Personajes Singulares de la Historia XXX: Vlad III Draculea, la historia del príncipe rumano que Bram Stoker convirtió en leyenda.

Retrato de Vlad III en vida, lleva el burlete de voivoda con perlas y piedras preciosas,  se conserva en Innsbruck (Austria) en el Castillo de Ambras. 
Año 1431, nace el príncipe Vladislaus III Draculea en Sighișoara, en los Cárpatos de Transilvania, en la parte sur de la actual Rumania. Hijo de Vlad II, príncipe o voivoda de Valaquia, y la princesa moldava Cneajna. A inicios del siglo XV Valaquia formaba junto con Moldavia y la menciona Transilvania la Tara Româneascâ, esto es, la actual Rumania, zona en la que la convulsión y el caos eran una constante. En gran medida, por los enfrentamientos entre los reyes católicos de Hungría y los otomanos, y ambos intentaban controlar la zona y atraer a los voivodas rumanos. La zona era de una gran relevancia económica y geopolítica para los húngaros, tanto Valaquia como Transilvania eran fundamentales para su defensa contra los turcos, en ello residen los diversos intereses otomanos y húngaros por controlar la zona. 

Vista de Sighisoara donde nació Drácula, en el norte de Brasov, es uno de los pueblos más antiguos de Rumania.
Unos voivodas o príncipes que además se disputan encarnizadamente el poder entre hermanos de sangre, con derechos iguales al trono, en una zona que pertenecía al Imperio Húngaro, pero que los trucos querían dominar. Una de las luchas entre hermanos va a tener como protagonista a Vlad II, padre de Draculea, que, finalmente, tiene que ceder el trono a su hermanastro Alexander Aldea. En el mismo 1431, tras ceder el poder, Vlad II ingresa en la Orden del Dragón, una poderosa orden formada por Segismundo de Luxemburgo y que la formaban parte 24 príncipes y nobles, cuyo último fin era detener la expansión de los turcos por Europa. Vlad paso a ser denominado Vlad Dracul o “Dragón”, y su recién nacido hijo Vlad Draculea (Drácula) o “hijo del Dragón”. 

Mapa de Valaquia y Transilvania, en el siglo XIV se aprecia como separaban el Imperio Otomano del Húngaro.
El fundador de la Orden del Dragón, Segismundo de Luxemburgo, encargó a Vlad II la custodia la de frontera de Transilvania mientras intentaba quitar del poder a su hermanastro, algo que no consigue hasta la muerte natural de Alexander en el 1436. Vlad Dracul ya era príncipe de Valaquia y para asentar su poder, fue fluctuando constantemente entre el apoyo a Hungría y al alianza con los turcos. Hasta que en 1442 el regente de Hungría Juan Hunyadi llega a Valaquia para ocuparla y poner a principies más afines en el poder. Luego Vlad II ve como sus dos hijos, Drácula y y el menor Radu, son hechos rehenes en 1444 por los turcos, en la corte del sultán Murad II. Drácula fue bien tratado en la corte, pero siempre tendrá animadversión hacia los turcos. Su padre llega a un acuerdo con los turcos, tres años estarían sus hijos en la corte turca, a cambio Vlad recibe tropas otomanas para volver a hacerse con el poder en valaquia, pero finalmente es expulsado por Hungría. Vlad II cambió de bando varias veces, a pesar de poner en peligro, la vida de sus hijos. Y eso no podía acabar nada mas que son su muerte. En 1447 Juan Hunyadi mandó a los boyardos o nobles valacos asesinar a Vlad II, que fue matado a golpes y enterraron vivo a su hijo mayor, Mircea. Juan puso como voivoda a un aristócrata valaco llamada Vladislaus, y Vlad II Draculea va a entrar en escena. Ocurre un acontecimiento muy relevante, los turcos liberados por el nuevo sultán Mehmet, hijo de Murad II, conquistan Constantinopla en 1453, y Vladislaus decide aliarse con los poderosos turcos. Los húngaros fueron a por Vladislaus y la coyuntura es aprovechada por nuestro Vlad Drácula para en 1456 deponer a Vladislaus, al que derrotó en un duelo a muerte, y hacerse con el poder en Valaquia. 

La marca de la Orden del Dragón.
Vlad III Drácula nace para la Historia e hizo de la crueldad y el terror sus herramientas políticas básicas, para consolidarse en el trono de Valaquia. Lo primero fue crear un funcionariado afín y vasallo, con la idea de eliminar el poder de los boyardos o nobles. Drácula coloca en la administración a plebeyos o extranjeros tan maleables y sumisos que, incluso, que podían ser ejecutados sin piedad, por lo que respetaban sus decisiones y voluntad. De esta forma, afianzaba su poder como monarca, a medida que se imponía y limitaba el poder de los boyardos, que antes copaban esos cargos públicos. Lo segundo fue pasar a la eliminación física de cualquier amenaza a su poder, empezando por los boyardos. En la Pascua de 1459 invita a cientos de esos nobles boyardos y sus familias a un opulento banquete, excusa perfecta para eliminar a los nobles, sus hijos y familias, los que no son ejecutados pasan a ser obreros para la construcción de su castillo, que no se sabe muy bien donde estaría ubicado, aunque puede que cerca del río Arges. Hay que decir que, tradicionalmente, se ha considerado al castillo de Bran (cerca de Brasov) como la fortaleza de Drácula, aunque poco a nada a ciencia cierta se sabe, ni siquiera si llegó a habitarlo. Los únicos favorecidos fueron los campesinos, que pagaban menos tributos. Y creó una nueva nobleza y funcionarios para sustituir a los arrasados boyardos formada por: los temidos sluji, hueste personal y especie de policía, los viteji o nueva élite militar, que eran campesinos que demostraran ser grandes guerreros, y los relevantes “armas” que se encargaban de impartir justicia. 

Exterior en invierno del castillo de Bran en Brasov, lugar elegido por Stoker para ambientar su novela Drácula.
Otros de los que sufrieron su terror fueron los sajones, minoría alemana que se asentaban en ciudades como comerciantes con amplios beneficios fiscales, que para Drácula eran una injerencia extranjera o minoría privilegiada, que perjudicaba a los rumanos de Valaquia. Estos alemanes pronto comenzaron a acercarse a otros candidatos al trono, como Dan III o Vlad el Monje (hermanastro de Drácula). De esta forma, en las poblaciones donde no se aceptaba su poder actuó con mano de hierro a través ejecuciones publicas y empalamientos de hombres, mujeres y niños. Como en la ciudad transilvana de Kronstadt, actual Brasov, que apoyaba a Dan III, en la que Vlad Drácula exterminó y empaló a unos 30.000 colonos sajones. Para rematar su barbarie, no se le ocurrió otra cosa, que cenar entre los sajones moribundos y luego quemar Brasov entero. Otros que sufrieron su cruel política fueron los pobres y mendigos, a los que se cuenta que también invito a comer en un banquete, obviamente, los vagabundos acudieron, cuando de repente se cerraron las puertas y fueron quemados vivos. Misma forma de actuar practicó con otras ciudad como Amlas, Fagara o Tara Bärsei, hasta que todas se someterán a su siniestro poder en 1460. Lo suyo eran las masacres y el exterminio por empalamiento, se dice que ejecutó a entre 40.000 y 100.000 personas. Vlad era muy metódico en sus empalamientos grupales, siempre los colocaba en forma geométrica, creaba verdaderos anillos de empalados, cuando más alta era la estanca más alto era el rango del ejecutado. Unos anillos concéntricos, a modo de bosques de empalados, le servían como defensa y advertencia a sus enemigos. Se dice que un ejercito otomano que se proponía invadir Valaquia se arrepintió de su empresa al ver a miles de empalados pudriéndose en las orillas del Danubio. Toda esta crueldad y terror hacen que deje de ser llamado Vlad Drácula y se le conozca como Vlad “Tepes” que en rumano significa “el empalador”. 

Grabado con Vlad Tepes cenando entre sus bosques de empalados.
Vlad Tepes también cargó contra la Iglesia católica, la mayoría de los rumanos de Valaquia eran ortodoxos, y habían sido perseguidos por la minoría de sajones y húngaros católicos. De modo que, sometió al clero católico ejecutando y castigando a aquellos que no se doblegaran a su poder. En un informe del Papa Pio IV, se decía que Dracula había asesinado a unas 40.000 personas. Algo que distinguió a Vlad Tepes fue que nunca cambió de bando, entre turcos y húngaros, como hacia su padre, en política exterior su enemigo sempiterno eran los turcos, a los que dejó de pagar tributos en 1459. Tenía un enemigo común con los húngaros, por lo que, finalmente, en 1460 se alía con el hijo de Juan Hunyadi, Matías Corvino, contra el sultán Mehmet II, con el que se había criado en la corte otomana mientras era rehén de su padre Murad II. Vlad III Tepes fue un azote contra los otomanos con muchas campañas y acciones brutales, que durante un tiempo le convirtieron en la pesadilla de Mehmet II. La primera fue en 1459, el sultán envió una serie de emisarios para reclamarle sus tributos, Tepes los decapito y empaló sus cabezas con turbantes en picas, se dice que por no tener la educación de descubrirse la cabeza en su presencia. Luego en 1461 Hehmet II ofreció una paz a Drácula, que era realmente una trampa. Vlad III acudió a la cita en un puerto de Danubio y fingió caer en la emboscada, llevando tributos y dádivas para el sultán, pero, en realidad, llevaba consigo un gran ejercito que aplasto y devastó los dominios turcos del sur de Danubio, empalando a miles de enemigos. 

Vlad Tepes y los embajadores turcos, pintado por Theodor Aman en el siglo XIX.
El terror de Vlad se hizo patente en una carta que escribe a Matías Corvino en enero de 1462 en la que recontaba y enumeraba con todo lujo de detalles las 24.000 cabezas de sus enemigos, adjuntando con la carta sacos llenos de narices, orejas y cabezas de sus víctimas. Ante el avance y la crueldad de Drácula, Mehmet II decide formar un ejercito de unos 100.000 hombres para atacar Valaquia y ocupar la capital Târgoviște en la primavera de 1462, algo que había intentado hace un año, pero regresó repugnado de los bosques de miles de empalados, los turcos tenían que avanzar ahora por una ruta jalonada con miles de turcos empalados. Vlad resiste, heroicamente, con unos 30.000 hombres en su ejercito a base de ataques nocturnos, técnica de tierra quemada y guerra de guerrillas. Es curioso que, como Drácula sabia turco, él en persona llegó a infiltrarse en muchas ocasiones en los campamentos turcos y sembrar el terror. La guerra se extendió hasta el verano de 1462, Vlad III contenía y acumulaba victorias, pero los problemas se le acumulan. La victoria turca será a la postre inevitable, por la intervención de su hermano Radu “el Hermoso”, que atrajo a los boyardos que quedaban asegurándoles que recuperaban sus privilegios, atrayendo también a las minorías y los rumanos. Un Radu que se había convertido al Islam, y era aliado de Mehmet en la guerra, según crónicas bizantinas llegó a ser amante del sultán. A lo que se une que Matías Corvino deseaba una tregua con los otomanos y Vlad va a terminar por verse rodeado y sin pecunia ni huestes ante las tropas turcas de Radu y los nobles opositores. A pesar de sus victorias y su heroica resistencia Drácula, finalmente, es apresado en noviembre de 1462 por Matías Corvino, pero siempre mantiene la idea de volver a recuperar Valaquia. 

Acuarela que representa a Vlad III Drácula, Alemania  del Siglo XVI.
Vlad Tepes era de una personalidad muy fuerte y tuvo la ayuda de su primo, el poderoso Esteban III de Moldavia, por lo que pronto dejo su cautiverio en la prisión. Sin embargo, Matias Corvino lo mantuvo en la corte húngara 12 años, casándolo en 1466 con su prima Ilona Szilágyi. Mientras tanto Valaquia seguía siendo un territorio caótico e inestable con las sempiternas intrigas y ansia de poder. Esteban “el Grande” de Moldavia eliminó del trono al islamizado Radu, pero el cetro de Valaquia no fue a parar su primo Drácula el “empalador”, se lo entregó a un voivoda Barsarad Laiotă cel Bătrân. Barasad como otros tantos voivodas de Valaquia cambió de bando con inusitada celeridad y pactó con los otomanos, para liberarse de los tributos con Moldavia. Algo que no gustó nada a Matías Corvino que, tras la muerte por sifilis de Radu en 1475, va a tomar la decisión de utilizar su arma oculta, Vlad Drácula, por lo que liberó al “El empalador" para que recuperase Valaquia. Vlad Tepes con el apoyó de Hungría pronto desató todo su terror y marchó contra Barasad y recuperó su trono en noviembre de 1476. No obstante, Barasad no murió y logró regresar con huestes turcas, Vlad Drácula le plantó cara, pero nada pudo hacer esta vez, y murió luchando contra las tropas otomanas en diciembre de 1476. Parece ser que traicionado por uno de los suyos fue sorprendido por un turco que le decapitó de un tajo la cabeza. La tradición cuenta que su cabeza fue llevaba a Constantinopla, Mehmet decidió llevársela y colocarla en público para acabar con el terror y pánico que se generaba al pronunciar el nombre de Vlad “el empalador”.

Exterior del castillo de Bran.
Vlad III Tepes muere y no se sabe muy bien donde está su cuerpo y sepultura. Tradicionalmente, se han situado los restos del Drácula histórico en el monasterio del lago Snagov, en una isla a unos 35 kilómetros al norte de Bucarest. Para comprobar tal hecho en 1933 el arqueólogo Dinu V. Rosetti y el historiador George D. Florescu decidieron exhumar los restos de Drácula de su supuesta tumba, que estaba vacía. Pero tres metros por debajo de la tumba clásica encontraron un ataúd profusamente decorado con hilo de oro y paño púrpura. Lo abrieron y en su interior descansaba un hombre ataviado con un vestido de terciopelo y su rostro tapado con una tela de seda. Para estos investigadores eran los restos de Vlad III, un cuerpo que se desintegró en pocos minutos en contacto con el exterior y el aire. Y explican que tenía cabeza por un motivo bien plausible, que los turcos en esa época más que arrancar cabezas lo que hacían eran arrancar el rostro y cabello y rellenarlo con algodón para ser expuestos. Es posible que ese cádaver sin rostro fuera nuestro Drácula histórico, pero no hay certeza para afirmarlo rotundamente.

Interior del Castillo de Bran con su patio y pozo.
El Drácula histórico había muerto, pero su eco no ceso nunca, es curioso como en 1842 se encontró un manuscrito, el llamado Povest’ o Drakelu escrito por el ruso Flódor Kuritsyn, que era embajador en Hungría del rey ruso Ivan III “el grande”. Es una especie de manual con 19 preceptos para el monarca ruso basados en la figura de Vlad Tepes, al que describe con un ejemplo de tenaz resistencia frente a sus enemigos. Un texto que incluso influyó en el celebre Ivan IV “el terrible”. Hay que decir que actualmente en Rumania se considera a Vlad III Tepes con un héroe nacional y uno de los primeros patriotas que se reveló contra el poder turco e incluso húngaro.

Monasterio en el centro del lago Snagov.
Y en el siglo XIX Bram Stoker lo convirtió en un mito con su novela Drácula. Que en inicio se llamaba “el conde Vampyr”pero Stoker investigó sobre Vlad Draculea y las leyendas vampiros en los Cárpatos, y descubrió en una obra de William Wilkinson de 1820 llamada Informe sobre los principados de Valaquia y Moldavia, que “Dracul” significaba en lengua valaca “demonio” más que “dragón”, de modo que, decide cambiar el nombre de su novela. Las conexiones entre el Drácula voivoda de Valaquia y el Drácula de Stoker son evidentes, y se relaciona con el vampirismo por un poema que le dedicó un alemán llamado Michel Beheim en 1463 y que rezaba así: “lo que le placía y envalentonaba era ver manar sangre humana, pues tenía por costumbre sumergir en ella su mano cuando no se la servían en la mesa durante sus comidas…”. Además es muy lógico pensar que Stoker sabía que las historias sobre vampiros y la sangre estaban muy en boga en el XIX, y tuvo que leer obras como: El vampiro de John W. Polidori de 1819, el celebre relato de Carmilla de Joseph Sheridan Le Fanu escrito en 1872. Todo ello le sirvió de inspiración para convertir la figura de un terrible príncipe de Valaquia llamado Vladislaus III Draculea, luego Drácula, luego Tepes o “el empalador”, en un mito absoluto en una de las novelas más soberbias de la Historia. Drácula ya siempre será el Nosferatu, el señor de las tinieblas, el vampiro monarca de la noche y la sangre y no un terrible voivoda rumano. 

Bibliografía y fuentes de ampliación: 
Ralf-Peter Märtin. Los Drácula. Vlad Tepes, el Empalador, y sus antepasados. Tusquets, Barcelona 1993. 
F. Martínez Laínez. Tras los pasos de Drácula. Punto de Lectura, Madrid 2002. 
M. J. Trow. Vlad, el Empalador. Jaguar, Madrid, 2004. 
J. J. Sánchez Arreseigo. Vlad, el Empalador, el príncipe que inspiró un mito. Historia de National Geographic nº 144, 2015. Bram Stoker. Drácula.

Imágenes:
Wikipedia y National Geographic. 

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