Grandes Iconos Universales III: La Rendición de Breda, Velázquez (1634-35).


No encontramos sumidos en el reinado de Felipe IV, una etapa de acentuada decadencia del imperio español, con un rey eclipsado por la personalidad de su valido, el Conde-Duque de Olivares, ambicioso y obstinado, cuya principal preocupación era la perpetuación de España como una potencia mundial. De manera que implicó a España en la Guerra de los 30 años, conflicto bélico-religioso que asolaba Europa, en su empeño de debilitar a los Países Bajos. Que, a su vez, estaban en Guerra para independizarse de España, un conflicto que se reanimó con Felipe IV. Breda era la fortaleza más importante del sur de los Países Bajos, constituía un punto estratégico militar muy destacado, un hecho del que era conocedor el gran capitán de Felipe IV en la Guerra de los 30 años, Ambrosio Spínola, rico aristócrata genovés. De forma que se emprende el asedio de la ciudad, que estaba defendida por otro militar de gran renombre en la época, Justino de Nassau. Parece ser que la defensa de la cuidad fue heroica, pero finalmente los holandeses deben capitular en junio de 1625. Capitulación honrada por el ejército español, ante la valentía de los derrotados, cuyo ejército pudo abandonar la cuidad sin verse ultrajado, con sus armas e insignias. En Madrid la victoria fue acogida con gran entusiasmo y alivio. Incluso Calderón de la Barca presenta una obra, en noviembre de 1625, que trata el tema del asedio de Breda. En ella, Spínola se dirige al adversario holandés con una humilde y orgullosa frase: “El valor del vencido hace famoso al que vence”. Es muy probable que un joven Velázquez asistiera a la representación de la obra, y nueve años después la trasladará al lienzo.

Detalle del fiel retrato de Ambrosio Spínola.

En ese contexto, Velázquez es encargado de la decoración del Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro. Una ambiciosa empresa, por iniciativa del Conde-duque de Olivares, para halagar la vanidad de Felipe IV. Un monarca obsesionado con lujo y exaltación cortesana, lo que supuso un gran impulso al barroco español. La idea consistía en una serie de grandes lienzos sobre hechos gloriosos del comienzo de su reinado, labor para la que se requerirá la presencia de gran número de artistas como Pereda, Palomino, o el propio Zurbarán. Velázquez pinta con ese fin su famosa Rendición de Breda, al celebrarse el décimo aniversario del suceso.

Detalle de la Entrega de las llaves de Breda.

Velázquez realiza el supremo cuadro de Historia de la Pintura Europea. Representando la entrega de llaves tras la rendición de la ciudad, un episodio histórico que Velázquez presenta como tal, como un suceso tangible y real. Ilustrando el saludo entre Spínola y Justino de Nassau, mediante un gesto de gran magnanimidad, que refleja el profundo respeto que se procesan ambos contendientes. En primer plano, centrando la composición, el español Spínola, y holandés Justino de Nassau en ademán de arrodillarse, lo que evita Spínola en un cortés gesto, para no hacer más duro y humillante este trance, reconociendo así el valor demostrado por su contrincante. Un elemento con el que Velázquez revoluciona la iconografía militar, que tradicionalmente reflejaba a héroes que humillaban a sus enemigos. Se trata de una audaz composición resuelta de manera inmejorable, al desechar la plasmación de un momento más trágico del enfrentamiento bélico, prefiriendo inmortalizar el de la rendición, con la simbólica entrega de las llaves de la ciudad.

El Grupo de los Españoles.

La humareda del fondo es la única alusión a la batalla, que recuerda los desastres provocados por la contienda. Dos compactos grupos laterales completan el conjunto, a la derecha los vencedores, a la izquierda los vencidos. Destaca más la masa de los españoles, quizás por el caballo en escorzo que coloca en primer término, que contribuye notablemente a dar mayor movimiento y profundidad a esta parte del cuadro. Junto con las lanzas del fondo, que han dado el sobrenombre al lienzo, pues con ellas, además de acentuar también la sensación de profundidad, prolonga al grupo español en altura. Del mismo modo, destaca el excepcional realismo y simbolismo en las vestimentas. Todo impregnado de una ligereza infinita, con su clara paleta y sus tonos plateados que contribuyen a hacer más luminosos los fondos, logrando una conseguida perspectiva aérea.

El Grupo de los Holandeses.

La Rendición de Breda o Las Lanzas es uno de los cuadros de temática bélica más célebres y perfectos de la Historia del Arte. Sublima el tema histórico dando grandeza a los vencedores y dignidad a los vencidos, todo un paradigma del tránsito de la Historia al lenguaje pictórico.

Comentarios

  1. Soy aficionado a leer historia de España e Inglaterra. Desde el colegio (ya hace de eso) tengo ciertos pasajes cuya nitidez se ha perdido y los tengo mezclados con otros. Tu blog me está sirviendo para volver a revelarlos.
    Muchas gracias

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  2. En mis carrera, debo hacer un estudio exhaustivo de la Rendición de Breda de Velázquez. Tu entrada es muy correcta, a la par que amena e interesante. Mis felicitaciones.

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  3. mui bueno grxias x ayudarme a saber mas sobre mi querida españa

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