martes, 27 de abril de 2010

Maravillas del Mundo Antiguo II: El Partenón, Atenas.


Corría el año 480 a. C. cuando los persas de Jerjes destruyen la acrópolis de Atenas y sus templos. Sin embargo, los griegos derrotan en el 479 a. C. a los persas en Salamina y Platea. Una gran victoria que tendría como consecuencia la creación de la Liga de Delos, coalición de ciudades-estados griegas, bajo la supremacía de Atenas, quedando supeditada la poderosa y oligárquica Esparta. Gran parte del éxito de Atenas reside en el gran Pericles, nombrado estratego de Atenas en 454 a. C., que ideó la reconstrucción de la acrópolis, con la colaboración económica de las ciudades aliadas de la Liga Dedálica. Lo fundamental era crear un templo dedicado a la diosa principal de la ciudad, Atenea. Gran diosa guerrera, patrona de los artistas e intelectuales y deidad de la razón ateniense, frente a la brutalidad espartana. De modo que, el Partenón representaba la supremacía de la armonía racional de Atenas sobre toda Grecia. De nuevo una gran obra de propaganda con la que un genial político quería ganarse a su electorado. Un acto de propaganda que dio lugar a una de las obras cimeras del arte universal.


Recreación de la Estatua de Atenea de la Cella del Partenón.

Se busca a los mejores arquitectos del momento para su realización, Ictino y Calícrates, además todo está supervisado por Fidias, el gran genio de la escultura clásica griega. Las obras comienza en el 447 a. C. y en tan sólo 10 años se había terminado el majestuoso templo de Atenea Parthenos. Construido en la parte más elevada de la acrópolis desde dominaba toda Atenas. Es un gran prodigio de elegancia, serenidad, armonía y belleza. clásicas Con el mármol como único material se construye el paradigma del clasicismo arquitectónico griego. Se trata de un templo dórico octástilo de 69 m. de longitud y 31 m. de anchura, con una cella o zona sagrada que estaba dividida en dos partes desiguales por un muro trasversal, que convierte al recinto en un doble templo de seis columnas.


Alzado del Partenón con sus partes fundamentales.

Su peristilo era de proporción clásica de 8 por 17 columnas, respondiendo a un canon geométrico, que genera una sublime elasticidad como consecuencia de las correcciones ópticas como: la curvatura del entablamento-estilóbato, éntasis de las columnas y desigualdad en la distancia de los intercolumnios. En el interior de la cella se erigía una gran estatua criselefantina (de oro y marfil) de la diosa Atenea Pártenos de 12 metros de altura, diseñada por Fidias, que resplandecía en la penumbra de la cella. Estatua que es una de las maravillas de la antigüedad que se perdió en el siglo S. V d. C. al ser trasladada a Constantinopla.

Plano del Partenón con la distribución temática de los relieves ideados por Fidias.

El Partenón no destaca por sus dimensiones, ya que el culto se celebraba en el exterior, sino por ser paradigma del ideal democrático de Perícles y ser canon de la arquitectura hecha por hombres y para hombres del mundo griego. Su armonía y gracilidad eran reflejo de esa Atenas democrática, armónica y símbolo del triunfo de la razón y la civilización. Era una verdadera muestra de la majestuosidad de Atenas, como reflejaba el contraste entre su blanquísimo mármol y la policromía de la estatuaria y los relieves. Hay que mencionar que estaba profusamente decorado, una decoración realizada bajo la supervisión de Fidias, tanto en los frontones o metopas como en el friso interior que rodeaba el Partenón. Todo un alarme de viveza y elegancia clásicas que quedaban reflejadas en la famosa Procesión de las Panateneas, que representaba la fiesta celebrada cada año en honor a la diosa titular de la ciudad. El Partenón es otro gran icono de la historia de la humanidad y un fiel reflejo de la sublime civilización griega, que alcanzo su cenit en la Atenas democrática de Pericles.


Detalle del Friso de las Panateneas.

viernes, 9 de abril de 2010

Se descubre una nueva especie de Australopithecus.


Cráneo del nuevo Australopithecus Sediba.

Los fósiles de dos esqueletos, desenterrados en una cueva de Sudáfrica en 2008, y presentados ayer a nivel mundial, se han convertido desde ayer en piezas claves para conocer mejor la evolución del género humano. Se trata de una nueva especie, bautizada como 'Australopithecus sediba', que vivió hace dos millones de años y comparte rasgos muy evolucionados con otros primitivos.

El 'Australopithecus sediba', según sus descubridores, fue un homínido bípedo que caminaba de forma muy evolucionada, casi como un 'Homo erectus', que ya se incluye sin dudas en nuestro árbol evolutivo, pero cuyo cerebro era muy pequeño (440 centímetros cúbicos). También tenía los brazos muy largos y fuertes manos, lo que indica que aún se manejaba muy bien en los árboles. El hallazgo tuvo lugar en una cueva de Malapa, en un lugar llamado 'Cuna de la Humanidad' por la Unesco. Los paleontólogos encontraron los esqueletos parciales de dos homínidos, un varón de unos 10 años y una hembra de entre 20 y 30, que estaban articulados y conservados en un estado excepcional.

Los científicos, dirigidos por el paleontólogo sudafricano Lee Berger, creen que entraron en la cueva en busca de agua y cayeron en un pozo interior, lo que impidió que fueran devorados por carnívoros. Junto a ellos, había también restos de otros animales, como conejos, antílopes o roedores. Berger reconoce que no es posible saber si este 'Australopithecus sediba' (que en el idioma Shoto significa 'fuente' o manantial'), está en el árbol evolutivo humano, pero destaca que amplia el número de candidatos que hace dos millones de años habitaban este planeta y pueden ser antepasados de nuestra especie. Otros serían el 'Homo habilis', el 'Homo rudolfensis' o el 'Homo georgicus'.

La teoría que toma fuerza a la luz de estos hallazgos argumenta que la evolución fue un camino lento en que la hubo muchas especies de homínidos, ensayos de uno de los cuales salió nuestro antepasado. Lee Berger, de la Universidad de Witwatersrand, en todo caso, apunta que estos fósiles son fundamentales para entender el tránsito de los árboles al suelo, que ya inició el 'Australopithecus afarensis', la famosa 'Lucy', un millón de años antes. "Esta nueva especie parece presentar un mosaico de características, demostrando un animal a caballo entre ambos mundos", concluye Berger. El descubrimiento se produjo en el verano de 2008. El primer fósil fue localizado por azar por el hijo de Berger, Matthew, de 9 años, cuando paseaba con su padre por una de las 500 cuevas de la región para comprobar cuál era una buena candidata para ocultar restos de homínidos...

Fuentes: Revista Science ; www.elmundo.es