Maravillas Modernas I: La Torre Eiffel, la historia de su construcción para la Exposición Universal de París de 1889.

La Torre Eiffel en el Campo de Marte.

En plena II Revolución Industrial, con su gran desarrollo industrial, científico y de consolidación del Capitalismo, a finales del XIX va a ser el momento de las Exposiciones Universales. Que servían como gran escaparate de las innovaciones de cada país, que estaba dentro del impulso industrializador decimonónico. Los países más desarrollados exponían sus nuevos avances y descubrimientos científico-tecnológicos en pabellones creados ex profeso para dichas Exposiciones.

Cártel de la Exposición Universal de París de 1889.

Donde además se utilizaban los nuevos materiales de una arquitectura funcional y de construcción rápida. Las exposiciones eran también la oportunidad de mostrar el poderío técnico y económico de los participantes, a través de los ingenios expuestos y las nuevas técnicas en la creación de sus pabellones. Destacar el paradigma del Palacio de cristal de la Exposición Universal de Londres en 1851, ejemplo cimero de la construcción funcional por módulos, que se unen como un lego y se desmontan con suma facilidad.

Gustave Eiffel.

París no podía ser menos, y una vez que se incorpora a la Revolución Industrial, decide organizar su Exposición Universal en 1886, con la idea de conmemorar los 100 años de la Revolución Francesa. Era la cuarta Exposición, después de las de 1855, 1867 y 1878, y los franceses querían superar todo lo anterior concebido. Se convocó un concurso en el que muchos ingenieros y arquitectos presentaron proyectos, que aplicaban las nuevas maravillas de la revolución industrial. Entre todos destacó el ambicioso proyecto del ingeniero Gustave Eiffel de crear la torre más alta de la historia en el Campo de Marte, una torre de base cuadrada de 300 metros de altura.

The Centinel Tower, para la Exposición Universal de Filadelfia de 1876.

Eiffel recogía la tradicional ambición humana de crear el edificio más alto, desde la Torre de Babel o la contemporánea torre del centenario de la Exposición de Filadelfia de 1876. Los avances de la Revolución industrial permitían superar todo lo anterior, y construir de forma mucho más rápida, con el hierro como material estructural. La aplicación del hierro al armazón de los edificios ya había sido perfeccionada en los típicos edificios de la era industrial, sobre todo estaciones de ferrocarril. Eiffel sabía que el hierro, resistente y ligero, permitía construir rápido y sin la necesidad de elementos estructurales típicos como muros, pilastras o columnas. Eiffel quería superar en altura a Keops, y erigir en dos años un coloso, símbolo de la nueva era industrial, de 300 metros. 

Imagen de la Torre y el Trocadero en 1886, durante la Exposición.

Antes de Eiffel, otros proyectaron algo similar como el ingeniero inglés Richard Trevithick que ideó la llamada Columna de la reforma, de mil pies de altura, que contaba con un ascensor movido por aire comprimido, que quedó en mero proyecto. Luego en 1852 Charles Burton creó un proyecto, para a reciclar los elementos del célebre Palacio de Cristal en una Torre de hierro, se descartó por inestable. Los franceses Sébillot y Bourdais, contemporáneos de Eiffel, idearon un torre de granito de mil pies de altura, que se descartó por inviable. Y hay que destacar el relevante y famoso proyecto del arquitecto americano Robert Mills del Monumento a Washington, un obelisco que debía alcanzar los 183 metros, pero tuvo muchos problemas estructurales, e incluso un derrumbe a los 46 metros, y finalmente se quedó en 169 metros en 1884. 

Puente María Pia de Eiffel (Oporto, Portugal)

Gustave Eiffel era el más preparado, en esos momentos, para lograr el objetivo de erigir una estructura de 300 metros. Junto con sus colaboradores, tenía una gran experiencia en la construcción de puentes (el puente María Pía en Oporto). Y viaductos metálicos muy complejos, de una altura de unos 160 metros creados a partir de voladizos en sucesivo, su ensamblaje era de una gran precisión técnica.

Otra imagen del entramado estructural de la Torre.

Es curioso, que Eiffel era un superdotado ingeniero, pero tuvo más éxito como empresario, contaba, desde 1865, con sus propias fábricas donde creaba sus estructuras metálicas, por lo que controlaba todo el proceso de sus construcción. Su éxito empresarial le llevó a recibir una gran subvención del estado francés de 1,5 millones de francos para la construcción de la Torre, aunque sólo suponía un 25% del coste del total. El resto del coste fue afrontado con una de las novedades empresariales de la era la industrial, la sociedad anónima, creado por Eiffel en la que participaba un banco y el propio empresario con 2,5 millones de francos. Una arriesgada inversión que recuperó con celeridad, gracias a la venta de entradas, cuya licencia le correspondía durante los primeros 20 años. 

Gustave Eiffel (abajo) en la escalera helicoidal que, en inicio, unía la segunda planta con la cúspide de la Torre en 1889.


Secuencia original de las fases de la construcción de la obra de Eiffel, podemos ver como el momento más delicado fue la unión de los cuatro pilares que forman la primera planta.

Hay que destacar la importancia de los colaboradores de Eiffel, que fueron los que hicieron un primer proyecto de torre de 300 metros. Su idea se basaba en una especie de pilono egipcio de cuatro pilares curvados y unidos en la cúspide. A Eiffel le gustó por su sencillez, pero otro de sus colaboradores incluyó una barroca decoración. De modo que, Eiffel crea una nueva patente, comprando la anterior a sus arquitectos, eliminó toda decoración, para la torre de hierro estructural de base cuadrada, y fue el proyecto que ganó el concurso para el Campo de Marte.

Primer boceto de la Torre presentado en 1884.

La Torre Eiffel vista desde abajo.

La obras comienzan el 26 de enero de 1887, y las nuevas técnicas aplicadas lograron una rápida construcción, terminando las obras el 31 de marzo de 1889, dos meses antes de la inauguración de la exposición. Estamos hablando de una construcción sin precedentes en la historia de la ingeniería en tiempo empalado y obreros utilizados para su construcción, por sorpresa solamente utilizó unos 200 trabajadores. La clave era la prefabricación de los módulos de construcción que luego sólo había ensamblar, algo inédito en la historia. Lo que convierte a la Torre Eiffel en el paradigma de la II industrialización. El elemento más complejo de la maravilla de Eiffel eran sus cimientos en el Sena, fue una ardua tarea, solucionada mediante un ingenioso sistema de cajones neumáticos, que ya había experimentado antes con menores dimensiones.

Imagen de los cajones metálicos utilizados en los cimientos.

Otra imagen de la construcción de los cimientos.

Los avances e ingenios no se detuvieron en los cimientos, el levantamiento de los pilares metálicos y su conexión con cuatro grandes vigas metálicas, es toda una obra de arte de ingeniería moderna a partir de cuatro grandes torres de carga y andamios de madera de forma piramidal. En la parte posterior utilizó otra novedad más, unas grúas movidas por vapor, para llegar a la parte superior de la torre deslizándose por los pilares. Una maravilla técnica, nada sencilla de ejecutar, que se basa en meticulosos estudios de más de 40 ingenieros y arquitectos del estudio de Eiffel, a partir de 700 planos

Plano de las Celosías de la Torre.

Otro boceto con los cuadriláteros y la cúspide.

Todo con el objetivo principal de que la colosal obra no se volcara, para solucionarlo se ideó una genial sistema de campaniforme de cuatro pilares. Y para evitar movimiento o deterioro por la acción de viento, o el mal tiempo parisino, la torre es rigidez pura y se evitaba su deformación con la conexión de los cuatro grandes pilares con un gran viga en forma de celosía hasta la primera planta. Se suele decir la Torre Eiffel tiene como unidad fundamental o su proporción áurea es el complejo cuadrilátero triangulado. Ya que los cuatro pilares están formados por 28 de estos cuadriláteros, de entre 6 y 11 metros, hasta la primera planta, gracias a ellos la torre soportar cualquier inclemencia atmosférica. 

Detalle de complejo orden estructural de la Torre Eiffel.

Otra imagen del veloz y singular proceso de construcción.

El 15 de mayo de 1889 se inauguró esta maravilla de la ingeniería moderna estructural, en un acto multitudinario en el que se alzó en su cúspide una gran bandera de Francia, en palabras de un Eiffel henchido de gozó “la bandera de Francia es la única que posee un mástil de 300 metros”. 

La bandera tricolor francesa izada en la Torre.

En general, los parisinos y el público reaccionó en admiración y entusiasmo. Durante la Exposición Universal y después, fueron cientos de miles los que la visitaron y subieron sus tres plantas con sus alucinantes y desconocidos, en esos momentos, ascensores. Es curioso, que para su exitosa inauguración fue pintada de rojo oscuro. Pero, como todo en la historia de la humanidad, tuvo sus críticos feroces, como ejemplo más radical el escritor Huysmans, que se refería a ella como “ese repugnante poste de rejas”. Incluso se crea una plataforma de rechazo a la torre mientras se construía, la llamada Protesta de los artistas contra la torre del señor Eiffel, que la consideraba “inútil y monstruosa”.

Imagen de visitantes en el tercer ascensor, había uno por cada nivel, que ascendía hasta la cúspide.  

Imagen que representa los focos que Eiffel colocó en su coloso de hierro,  y además vemos como  era su color original rojo oscuro. 

Obviamente, su subjetividad no les dejaba ver que la Torre Eiffel es un verdadero totem moderno, todo un icono de la modernidad. Por su parte, el director de las obras públicas de París afirmó “está obra hará resonar París hasta en Oriente (…) el mundo entero contendrá su aliento al descubrir esta gigantesca torre”. Su colosalismo desató el entusiasmo y admiración en general, mucho la veían como una maravilla que glorificaba la técnica y empequeñecía al ser humano. En la prensa se escribieron cosas como "La torre Eiffel se impone a la imaginación, tiene algo de inesperado, de fantástico, que deleita nuestra pequeñez".

Algunos visitantes con prismáticos y catalejos disfrutan de las vistas de París desde la segunda planta de la torre.

Los franceses y visitantes alucinaban con esos ascensores, altura y las gloriosas vistas. Eiffel creó una Torre, para ser símbolo de la civilización surgida de la Revolución Industrial, un paradigma absoluto de los tiempos modernos, que ha quedado con en símbolo de Francia, de París de la sociedad occidental. Todo lo demás de la Exposición Universal fue desmantelado, para lo que estaba concebido, pero la Torre Eiffel quedó inamovible en su sitio.

Sensacional fotografía aérea de la Exposición de Paris de 1886.

Preciosa imagen de la Torre en el eentro del Campo de Marte de París.

Muchos pensaban que se quitaría, pero tanto su creador, que colocó faros en la parte superior que iluminaban monumentos importantes de París, como posteriores ingenieros, idearon nuevos diseños para que también fuera icono de la Exposición de París de 1900. Gustave Eiffel murió en 1923, su fama fue eterna y murió sin tener que ver como su famosa torre perdía la condición de edificio más alto del mundo en favor del Empire State Building diseñado por William F. Band con 381 metros, que fue inaugurado en 1931. Aunque ya no es la construcción más elevada, luego ha habido muchas otras por esa obsesión del ser humano de ascender al cielo, la Torre Eiffel, además de ser un prodigio de la ingeniería es un gran icono universal, como decía, casi un menhir de la modernidad nacida de la Revolución Industrial.

Detalle de su pura simetría estructural.

Fuentes y webgrafía:
http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2006/365/1158682653.html
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/torre-eiffel-construccion-coloso_11345
http://algarabia.com/desde-la-redaccion/el-coloso-de-hierro-de-paris/
https://www.diariopositivo.info/como-se-construyo-la-torre-eiffel-en-paris

Fotografías:
Wikipedia, National Geographic.

Comentarios

  1. Muy interesante Pedro. No sabía por qué se había construído este monumento. Seguro que me viene genial para Historia del arte en 2° de bachillerato.
    Un saludo!

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    1. Sara, muchísimas gracias por leerme, no olvides la importancia del arte, te vendrá genial seguro. Y si, es muy curiosa la construcción de este tótem de la modernidad, Otro saludo, y sigue pasando por Mundo de Babel.

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  2. Desde luego es increíble cómo algunas mentes se adelantan al resto y conciben y se atreven con obras de envergadura faraónica sin pestañear. Eiffel fue no solo un visionario, un artista y un genial negociante que no solo se aseguró el desempeño económico de su inversión sino que así también la aseguró para que perdurase en el tiempo. Sin duda un gran hombre e ingeniero que ideó con su sistema de grúas los modernos sistemas constructivos de cualquier rascacielos del planeta ¡Ah! siempre soñando con rozar el cielo.
    Muy buen post. Un saludo.

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