lo merecen por evolución musical, unas apabullantes composiciones, sonido y producción. Lo tienen todo, aún sin Paul Gray y Joey Jordison, y confirman que son el grupo de metal más impresionante y devastador de las dos últimas décadas. 


2. Mastodon - Once More 'Round The Sun. Mastodon se van superando e innovando en cada nueva entrega musical, ampliando sus miras musicales y llegando a un publico más amplio, sin perder su esencia. Ahora nos sorprenden con unas melodías y estribillos superlativos confirmando que estamos ante un grupo en estado de gracia, que lidera con claridad la escena musical del rock en general. 


3. Machine Head - Bloodstones & Diamonds. Completa la tripleta de grupos que encabezan la escena metálica actual, y este año se han superado los tres. Estamos ante la obra definitiva de Robb Flynn y sus huestes con infinitos matices, pasajes, atmósferas, cambios y momentos musicales. De nuevo, la experimentación e innovación de sonidos llevan a un grupo a la cima del metal contemporáneo. 


4. Transatlantic - Kaleidoscope. El disco de metal progresivo del año, y de las últimas décadas, una joya y delicia musical para deleite de nuestros oídos. Una apoteosis de rock transatlántico y preciosista en un viaje musical alucinante y caleidoscópico. Todo guiado por un músico como Neal Morse que todo lo que toca lo convierte el oro, de no ser por los tres mastodontes anteriores, disco del año, sin duda. 


5. Opeth - Pale Communion. Otra obra maestra y delicia de rock progresivo, atemporal e intimista, es la que nos ofrecieron Mikael Åkerfeldt y los suyos. Opeth han confirmado su cambio de rumbo musical hacia las sublimes atmósferas de teclado y guitarra, hacia la suprema elegancia en los juegos vocales y armonías. Otra joya prog para degustar para paladear con tranquilidad, apreciando sus miles de matices musicales. 


6. Within Temptation - Hydra. Sharon den Adel y sus Within llevan varios años rodando mi top ten y este año están por derecho propio. Hydra supone el paso definitivo de maduración, concreción y evolución musical, que convierte a Within Temptation en el mejor grupo de rock/metal con vocalista femenina, y en uno de los grupos del momento en la escena internacional.


7. Gotthard - Bang!. Uno de mis grupos por excelencia no podía faltar, y es que nos han ofrecido con Bang! uno de los mejores y más variados trabajos de su carrera. El mejor disco hard rock del año, lleno de buen rollo, de feeling y melodía, que nos muestra a un Nic Maeder complemente asentado confirmado que se inicia otra brillante etapa de la gran banda suiza. 


8. Evergrey - Hymns For The Broken. Los maestros de las melodías oscuras y cadenciosas han regresado al nivel de sus joyas iniciales. Tom Englund, uno de los grandes músicos de metal europeo, y los suyos nos deleitan con una delicia musical llena de cambios de melodías y unos estribillos que impresionan, confirmando el regreso de uno de los mejores y más personales grupos del metal europeo. 


9. Black Stone Cherry - Magic Mountain. El grupo de rock americano del año, y uno de los mejores de los últimos tiempos. Estos chicos de Kentachy se consolidan en la cima del rock americano con Magic Mountain. Ampliando sus horizontes musicales y asentando su fusión de una clara base metálica, con unos estribillos y unas melodías para enmarcar, y una voz muy característica y sureña.


10. Freak Kitchen - Cocking with Pagans. Había que elegir uno disco para el décimo, aunque había varios a este nivel, me decanto por el genial Mathias IA Eklundh y su inimitable hard rock cocinado a lo Freak. Que no es otra cosa que rock ecléctico e inclasificable al que añade, como aderezo, unas melodías y estribillos ultra pegadizos, y el resultado de la fusión culinario/musical es uno de los grupos más originales de la última década.  

Mejor vocalista: Corey Taylor (Slipknot)
Mejor guitarrista: Mathias IA Eklundh (Freak Kitchen)
Mejor bajista: Jared MacEachern (Machine Head)
Mejor baterista: Mike Portnoy (Transatlantic & Flying Colors)
Mejor teclista: Neal Morse (Transatlantic & Flying Colors & Neal Morse Band)
Mejor musico del año: Neal Morse (Transatlantic & Flying Colors & Neal Morse Band)
Mejor sonido y producción: 5. The Gray Chapter por Slipknot y Greg Fieldman. 
Mejor tema: Into The Blue (Transatlantic)

Otros Discos destacados del año, uno de los mejores años que recuerdo, musicalmente hablando.

Flying Colors - Second Nature. 
Epica - The Quantum Enigma. 
Tesla - Simplicity. 
Scar Symmetry - The Singularity (Phase I - Neohumanity) .
Overland - Epic.
Work Of Art - Framework. 
Neal Morse - Songs for November. 
Poets Of The Fall - Jealous Gods.
Skyharbor - Guiding Lights. 
Nightingale - Retribution. 
Winger - Better Days Comin’ 
Mr. Big - The Stories We Could Tell.
Slash - World on Fire.
Unisonic - Light of Dawn.
Harem Scarem - Thirteen.
Ac/Dc - Rock Or Bust.
Judas Priest - Redeemer of Souls.
Foo Fighters - Sonic Highways.
Black Label Society - Catacombs of the Black Vatican. 
Skindred - Kill The Power. 
Primordial - Where Greater Men Have Fallen. 
Theory Of A Deadman - Savages. 
Cynic - Kindly Bent To Free Us.
In Flames - Sirens Charms.
Marty Friedman - Infierno.
Edguy - Space Pollice- Defenders Of The Crown, 
KXM - KXM.
Killer Be Killed - Killer Be Killed.
Mike Tramp - Museum.
H.E.A.T. - Tears Down The Walls.
Delain - The Human Contradiction.
Amaranthe - Massive Addictive.
Blues Pills - Blues Pills.
Allen-Lande - The Great Divide.

miércoles, 14 de enero de 2015

Personajes Singulares de la Historia XXVIII: El Greco en Toledo, personaje histórico de 2014 en España.

Autorretrato.
Tenemos que retrotraernos al año 1541 Doménikos Theotokópoulos, más conocido como El Greco, nace en Candía (Creta), cuando la isla era territorio de la poderosa República de Venecia. El Greco se forma en Creta, en sus inicios fue uno de los grandes pintores de iconos posbizantinos, que mantenían las señas de identidad de la pintura griega ortodoxa, destacar su Adoración de los Magos. En ese posbizantino, según Venturi, está el origen abstracto de las originales formas de la pintura del Greco. Logra el título de Maestro de la pintura y se traslada a Venecia en 1567. Venecia, capital de las artes y de la política cretense, donde conoce a los grandes maestros del Cinquecento veneciano. Es discípulo de Tiziano, del que toma un cromatismo más cálido, la perspectiva, el dominio de la anatomía y la técnica al óleo. También queda influido por la amplia gama de colores de Veronés, de los escorzos de Bassano. Y, fundamentalmente, de Tintoretto y sus composiciones manieristas con contrastes brutales de blanco y negro o el nerviosismo ondulante de su dibujo.

Adoración de los Reyes Magos, ejemplo de sus iconos posbizantinos. 
En 1570 se traslada a Roma, tras viajar por toda Italia completando su formación, por mediación de su amigo y pintor cretense Giulio Clovio se introduce en grupo artístico y corte del Cardenal Alessandro Farnese. Un grupo intelectual lleno de eruditos del arte y las letras, entre ellos otros españoles como los anticuarios Pedro Chacón o Luís de Castilla, que, curiosamente, eran de Toledo. Llegó a residir en el ático del Palacio del Cardenal, lo que da muestra que se movía como pez en el agua en esos círculos intelectuales, estamos ante un pintor de gran talla intelectual. En Roma, en un momento de culto a los grandiosos Rafael y, sobre todo, Miguel Ángel, El Greco experimenta una gran decepción ante su arte y se muestra contrario a Miguel Ángel. Pero, no obstante, quedó muy influido por las formas y la concepción de los temas miguelangelescos. En 1572 es expulsado de la corte del Cardenal, y el Greco II (el Griego) como era llamado en Italia funda su propio taller de pintura, la Academia de San Luca, dedicada fundamentalmente a retratos.

El sueño de Felipe II o Alegoría de la Liga Santa.
Llegamos a 1576, El Greco se traslada a Madrid, para trabajar en el Escorial, por un exceso de grandes figuras en Roma o Venecia. Su idea era ganarse el favor de Felipe II y establecerse en la Corte, pero los encargos que realizó para el monarca español, no fueron santo de devoción de Felipe, destacar el famoso Martirio de San Mauricio o el magnífico Sueño de Felipe II o Alegoría de la Liga Santa. Además tiene un pleito con el cabildo catedralicio. que se niega a pagar los 900 ducados que El Greco pedía por su sublime obra El Expolio, sólo le dieron 360, un ejemplo de que nunca estuvo valorado en su época. De modo que, al no recibir encargos de los dos mayores mecenas de Madrid, la corona y la Iglesia, se traslada, finalmente, a Toledo en 1577. 

El Expolio, impresionante su cromatismo.
Toledo será su ciudad, en la que vive su época de esplendor como pintor, donde realiza sus obras más personales, que permanecen en los lugares para los que fueron concebidas, algo muy poco habitual en el arte. En Toledo evoluciona su estilo, su pintura se hace más intelectual, desarrollando su original culto a la anatomía musculosa y alargada, en obras llenas de espiritualidad pura y figuras alargadas de melancólica expresión. Crea un taller que bulle, los encargos se le van amontonando en una ciudad cosmopolita, internacional y que rebosa vida cultural, como epicentro del Humanismo español. El Greco desarrolla una ingente labor en una ciudad con una relevante vocación cultural y humanista y mucho calado de una importante sociedad civil-burguesa. Toledo, gran capital hispana de la Edad Media, paradigma de la convivencia de culturas, ciudad multicultural, que ostentaba ser sede de la Corte del Imperio Español con Carlos I hasta que 1561 Felipe II decide trasladar la Corte a Madrid. A pesar de eso, Toledo mantiene durante años su esplendor, sus gobernantes reaccionaron promoviendo el orgullo cívico de sus habitantes, la ciudad pasa de sede imperial a cabeza de la Iglesia y Ciudad de Dios.

Vista actual de Toledo.
Ese fue el Toledo que El Greco se encontró a su llegada en la primavera de 1577 y en el que participó de manera activa como gran pintor de los santos de la ciudad de Dios. Una imponente sede eclesiatica, con una descomunal catedral y numerosos conventos y parroquias poderosas, favorecida por los reyes. La antigua Toletum romana, la posterior capital visigoda, luego reconquistada por Alfonso VI en 1085. Convirtiéndose en paradigma de protección y convivencia entre minorias (mozárabes, árabes y judíos) y gran capital Imperial con Carlos I. En esa primera mitad del siglo XVI Toledo se monumentaliza como gran sede del imperial. Y con Felipe II, a pesar de no ser la sede de la corte, mantiene su esplendor como gran capital eclesiástica, por lo tanto, el clero catedralicio, las  parroquias y conventos van ser los grandes clientes y mecenas del Greco. 

El caballero de la mano en el pecho.
El Greco decide instalarse definitivamente en Toledo en 1583, parece que protegido por el Marques de Villena al alojarse en una de sus viviendas. Y se convierte en el gran pintor de la Iglesia y en el retratista de las clases altas y cultas de Toledo, haciéndose con una red de clientes cultos y ricos. Que también eran amigos del pintor, como Diego de Covarrubias, cuyo retrato trasmite la prudencia y serenidad del personaje. Mucho retratos del Greco son de personajes sin identificar, destacar el célebre El Caballero con la mano en el pecho, icono paradigmático de como debe ser un caballero del siglo XVI, del siglo de oro español. 

Una de sus vistas de Toledo, trasmite una atmósfera onírica y original.
El Greco alcanzó gran fama en Toledo, su taller se convirtió en una maquina de reproducir episodios de las Sagradas Escrituras, de la vida de los Santos, no sólo retratos, un taller en el que tenía su relevancia el hijo mayor del Greco, Jorge Manuel. Incluso el taller tenía un catalogo a disposición de sus clientes formado por tablas en miniatura de todos los cuadros pintados en el taller. Los clientes, en su mayoría eclesiásticos, podían elegir uno y cambiar dimensiones o añadir elementos a su gusto. Es de destacar que los judíos conversos fueron grandes clientes del taller, ricos y con necesidad de confirmarse en su nueva fe ante sus vecinos. 

Su versión del Laocoonte, con Toledo de fondo, paradigma de sus figuras alargadas en sinuosos escorzos. 
En dichos encargos su estilo se afianza y evoluciona llegando a ser original y único, muy distinto a sus colegas pintores del siglo XVI. Su tendencia a la irrealidad en el alargamiento de cuerpos y anatomías, sus grandes contrastes de color que generan un acentuado dramatismo, demostrando su fidelidad y su libertad a la hora de pintar. Destacar que sus retablos eran como grandes escenografías de su estilo, fue el pintor de lo visible y lo invisible, siempre dentro de los cánones establecidos por la imperante Contrarreforma. El Greco fue el pintor de dicha Contrarreforma en un Toledo donde Iglesia e Inquisición iban de la mano y tenía gran poder contra los reformistas. 

El Entierro del Conde Orgaz, cenit del pintor de lo visible y lo invisible.
El cuadro que mejor representa al pintor de Toledo es El Entierro del Conde Orgaz, encargado por la Parroquia de San Tomé y que aún se puede disfrutar en el espacio para el que fue concebido. La numerosas figuras del cuadro son retratos de toledanos ilustres de la época (Ver entrada Grandes Iconos Universales XV). Esos toledanos contemplan el entierro y milagro de un noble de Toledo, que supone el cenit de su estilo pictórico, que representa y transforma lo terrestre en lo celeste o divino, lo visible y lo invisible, como gran pintor de las formas que vuelan. Es curioso, que muchas veces debía entrar en pleitos para cobrar el pago establecido por sus obras, como ejemplo, por su cuadro más famoso, el mencionado Entierro del Conde Orgaz, cobró sólo 1.200 de los 1.600 ducados que le debían haber pagado. Aún así su éxito en Toledo fue total al adaptarse totalmente a los gustos de sus clientes, muchas veces se le llama pintor del misticismo religioso, pero sus temas no eran elegidos por él, eran los clientes los que marcaban el tema a tratar. 

Vista y Plano Toledo, museo del Greco (Toledo).
En el año 2014 se han cumplido 400 años de la muerte del pintor y han surgido nuevas investigaciones que nos representan al pintor cretense como un gran erudito de la época. Gran conocedor de la arquitectura, tras estudiarse glosas del Greco a los 10 Libros de Arquitectura de Vitrubio, o en Las vidas de artistas de Giorgio Vasari. Esas anotaciones nos hablan de humanista universal, que no tenía especial celo religioso y siempre tuvo a gala su condición y origen griego, y que encontró en el Toledo del siglo XVI parte del reconocimiento que no había tenido. No obstante, tras su muerte el 7 de abril de 1614, siendo enterrado en el Panteón de Santo Domingo el Antiguo, su personal pincel y obras se mantienen en el ostracismo. El Greco queda olvidado y sus obras descansan en sus parroquias, iglesias y conventos hasta que, de nuevo, su obra fuera valorada como lo que es, algo único. Y eso no ocurre hasta mediados del siglo XIX, los primeros en admirar sus formas manieristas y misticismo son algunos grandes pintores franceses como Delacroix, Millet o Manet, que quedaron fascinados por su originalidad, anticipo de los -ismos de finales del XIX y XX.

Su visión del Apocalipsis, gran ejemplo del expresionismo del Greco tan adelantado a su época.
En España no es hasta inicios del siglo XX cuando se inicia la recuperación de su obra y figura. Iniciativa de algunos eruditos y pintores como el Marques de Vega-Inclán, el nacionalista Cossió, Zuloaga, Sorolla o Gregorio Marañón, en 1902 se hace una primera exposición monográfica en el Museo del Prado. Su fama creció a lo largo del siglo XX, por su expresionismo y formas extrañas anticipa la pintura del XX. Su influencia en la pintura universal, en grandes pintores modernos como Cezanne, Picasso o Bacon, y en Toledo es enorme. Un Toledo que aún muestra muy visible la profunda huella del pintor griego hispanizado, entre sus parroquias, iglesias, pórticos y calles aún se respira el ambiente del siglo XVI vivido por El Greco. De esta forma, Toledo ha dedicado todo 2014 a su pintor, 40 años vivió entre las callejuelas de una de la ciudades más bellas del mundo, para mi el personaje histórico de 2014 en España. En gran medida gracias a que Toledo y la Fundación El Greco 2014 han sabido honrar y potenciar la figura de unos de los grandes y más originales pintores de la Historia del Arte con todo tipo de actividades y exposiciones. 

Bibliografía: 
Álvarez Lopera, José. El Greco. Akal. 2001. 
Marías Franco, Fernando. El Greco, historia de un pintor extravagante. Nerea, Madrid, 2013. 
Martínez Burgos, P.. El Greco, el pintor humanista.. Libsa, Madrid, 2006.
Alicia Cámara. El Greco, el extranjero que retrató el alma de Toledo. Historia National Geographic nº 125, 2014.